[Editorial] 2020: Estos son los escenarios probables para Venezuela

    La elección de la Asamblea Nacional (AN) puede convertirse en el escenario privilegiado de confrontación política y un acontecimiento relevante, no solo para el nuevo año, sino también para los años que le siguen. Para ello, es obligatorio que el grueso de la oposición participe en el evento.

    El gran reto para la oposición en 2020, una vez fracasado el intento de golpe e invasión militar en 2019, es lograr un gran viraje hacia lo electoral y lo primero que habría que sopesar es cuánto esto va a resquebrar a la oposición misma y cómo va a purgar a los rupturistas y radicales que propugnan solamente el uso de la fuerza y no aceptan la salida electoral. Podría haber una derrota histórica de la oposición, si el abstencionismo se impone como espiral de silencio (como sucedió en las presidenciales de 2018, que llevó la abstención a 52% del total del padrón electoral).

    Pero la oposición también tiene la posibilidad de recuperar su espacio natural, que está sobre dimensionado debido a la crisis económica y a la evaluación negativa que hay de la gestión de Maduro y, a la vez, está empequeñecido por la migración, qué además no vota, entre otras razones, porque en las legislativas solo se contempla el voto presente en el país.

    Si la oposición, el grueso de ella, se presenta como opción electoral y vuelve a ganar la Asamblea Nacional, estará obligando al chavismo a asistir, tarde o temprano, a un proceso de elección presidencial, así sea en el 2024, año indicado por la Constitución para ello. Se abriría el carril electoral y pacífico y se iría cerrando el que imperó en 2019, que fue el camino de la amenaza del uso militar y el ofrecimiento de una salida vengativa y violenta por parte las élites económicas venezolanas que hoy hacen vida política desde Estados Unidos.

    La oposición va a tener que lucir un brazo electoral, muy político, de inclusión del chavismo, como logró hacerlo en las presidenciales de 2013 y las legislativas de 2015, que le dejaron un saldo positivo. El resultado de las legislativas que se realizarán en 2020 será definitorio para la forma que tome el tránsito de la culminación del período presidencial en 2025. Un año que suena muy lejano para este país de sorpresas. El gobierno a debate.

    Si seguimos privilegiando el escenario de la participación de la oposición en las elecciones, el gobierno va a tener que dar la cara ante los problemas. Los apagones, la hiperinflación y la crisis de la gasolina se volverán temas electorales, no  como ahora que obedecen a un registro geopolítico. Esto es, el gobierno va a tener que salir de sus trincheras para no repetir la votación de 2015 cuando se convirtió en minoría. Desde entonces, ambos bandos no se han medido en elecciones importantes donde los dos participen abiertamente.

    Ahora, si la oposición mantiene su línea abstencionista y a favor de una intervención militar, entonces no hay caso, el juego político se cerrará y Maduro se atornillará, al menos hasta 2025. Si impera este escenario, las elecciones legislativas no tendrán mucho impacto mediático, la campaña será aburrida, pero le servirá de mucho al gobierno para ganar legitimidad y reabrir relaciones económicas  internacionales que la correlación de fuerzas de la AN tiene cerrada.

    Ya sabemos que los partidos de la mesita están dispuestos a participar y pueden emerger como una “tercera vía” que luche por robar votos a la abstención. Especial importancia cobra el lobbie cubano de Miami, pues lo tiene a favor en la campaña, y que llevará a la oposición de vuelta al mantra cuya ejecución luce muy improbable. Es decir, no hay que obviar el escenario según el cual el tema Venezuela entre con fuerza en la campaña presidencial y Trump se vea obligado a tomar medidas más duras contra Venezuela (¿bloqueo naval?). El chavismo, siendo un año electoral, se mantendrá muy cohesionado.

    La migración

    Los venezolanos han demostrado, en 2018 y 2019, ser una fuerza laboral de impacto económico en los países a donde han llegado los últimos tres años. En la medida que pase el tiempo, los venezolanos estarán obteniendo mejores posiciones comerciales  y laborales. Y ello permitirá mejorar las remesas y, por ende, será un aliciente para los sectores vulnerables.

    Pero también hay que contemplar el escenario de crisis en los países donde viven circunstancialmente. La acentuación de la crisis en Chile, Perú, Ecuador y Colombia puede traer en primer momento una caída abrupta de las remesas, lo que implicaría una tajante crisis económica para las familias que las reciben. Ahora, si estas crisis se hacen sostenidas, pueden generar oleadas de venezolanos volviendo a su país. No es lo más probable, pero podría pasar por la inestabilidad de esos países.

    Petróleo

    El aumento de la exportación de petróleo en Venezuela en  el mes de noviembre, según lo reseñado por Reuters, abre el escenario de un cambio de tendencia hacia el aumento de la producción, algo que se esperaba mucho menos a partir de las sanciones económicas directas a PDVSA, que se concretaron de manera feroz en el 2019.

    Cualquier mejora en la exportación de petróleo va a tener un impacto importante en una economía que ya no es la de la Venezuela petrolera sino de una Venezuela sin renta oficial y deprimida que hace que cualquier mejora aumente las expectativas de crecimiento económico.

    Economía

    Los expertos economistas coinciden en que las medidas de liberalización van a seguir implementándose. Con lo cual crecerán las burbujas de bienestar económico que incluyen también capas populares debido a las remesas. Parece obvio que la desigualdad social se va a instalar como enfoque de lo que parece la nueva economía liberal de Maduro II.

    Servicios

    Cualquier mejora que pueda tener la economía, no le bastará para cambiar la tendencia a la depauperización de los servicios públicos. Se requiere mucha inversión y cualquier mejora no implicará una recapitalización del Estado, que seguirá quebrado y pagando salarios irrisorios. El camino de la privatización no parece ser un camino factible por los momentos. Así que no parece que venga un cambio en la tendencia.