Los 4 curas más pecadores de esta Semana Santa

La Semana Santa es un tiempo muy significativo para la tradición del pueblo venezolano, tanto para el católico como para el laico. Unos dedican estos días a la reflexión, la oración y la fe; otros al descanso, la diversión y el paseo.

En todo caso, la mayoría espera que los representantes de la Iglesia ofrenden sus palabras y acciones a la paz, el respeto, el diálogo y la conciliación.

Sin embargo, no es lo que promueven ciertos religiosos de la derecha venezolana. Conozcamos 4 personajes de la jerarquía católica que han participado en la desestabilización del país durante los últimos años.

Baltazar Porras

Nombrado cardenal por el Papa Francisco I, este arzobispo fue presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana que participó muy activamente en el golpe de Estado de abril de 2002.

Su colaboración en aquel episodio de la historia contemporánea quedó expresada por el mismo sacerdote en diversos testimonios audiovisuales, en los cuales aparece festejando la ruptura del orden constitucional y desconociendo la voluntad del pueblo.

Varias imágenes lo muestran sentado junto a los generales y almirantes que secuestraron al presidente Hugo Chávez y que dispusieron las condiciones para el triunfo de un gobierno de facto.

Documentos develados por WikiLeaks expusieron a la luz pública que este señor, actualmente purpurado, solicitó al entonces embajador de EE.UU. en nuestro país, el 6 de enero de 2005, “mayor prontitud en la intervención norteamericana en Venezuela para terminar cuanto antes con Hugo Chávez”.

El que ha sido arzobispo de la Arquidiócesis de Mérida desde 1991, no ha abandonado nunca su campaña de odio contra los gobiernos bolivarianos, aún y cuando la mayoría del pueblo haya votado por ellos, insiste en desconocerlos, invocando incluso hechos violentos e inconstitucionales.

Luis Ugalde

Este sacerdote jesuita, exrector de la Universidad Católica Andrés Bello, también asumió una posición de relevancia en los hechos de abril de 2002. Días antes estuvo entre las principales figuras del pacto célebre en la quinta La Esmeralda, junto a Pedro Carmona y Carlos Ortega.

Actualmente ejerce altos cargos en la directiva de la organización mundial de los jesuitas, lo cual llama mucho la atención si se piensa que la finalidad de esta orden es “la salvación y perfección de los prójimos”. Justamente todo lo contrario a lo acontecido en Puente Llaguno en 2002, hechos de los cuales este hombre de Dios fue partícipe.

En un foro realizado el lunes 12 de diciembre de 2016, el exrector de la UCAB propuso recuperar la “democracia” con un golpe militar. Las palabras exactas fueron: “Sin apoyo militar no salimos de esta dictadura”.

Estableció una analogía con los hechos históricos de 1958, aboga por un “gobierno de unidad nacional” liderado por alguien que haga las veces de Wolfgang Larrazábal. Sin embargo, hasta ahora le ha faltado el indispensable apoyo popular.

Arturo Sosa

Algunos investigadores se han referido a las conexiones de este sacerdote de noble cuna con el universo de la economía transnacional y con la oligarquía venezolana, así como con grupos de exministros de Carlos Andrés Pérez (asesores del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional).

Hijo homónimo de uno de los banqueros más renombrados del país, fue nombrado, por el Papa Francisco I, Provincial de la Compañía de Jesús, congregación de la Iglesia católica fundada en 1534 por San Ignacio de Loyola. Este nombramiento refuerza su poder político.

Para algunos, que se han dejado llevar por sus discursos de elocuente vuelo en favor de los desfavorecidos, este sacerdote obra en favor de la democracia e incluso ha sido relacionado con la izquierda. La verdad parece estar muy lejos de ello.

Su defensa tenaz a lo que él denomina los “presos políticos” de Venezuela ha sido una de sus banderas. Obvia los delitos cometidos e ignora que están sujetos al mandato del sistema jurídico del país, cuando se espera todo lo contrario de un seguidor de Cristo: apoyo a las víctimas y acciones de justicia para los victimarios.

Jorge Urosa Savino

Cardenal responsable del Arzobispado de Caracas, la cual en su “Mensaje de Año Nuevo y Jornada Mundial para la Paz 2017” conminó a todos los sacerdotes a leer en las misas de año nuevo un texto de arenga política que inspirara la rebeldía “contra la dictadura chavista”.

También aboga por la libertad de los “presos políticos”, muchos de ellos responsables de asesinatos, caos y destrucción, hechos que no están en ninguna consonancia con los postulados fundamentales del cristianismo.

“El cardenal irrespeta al pueblo de Venezuela y al Estado todo, a la patria toda, porque está haciendo acusaciones infundadas y temerarias, muy parecidas a las de los golpistas que siguen diciendo que como yo violo la Constitución, tienen que derrocarme”, sentenció el presidente Chávez en una alocución pública en 2010, en respuesta a graves acusaciones que días antes había hecho en su contra el jerarca de la Iglesia.

El clérigo también participó de manera protagónica en el golpe de Estado que sufrió la República en 2002. En aquel momento se desempeñaba como obispo de la ciudad de Valencia. Luego de superado aquel triste episodio, el clérigo cuestionó públicamente la sentencia de los tribunales venezolanos contra los comandantes policiales que dieron la orden de asesinar al pueblo.

_______________________

Por Julia Cardozo / Supuesto Negado