5 SEÑAS QUE TE DICEN QUE TU CANDIDATO ES POPULISTA

Aunque fueron cambiadas para el 20 de mayo las elecciones están en movimiento.

El gobierno está aprovechando el impulso que tiene y su ventaja de poder concentrar al menos un tercio del electorado en un solo candidato, la MUD luce perdida y Henri Falcón ha visto la oportunidad que le abre no solo la vacilación de la MUD sino la necesidad del chavismo de validarse en unas elecciones competitivas.

Pero además de Maduro, quien apuesta a la lealtad, la tradición y la organización establecida, y Falcón, que espera movilizar el descontento, han surgido todo tipo de candidatos (pastores evangélicos, oportunistas, veteranos del 4-F) con lo que parece que la elección lejos de estar despoblada va a ser muy colorida.

Pero las elecciones se definen por lo que se espera del candidato y las expectativas en las ofertas que el candidato hace sobre el futuro. Para arrastrar la mayor cantidad de votos el candidato alimentará las esperanzas y hará promesas.

Pero algunos de ellos, los llamados populistas, se preocupan sobre todo de acumular la mayor cantidad de apoyo mediante la demagogia: diciendo a la gente lo que quiere oír, alimentando sus miedos o haciendo cheques que no puede pagar. Es una forma barata pero también efectiva de jugar a la campaña.

¿Cómo saber si en las elecciones –que siempre tienen algo de batalla, de carnaval y de mercado– tu candidato está jugando el juego a la manera populista?

Acá te dejamos unos cuantos síntomas que pueden ayudarte a detectar esto.

1- Promete demasiado. En una campaña solo pueden hacerse una cierta cantidad de promesas o, mejor aún, una promesa central en torno a la cual giren algunas secundarias. Es cierto que es difícil ganar una elección siendo muy fiel a la verdad de lo que el candidato puede hacer, pero cuando hay demasiadas promesas pareciera que el candidato quisiera hacerle una promesa a cada elector. Esta forma de inflación es un síntoma claro de populismo. 

2- Quiere quedar bien con todos a la vez. Toda campaña implica unas alianzas que permitan acumular votos. Esto quiere decir que toca convencer a gente que no solo es distinta sino con agendas contrapuestas: a grupos religiosos y gente que está a favor del aborto, a sindicatos y grupos empresariales. Hay candidatos responsables que tratan de equilibrar sus ofertas lo más posible, pero hay otros que no. En algunos casos el populismo funciona mediante el engaño puro y duro y otras mediante una lógica más bien esquizofrénica. Ejemplo de lo primero es Carlos Andrés Pérez que le dijo a la gente que iba a aplicar las políticas populistas de “La Gran Venezuela” pero ya tenía planeado todo un programa de ajustes. De lo segundo fue Henrique Capriles que en 2012-2013 no tuvo malos resultados (comparado con las palizas recibidas por Rosales y Salas Römer) pero se debatía entre dos públicos: uno de antichavistas radicales que querían destruir al chavismo y otro de moderados y de gente que quería un cambio constitucional en la presidencia, al ofrecerle cosas contrapuestas terminó, para los primeros, como un debilucho y un “agente del foro de Sao Paulo” y para los segundos como un inconsecuente que primero reconoció su derrota y luego pidió que “se sacaran la arrechera”.

3- Hace promesas inverosímiles. Este es un clásico del populismo puro y duro. Es tratar de ganarse a la gente, o al menos de despuntar, ofreciendo cualquier cosa y, por tanto, subestimando la inteligencia ajena. En 2012, durante las primarias de la oposición, María Corina Machado demostró su habilidad en este deporte al ofrecer acabar con el crimen en 6 meses a pesar de que ese año tuvo una de las tasas de homicidios más altas de la historia reciente. 

4- Sus ofertas son vagas. Precisamente para evitarse el hacer promesas fantásticas o contradictorias con otras, muchas veces los candidatos se deciden a hacer ofertas vagas. Candidatos ubicados en lugares muy distintos del espectro político se entregan a este juego, por ejemplo, Obama hizo su campaña basada en la oferta de “cambio” sin decir en qué consistía ese cambio y que cada quien se imaginara lo que quisiera, luego Trump lanzó la consigna “Hacer a América grande de nuevo” una oferta muy vaga que condimentó con simples mentiras como la de que iba a tener una política para devolver los empleos a los estadounidenses. En Venezuela Rosales hizo algo parecido al querer diferenciarse de Chávez para no parecer neoliberal y sacó una tarjeta llamada “mi negra” que nunca se supo para que servía.

5- Manipula los temores de la gente. Esta es la forma agresiva del populismo y se basa en decir que el candidato evitará, si gana, de que pase algo horrible. A diferencia de las anteriores, que al menos tratan de movilizar las esperanzas y expectativas de la gente esta se basa en identificar sus miedos. Los ejemplos de esto son bien conocidos: el Frente Nacional de Francia ha crecido sobre la base de la islamofobia y la derecha en Suecia a alimentó el odio a los emigrantes. En Colombia toda la campaña de los candidatos de derecha se basa en decir que Gustavo Petro es un agente del “castrochavismo”. Pero no hubo un éxito más grande en la política del miedo como el de Trump quien ganó las elecciones llamando a los mexicanos ladrones y violadores y prometió un muro para tenerlos a raya.

Esos son los síntomas más claros de populismo en un candidato. Si los detecta en el suyo reconsidere sus opciones o, al menos, pregúntese que es lo que le gusta de él.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado