El Carro de Drácula y manzanilla: aciertos y errores chavistas 2.0

Redes Sociales

Hasta hace unos 50 años hacía falta una columna en un periódico u organizar una asamblea en la calle para que un ciudadano se hiciera escuchar.

Luego llegaron las fotocopiadoras y aparecieron los fanzines y periódicos locales. Luego las radios piratas o comunitarias. Pero todo esto tenía alcance limitado.

Años después vinieron  los blogs y páginas web y se hizo mucho más fácil hacer públicas las opiniones de cada quien, aunque estas usualmente se perdían en el océano de internet.

Luego llegaron las redes sociales y cada cual pudo tener su página personal: Chávez, Trump, Britney Spears, tú y yo.

Ya no solo es posible que cada quien publique lo que quiera sino que lo hace en una plataforma que permite conectarse con otra gente.

Y más aún la gente puede responder directamente a lo que decimos. No importa si es un amigo del liceo, el Papa Francisco o el director de la serie que nos gusta: hay libre acceso a interpelarlo y hasta es posible recibir una respuesta directa.

Y aunque, obviamente, los usuarios y seguidores son demasiados como para poder decir que se entablan diálogos sí es cierto que el juego de las relaciones públicas –y de la política en si– ha cambiado de arriba abajo, comenzando por la capacidad de ver, en tiempo real, cómo reacciona la gente. Esto es algo que no tiene precedentes.

Chavismo y redes

No extraña que, a estas alturas, haya carreras, candidaturas o campañas comerciales que se hayan condenado o salvado por un tweet o una foto compartida.

Y en Venezuela, donde el concepto de “relaciones públicas” es tan débil como el de “atención al cliente” no extrañe que ha sido un poco difícil para los políticos adaptarse al nuevo juego.

La relación del chavismo (como Gobierno y como movimiento) y las redes sociales es, en el mejor de los casos, no muy buena.

En general, el chavismo no estaba preparado para las redes sociales y tal vez tampoco para el internet. Una parte tenía como referencia los grandes aparatos y estrategias de propaganda del siglo XX y pensaba en Prensa Latina y las campañas concientizadoras de Mao. Otros en los fanzines y radios piratas.

Todavía hace 10 años, cuando emergía con fuerza Youtube y la televisión de señal abierta se eclipsaba en todo el mundo se ponían grandes esperanzas en televisoras como Ávila TV y Vive como alternativas comunicacionales.

Muchos entendían a Internet, pero  desde la página web y el blog.

Hay entonces un desencuentro del chavismo con las redes sociales que no ha sido superado del todo.

Pero en este caso solo vamos a hablar del manejo de redes de los voceros del gobierno en tanto que figuras públicas en medio de una de las crisis más severas y complejas que ha vivido el país.

Manzanillas, conciertos y basura

Desde hace mucho los conciertos y espectáculos se hicieron parte de las prestaciones y servicios públicos que realizan todos los niveles del gobierno. Con la crisis, como era de esperarse, la gente se puso mucho más delicada con ese asunto.

En ese contexto festivales como el Suena Caracas pasaron a ser muy polémicos dado que los pagos a artistas extranjeros se hacen en dólares. El entretenimiento había pasado a ser parte de la disputa por el que ahora es un bien escaso.

Este año se repitió la polémica sobre la realización del Festival Suena Caracas. Solo que esta vez el contexto vino con una novedad: Caracas (la Gran Caracas en realidad) tiene un grave problema de basura. Ocurre en Libertador, Sucre, Los Teques…

En medio de ese, que es un grave problema de salud pública, se le reclamó a la alcaldesa de Libertador Erika Farías que se realizara el festival en vez de recoger la basura:

Alcaldesa @ErikaPSUV ese “Suena Caracas” trajo más ARRECHERA; que cuando mi querido ministro @jorgerpsuv quiso traer a Chino y Nacho, pero este último REFLEXIONO A TIEMPO. Ojala y usted lo haga…!

#FelizSabado

Su respuesta fue esta:

Hay  muchos, muchos problemas con esa respuesta:

  1. El comentario no fue burlón o agresivo y la respuesta sí. De hecho parece que el usuario es chavista. Si no hay agresión se debería al menos simular respeto.
  2. El usuario tiene derecho a reclamar por el problema de la basura y la Alcaldesa debería darle una respuesta clara y sin ironías. En teoría es una funcionaria que está obligada a hacerlo.
  3. La respuesta es correcta casi toda excepto por lo de la manzanilla. Esto parece revelar que a la alcaldesa, como a muchos políticos no le gusta ser interpelada. En los papeles ciudadanos son los jefes de los funcionarios y gobernantes y aunque es muy ingenuo creer que eso es así (lo es solo en un puñado de países) en la mayor parte del mundo los políticos saben fingirlo. Y ese fingimiento hace una diferencia.

Si a eso se le suma que el problema de la basura es muy grave y que no ha sido atendido se entiende que es mucho peor que el gobierno municipal no tenga ninguna posición oficial al respecto.

Hay solo un par de tweets de la alcaldesa sobre el problema de la basura que solo mencionan resoluciones sin dar explicaciones de cómo van a ayudar a resolver el problema.

Y la mayor parte del Twitter de la alcaldesa se usa para promocionar eventos y hacer campaña. No dice nada sobre el día a día de la ciudad ni tiene realmente ningún contenido llamativo.

Sabrosos y sabrosas

Todos los políticos chavistas no son creados iguales.

En un movimiento que reposaba en el enorme carisma de un solo hombre que era un poco Mesías y un poco estrella pop, muchos no sintieron la necesidad de trabajar demasiado en su imagen pública. La de Jacqueline Farías, sin embargo, no era tan mala.

Y no lo era, precisamente, porque su perfil era como el de Diosdado Cabello en los primeros años del chavismo: la de una gerente que resolvía problemas. Se hizo esa imagen en Movilnet y la disfrutó durante un tiempo.

Cargos más políticos, una mayor exposición pública y los cambios tras la muerte de Chávez no le hicieron un favor: digamos que no es particularmente popular en la base chavista.

En ese contexto, durante las protestas del año pasado, Farías hizo una de las mayores metidas de pata de la historia del Twitter en Venezuela cuando evadió una pregunta muy seria celebrando un evento que muchos consideraron represivo:

Hay que detenerse en este tweet, “saborearlo”. Como mucha gente probablemente no entienda porque esto fue un error garrafal hay que explicarlo:

  1. Farías asume que el que le pregunta por el dinero que se gastó en el proyecto de recuperar el Guaire es antichavista o “escuálido” ¿Cómo lo sabe?, puede ser un chavista descontento o puede no ser una cosa o la otra. ¿porque Farías asume que la gente que se terminó bañando en el Guaire es la gente del que le hizo la pregunta?
  2. En la polarización se perdió toda la discreción para manejar temas polémicos o difíciles. La mayoría de los políticos venezolanos simplemente no tienen esa destreza. La razón es la siguiente: hicieran lo que hicieran la gente de su bando los apoyaba y la otra los atacaba, la gente votaba a favor o en contra de Chávez y los errores se “coleaban” en alguno de esos dos portaaviones. Farías claramente no entiende que ya no viaja en portaaviones y que antes de escribir tiene que pensar cómo será recibido su mensaje.
  3. En el evento al que Farías aludió a varios manifestantes que tuvieron que cruzar el Guaire. Nadie hace eso por gusto. El problema es que en la foto se ve todo tipo de gente. Por esa razón incluso hubo chavistas que criticaron que se les obligara a hacer eso. La respuesta de Farías puso las cosas peores para el gobierno alimentando especulaciones de que lo ocurrido había sido una humillación deliberada.

Pero ese no fue el único encontronazo de Farías con la palabra “sabroso”.

En el momento álgido de las colas que venezolanos de todas las edades, colores, sexos y clases sociales tenían que padecer no se le ocurrió nada más que decir que eran “sabrosas”.

Lo cual, básicamente, consolidó la imagen de mucha gente de que los políticos son privilegiados que no padecen los sufrimientos cotidianos de la gente.

Y al hacerlo no solo afectó a su propia imagen sino a la del chavismo demostrando de paso que no tenía idea alguna de cómo se sentían los venezolanos incluidos los chavistas.

Cuando para saberlo basta con meterse en Twitter o Facebook.

Ciudadano Lacava

Lacava es el caso contrario. Maneja extremadamente bien sus redes sociales.

Eso no quiere decir que sus relaciones públicas como gobernador sean buenas. De hecho son pésimas. Pero son como Lacava, el operador político, las necesita.

Este video, en que el gobernador aparece quejándose sobre la falta de agua en su piscina debería ser considerado lo más “cara de tabla” y cínico del mundo. Muestra que el gobernador vive en un planeta distinto al de la gente común.

Pero en este caso esa es la idea. Lacava tiene que tener piscina tal como Gian Lucca Vacchi tiene un yate: no disimula que es poderoso y es adinerado.

Pero a diferencia de los casos anteriores él entiende cómo ha cambiado la política venezolana after Chávez: el demuestra que, a pesar de ser privilegiado, conoce los problemas de la gente y hasta los padece.

Escritores como JD Vance han explicado el encanto de Trump para sectores como los blancos pobres: no importa lo rico que sea, habla como uno de ellos se ocupa de ellos.

Vance explica que los blancos pobres no solo odian a Obama por ser negro sino por la forma extremadamente cultista y prepotente con que habla. Trump, como Bolsonaro, habla como la gente común y conoce sus problemas.

El que sea millonario o gobernador solo le beneficia más porque le hace parte de lo “aspiracional”: la gente se siente bien de que alguien rico y poderoso la defienda y hasta fantasea con estar en su posición.

Es, si se quiere, la adaptación del reggaetón a la política.

“Muy Revolucionaria tu camisa rosa Polo Ralph Lauren… ojalá cada venezolano pudiera vestir una o tener para comprarse buena ropa. Son todos iguales comunistas ladrones”. Dijo un usuario a Lacava hace unos meses.

Y el gobernador  contestó: “Sinceramente te digo grandísimo mmg, yo las puras camisas de Ralph Lauren me las estoy poniendo antes de que tu estuvieras en las asquerosas bolas de tu papá, grandísimo infeliz porque para que sepas yo soy rico de cuna y de paso anda a lavarte ese culo”.

La respuesta, como se ve, es muy agresiva. Y nadie puede acusar al gobernador de ser un caballero.

Pero no importa porque corresponde perfectamente a su imagen que es, en política, semejante a la estrella del hip-hop o el reggaetón: completamente gangsta, el tipo arrecho que no se deja malandrear por nadie pero que, a la vez, está “realizado” con tremenda casa y una carrera política en ascenso… pero se preocupa por la gente.

Así que si las agresiones, mucho más débiles, de Farías & Farías eran un grave error esta es casi un acierto.

Algunas lecciones

Lacava, incluso ha hecho prácticamente una marca con “el carro de Drácula” que tiene el mismo logo de Batman, que alude a un chiste legendario de Emilio Lovera y que está enfocada, como la campaña de Bolsonaro en favor de las armas y la de Trump contra los inmigrantes, directamente hacia los sentimientos de desprotección, angustia e ira de la gente.

Lacava, el gobernador millonario, que entiende cómo se siente la gente común, que se arrecha cuando se le va el agua y que tras un día malo de trabajo (en que trata de resolver los problemas de los que todos se quejan y que él no niega) oye reggaetón o se come una pizza.

¿y quién no quiere hacerlo en medio de esta vida de mierda?

Su discurso no tiene casi nada de la  ideología que tiene harta a la gente y habla básicamente de los problemas de todo el mundo.

Es inútil escandalizarse por los modales o la forma de ser de Lacava: un poco reggaetonero, un poco Trump y un poco Gianluca Vacchi, se alimenta del odio de los que le rechazan y  los que lo apoyan dicen: “él es así y por eso me gusta”.

Odiarlo no sirve de nada como no sirvió con Bolsonaro o con Duterte o con Trump.

Parece ser el único político chavista que está capitalizando el descontento general (y eso sin enfrentarse al alto gobierno o pasarse a la disidencia) no exageramos si decimos que esta es una de las mejores campañas de mercadeo político de los últimos años para un político relativamente joven y con tiempo para ver qué trae el río.

¿Pero que hace Lacava bien y las demás figuras políticas del chavismo mal?

Dos cosas  muy sencillas: la primera es que basa su imagen en sí mismo y la forma como enfrenta los problemas de la gente y no en la identidad chavista.

La ordinariez, la sencillez y la llaneza en la que los venezolanos se reconocen a sí mismos le basta para decir “soy uno de ustedes”.

La segunda es que, en vez de negar los problemas o evadirlos se vende a sí mismo como el que los enfrenta aquí y ahora: los políticos chavistas los evaden o los achacan al enemigo, los antichavistas dicen que no pueden hacer nada si no hay transición…

Lacava, aunque los simplifica horriblemente, se muestra como el que los reconoce y los enfrenta aquí y ahora.

El “Carro de Drácula” será una política pública muy mala pero es una muy buena campaña de relaciones públicas que dice que el gobernador se preocupa por lo mismo que preocupa a la gente.

Aunque desde el punto de vista político y de las relaciones públicas hay mucho que criticarle (comenzando por su actitud de señor feudal o reyezuelo) es de los contados políticos venezolanos o chavistas que entiende las redes sociales y a una Venezuela que se aleja de las ideologías, está aburrida de la polarización y está agobiada por problemas.

Falta ver como resulta su juego a largo plazo.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado