ALEJANDRA LAPREA: “LA RELACIÓN DEL CHAVISMO CON EL FEMINISMO AÚN ESTÁ EN CONSTRUCCIÓN”

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La feminista Alejandra Laprea explica lo que significa el término feminazi, y nos habla de las prótesis mamarias.


Activista del movimiento de lucha por los derechos de las mujeres, la comunicadora y cineasta Alejandra Laprea dice que antes de que el comandante Hugo Chávez se declarara militante de ese movimiento, el feminismo era considerado una tendencia divisionista dentro de la Revolución. Actualmente hay un proceso en marcha, “igual que pasa entre el chavismo y el socialismo”.

Laprea (Puerto Ordaz, 1970), es egresada de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, con estudios de Cine en la Escuela de Arte de la Universidad Central de Venezuela. En el cine comenzó por abajo, pues fue la primera mujer venezolana en desempeñarse como técnica sonidista. Milita en la Red La Araña Feminista, que nació hace siete años, cuando se movilizaron para exigir justicia en el caso de Jennifer Carolina Viera, víctima de femicidio a manos de su pareja el campeón de boxeo Edwin “el Inca” Valero.

Alejandra Laprea
La Araña Feminista en la Reunión Continental de la Marcha Mundial de las Mujeres, en Cajamarca, Perú, 2014.

Eduardo Galeano decía que se trata a las mujeres con criterio de defensa de las minorías, cuando en realidad son la mitad de la población. Sin embargo, pocas mujeres son feministas. ¿Por qué pasa eso?

-Pasa por lo mismo que no todos los obreros y las obreras entienden la necesidad de la lucha de clases, y por lo mismo que no todas las personas de la género-sexo-diversidad van a las marchas del orgullo gay. Como decía Simone de Beauvoir, “el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos y oprimidas”. Si eso no fuera así, otra sería la situación. Los cambios en la conciencia son los más complicados y largos de conseguir y establecer, y en eso el sistema dominante, el capitalismo, el patriarcado, el colonialismo, el racismo, que son cuatro patas de una misma mesa macabra, llevan unos cuantos siglos trabajando. En el caso del feminismo, tenemos no mucho más de cien años de lucha, independientemente de que antes de los movimientos propiamente feministas, surgieron, a finales del siglo XIX, otros que se plantearon los derechos políticos y laborales de las mujeres. El socialismo tiene un poco más, 160 o 180 años, si contamos la etapa utópica. Entonces sí, no somos muchas, pero las feministas, para no ser tantas, hemos conseguido bastante porque nuestras luchas han significado los mayores avances en lo que respecta a equidad e igualdad en el mundo. Alcanzamos los derechos políticos, los derechos a una educación igual, a estudiar en universidades… Nosotras decimos en el movimiento que cuando una mujer avanza, no lo hace sola, sino que avanza toda la sociedad, porque no luchamos solo por nuestros derechos, sino por los de todas y todos.

¿Ha crecido el movimiento feminista en los últimos años o se ha estancado con respecto a los años de la llamada Liberación Femenina?

-Yo creo que generalizar es peligroso, porque cada país y cada contexto regional tienen sus bemoles. Por ejemplo, en la región de las Américas, que es la que yo conozco y en la que participo, somos vanguardia y un movimiento en expansión, estamos dictando pautas a nivel mundial. Una demostración es la movilización Ni una menos, y ahora, el Paro Internacional de Mujeres. Para ser un movimiento tan atacado, siempre acusado de minoritario, hay que decir que en los últimos años, las mujeres hemos conseguido las mayores movilizaciones a escala mundial. No fue poca cosa lo que pasó en enero, con las marchas de mujeres que movilizaron a millones. En Venezuela, como a todas las organizaciones sociales y políticas, la crisis nos ha pegado, nuestra militancia se ve comprometida en la subsistencia. Eso lo sufren especialmente las mujeres porque, injustamente, somos las encargadas del sustento de la vida, más que los varones. Por eso tenemos más compromisos para hacer colas, conseguir los alimentos…

Se dice que cumplen triple jornada: en el trabajo formal, en las labores del hogar y en las colas…

-Más que triple: a mí, el mercado que me tomaba cuatro o cinco horas a la semana, ahorita me está tomando casi veinte horas, entre saltar, buscar, comparar precios, hacer colas, conseguir alternativas. Participo en la Alpargata (Solidaria) y eso me toma también unas veinte horas, entre reuniones y trabajos que debo realizar…

Actividades nacionales e internacionales

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Cierre de Acción por la Despenalización del Aborto, en Plaza Venezuela, 2016

Laprea es delegada por Venezuela ante la Marcha Mundial de las Mujeres, un movimiento aglutinador a escala planetaria, que reúne a grupos de diversos países y viene realizando grandes movilizaciones desde el año 2000. También es suplente en el Secretariado Internacional de dicha entidad, en representación de las Américas. El movimiento local, La Araña Feminista, está participando activamente en el Paro Internacional de Mujeres, actividad de protesta que se realizará este miércoles 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en 50 países. En Venezuela se realizará un tuitazo, de 2 a 3 de la tarde, para denunciar la violencia obstétrica, y una concentración en la plaza San Martín, al lado de la Maternidad Concepción Palacios. Previamente, a las 9 de la mañana, se llevará a cabo una marcha desde la plaza de Los Ilustres hasta el hospital Central de Barquisimeto.

¿Hasta qué punto el chavismo es feminista, como se proclamó el comandante Chávez, y hasta qué punto es machista?

-Eso es como la relación que tiene el chavismo con el socialismo: un proceso en construcción, porque los avances en la conciencia no se decretan, sino que se trabajan en el tiempo para construirlos. Para nosotros es un paso muy importante porque, de alguna manera, le impone un reto al chavismo: mirar con atención al feminismo para ver en qué se está metiendo. Por otro lado, nos ha abierto una puerta enorme, porque antes de que el comandante se declarara feminista, el feminismo era una mala palabra. Nos acusaban de divisionistas, nos botaban de las reuniones, nos acusaban de atentar contra la vida, que éramos brujas, que éramos feas, todos esos prejuicios que el capitalismo y el machismo han ido levantando sobre el movimiento feminista para desprestigiarlo. Luego de que el comandante se declaró feminista, pues no pueden sacarnos de una reunión diciendo que queremos dividir al chavismo.

¿De dónde surgió el término feminazi?

-Soy mala para las fechas, pero es un término que nace en Estados Unidos, lo lanza un periodista en alguna crítica. Habló de las feminazi y la palabra corrió por el mundo porque hay que tener conciencia de que el aparato de reproducción ideológico del adversario es mucho más poderoso que el nuestro. Es una manera de tratar de ofender a las mujeres llamándolas feminazis, cuando lo que están haciendo es luchar por sus derechos. Eso ofende bastante porque si algún movimiento social y político del mundo es notablemente diferente del nazismo, es el feminismo.

Sigamos analizando esos prejuicios y matrices de opinión. Por ejemplo, los adversarios del movimiento de defensa de la mujer suelen decir que la mayoría de las feministas son, en realidad, lesbianas…

-Bueno, las feministas somos seres humanos y tenemos, más o menos, la misma proporción de diversidad sexual que el resto de la humanidad. No hay más ni menos lesbianas que las que puede haber, por ejemplo, en el movimiento de trabajadoras o en el gremio del periodismo, por decir alguno.

¿Las mujeres coquetas son enemigas de las feministas? ¿Las feministas no pueden ser coquetas?

-Una de las cosas que están claras en el feminismo, al menos en el latinoamericano en general, y en el venezolano en particular, es que nuestra lucha es porque podamos decidir cómo vernos, cómo vestirnos, con quién relacionarnos, cómo usar nuestro cuerpo… Entonces, es una contradicción decir que el movimiento va a rechazar a alguien porque quiera pintarse los labios o no. Yo tengo puesto hoy un zarcillo de flores porque me provocó ponérmelo. Lo que exigimos es que no nos impongan cómo vestirnos ni nos sancionen porque nos pintemos los labios o dejemos de pintárnoslos.

¿Las feministas están en contra de las prótesis mamarias?

-La verdad es que eso sí es cierto. Estamos muy en contra porque pensamos que si una mujer siente necesidad de modificar su pecho es producto de una sociedad que te obliga a estar inconforme acerca de cómo te ves. El mayor negocio de la industria cosmetológica y de cirugías plásticas es convencernos de que no somos bellas tal como somos, que no podemos ser felices si no nos cambiamos partes del cuerpo, que para ser linda tengo que ponerme un pedazo de plástico en el cuerpo y arriesgar mi vida y padecer un año de dolores para alcanzar esa supuesta meta. Además, no se les dice a las mujeres los riesgos que van a correr ni se les advierte que en diez años tendrán que someterse de nuevo a la operación. En fin, creemos que esas prótesis solo deberían utilizarse en los casos de mujeres que han tenido un accidente o que han sufrido una amputación por causa de un cáncer o que hayan nacido con una asimetría total, es decir, por una razón médica comprobable.

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Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado