AMLO FUE FIGURA CLAVE EN FIRMA DE TRATADO DE LIBRE COMERCIO DE NORTEAMÉRICA

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A finales de agosto el gobierno de México, presidido por Enrique Peña Nieto, y el de los EE.UU., presidido por Donald Trump, anunciaron que habían limado asperezas con respecto a la firma del nuevo Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN).

El día 27, en teleconferencia, Trump y Peña Nieto anunciaron que, tras duras negociaciones, habían llegado a un pacto preliminar.

La noticia sorprendió a algunos analistas de izquierda e incluso de derecha, no tanto porque se haya llegado a un acuerdo, como por el destacado papel que tuvo el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en su hechura.

AMLOEsto ha hecho preguntarse a más de uno si AMLO es realmente un político de izquierda nacionalista, un oportunista, o si, sencillamente, no tenía otra opción que colaborar.

A decir de varios analistas internacionales, sin la intervención de AMLO no hubiese habido acuerdo y menos tan rápido. Así, por ejemplo, la BBC tituló un análisis recientemente publicado: “Efecto “AMLO” destrabó la difícil renegociación del TLCAN”.

 El mismo Peña Nieto le agradeció públicamente por sus gestiones:

“Quiero reconocer la disposición del gobierno electo para que personas designadas por quien ha resultado ser presidente electo de México, fueran parte observadora de este proceso y nos permitiera hacer un frente común como nación”.

Más llamativa ha llegado a ser  la relación cordial que el presidente electo de México, quien asumiría el cargo el 1 de diciembre de 2018, ha establecido con el presidente Trump.

No solo porque Trump se comunicó con el mexicano minutos después de su contundente victoria para felicitarlo. Además, a los días, Trump respondió a una misiva que el líder azteca le había enviado afirmando, entre otras cosas, que AMLO era una “persona estupenda” y que ha realizado “un gran trabajo”.

AMLOMás allá, es difícil ver cómo algunos puntos del acuerdo alcanzado favorecen a México:

Por ejemplo, en la rama de producción automotriz se acordó que para que estas mercancías puedan ser exportadas sin aranceles, el 75% del vehículo tiene que ser producido con parte hechas en el país productor. Antes el porcentaje requerido era del 62,5%.

En la misma rama se convino que por lo menos el 40% del vehículo tiene que ser fabricado por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora.

Aseguran analistas que ambos acuerdos van en contra de México, que tiene potencial como ensamblador de vehículos, (cuyas partes se fabrican en China, entre otras localidades), pero poca capacidad de producir por sí mismo la mayoría de las piezas.

Algo similar sucede con los salarios de los trabajadores automotrices. Con esto EE.UU. logra evitar la deslocalización de fábricas a zonas de bajo coste de mano de obra en México.

AMLOOtro punto del acuerdo, que ha causado polémica, es la mayor apertura en la comercialización de la producción agrícola. Esto favorece a los EE.UU. ya que sus costos de producción son más bajos, exceptuando en lo referente de los costos de mano de obra legal.

Dado que ambos países se comprometieron a seguir los lineamientos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la cuestión es determinar a quién favorece esto en el intercambio comercial. Por una parte, esto implica aumentar los costos de la mano de obra en la industria mexicana, por la otra, debería implicar que la industria estadounidense no contrate mano de obra indocumentada con lo que sus costos subirían.

Otro tema difícil en la negociación está vinculado a la participación de inversionistas extranjeros en la recién privatizada industria petrolera. Según los representantes estadounidenses, en la negociación se logró una mayor apertura y liberalización de la inversión foránea. Según los representantes de  AMLO,  lo que se logró fue hacer valer la soberanía mexicana en lo referente a las condiciones en que tendrían lugar las inversiones.

Un cuarto punto, donde aparentemente EE.UU. habría cedido y que quizás es más importante de lo que en principio podría parecer, está vinculada a la renovación y/o revisión periódica del acuerdo, el cual tendría una vigencia de 16 años en principio.

Los EE.UU. proponían un mecanismo de renovación automática del tratado cada cierto tiempo y la eliminación de la figura de la revisión, que, según su criterio, acarrearía la eliminación automática del tratado.

AMLOMéxico habría logrado que el tratado se revisase cada seis años sin que esto implicara la suspensión del acuerdo, y que tras esta revisión es que tendría lugar la renovación del pacto por otros 16 años.

El argumento que usaron en particular los negociadores que representan a AMLO estuvo en recordar y ratificar que, en todo caso, el tratado permite que cualquiera de los socios,  (se incluye además a una renuente Canadá), abandone el acuerdo cuando así lo quiera. Esto restó importancia a la renovación automática del acuerdo y permitió que EE.UU. accediese a una revisión periódica.

Ahora bien, según lo visto, hay puntos del acuerdo que favorecen, o al menos parecen favorecer decididamente a EE.UU.; en otros puntos todo dependerá de lo en serio que se tomen los firmantes sus compromisos, aún en terceros parece haber diferencias de interpretación en lo referente a lo acordado, y, por último, queda abierta la posibilidad de que México o EE.UU. abandonen el acuerdo en cualquier momento.

Entonces, ¿es AMLO un presidente de izquierda nacionalista? Es difícil decirlo aún. En todo caso hay un factor que quizás explique porque AMLO se comporta como lo hace: todavía no es presidente y aún le queda esperar más de un mes para sentarse, por fin, en la silla presidencial.

Es decir, la conducta de AMLO podría estar determinada por la necesidad de asegurar un poder que aún no ejerce y por tal razón finge. De allí la importancia que podría tener el hecho de que los representantes del presidente electo hayan hecho tanto énfasis en que se mantenga la cláusula que dice que se puede abandonar el acuerdo por voluntad soberana de cada país.

Sin embargo, el problema con fingir en política, como también sucede en la vida, es que de tanto fingir se termine olvidando que se finge y se transforme en el disfraz que se usa.

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Por Julia Cardozo / Supuesto Negado