Arantxa Tirado: Una crisis humanitaria es una cosa muy diferente y muy seria

Arantxa Tirado, la politóloga española que se ganó la mala voluntad de muchos tuiteros venezolanos por sus videos que pretendían desmontar la matriz de la crisis humanitaria, habló con Supuesto Negado sobre las razones que la llevaron a hacerlos y analiza la situación política y social de Venezuela desde su perspectiva.

Tirado afirma que pese a las dificultades que atraviesa el país, que para ella son innegables, Venezuela no es la excepción en cuanto a pobreza y deficiencias en los servicios sanitarios públicos, ya que es un patrón que se repite en casi toda Latinoamérica, menos en Cuba y Costa Rica.

Asegura que parte de los ataques de los que fue víctima están motivados por el odio y la desesperación de algunos opositores que no aceptan otra realidad, sino la que muestran las grandes cadenas de televisión y sitios de Internet privados, que han enfilado toda su artillería para mostrar una Venezuela devastada y al borde de una guerra civil.

¿Por qué viniste a Venezuela? Y cuando estuviste aquí, ¿qué viste en Venezuela, percibiste un clima de intranquilidad, de crisis, un ambiente de preguerra?, ¿percibiste normalidad o por el contrario un país profundamente dividido y en crisis política y social?

Yo fui a Venezuela porque soy miembro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, y se me invitó a asistir a un encuentro que había el lunes 4 (de febrero) en Cancillería. Era un foro con varios invitados venezolanos e internacionales sobre el asedio que está sufriendo Venezuela en el marco de la celebración del 4 de febrero, y por la tarde hubo un encuentro con el presidente Maduro y con otros invitados internacionales. Yo fui invitada por parte de Cancillería a ir a ese encuentro y aparte de asistir a ese encuentro, pasé unos días en Caracas, visitando amigos, compañeros, porque yo he vivido en Caracas y desde hace muchos años estoy vinculada a la realidad venezolana.

En ese marco, a mí se me ocurrió hacer lo de los videos, y sobre todo en la lógica de contrastar la información tal y como se presenta en el Estado español, porque nuestros medios están constantemente bombardeando a través de opinólogos, que son opinólogos a la distancia, que tienen un cuñado, un primo o un amigo de Caracas que les ha contado alguna desgracia, alguna historia, y entonces bueno, no sé si por eso, o porque directamente mienten, pues se dedican a contar auténticas barbaridades y calamidades y cosas totalmente mentirosas, como decir que en Venezuela no hay comida, que en Venezuela no hay agua, que en Venezuela hay una dictadura, un narco-Estado, que reprime, que tortura a la gente, que la situación ahí es un caos absoluto, que prácticamente está incendiada Caracas y que no se podría salir a la calle porque hay una especie de trincheras a cada rato, como si estuviera todo prendido de guarimbas, como hace un año, pero más, al borde de una guerra civil.

Lo que yo me encontré fue normalidad, dentro de una tensión subyacente, obviamente que la gente está un poco a la expectativa de cómo se va a resolver este conflicto, esta última embestida de la oposición, tan novedosa, con el tema del Gobierno paralelo y el apoyo estadounidense declarado, para hacerse con el petróleo y controlar geopolíticamente a Venezuela, y sí, claro, obviamente desde que yo viví, hace años, en 2011, ahora he notado un cambio, la situación política es más crítica, obviamente. Antes había acaparamiento, cuando yo vivía en Venezuela pasaba que tú ibas a la farmacia y no había toallas sanitarias, y luego te enterabas que las tenían retenidas.

Ahora, sí hay, lo que hay ahora son unos precios loquísimos que implican que cualquier cosa que quieras comprar te cuesta prácticamente un salario mensual y bueno, claro, hace que haya comercios más vacíos, que haya menos flujo de dinero, porque la gente tiene menos dinero, sí se nota Caracas más vacía, que hace algunos años, pero eso no quiere decir que no haya gente, la gente que hay está, va, viene, con sus dificultades, pero bueno, la realidad es la de cualquier ciudad latinoamericana, pero con el agravante de ser un país que ahora mismo está en el punto de mira de una intervención imperialista.

¿Por qué crees tú que sufriste tantos ataques, por qué te atacaron? ¿Cuál crees que es el perfil social de aquellos que te atacaron?

El ataque ha sido tan virulento porque están muy rabiosos, que alguien de afuera no valide la versión oficial de ellos, la versión oficial que se difunde en los medios, que es la que ellos se encargan de expandir, es todo el desastre, el caos de Venezuela, y entonces, como tienen el monopolio de esa versión en los medios y también porque ellos emigran a Europa y venden esas penurias, aunque, ahora voy a ese tema, no son las personas que precisamente pasan las penurias las que reproducen esa matriz, pues eso les ha puesto muy rabiosos. Creo que el encarnizamiento específico, en mi caso, porque no soy la primera que hace videos así, está Agustín Otxotorena, vasco residente en Venezuela que hace tiempo comenzó a grabar videos en supermercados full de comida, y la vida loca, entre comillas, que se da esta gente, a la vez que va diciendo que todo es un desastre en Venezuela y que hay una crisis humanitaria, y también está este compañero argentino, Diego, que hace poco empezó a subir videos de la otra cara de Venezuela.

En mi caso me parece que el encarnizamiento de los ataques y los contenidos claramente peyorativos, sexuales, denigratorios, tienen que ver con el hecho de que yo sea mujer. Yo estoy recibiendo miles de insultos de lo más simple y absurdo, que también tiene que ver, muy curioso, con tu aspecto físico, cosa que a los hombres no les sucede, a Otxotorena nadie le ha dicho “tú, calvo de mierda” o al compañero argentino “tú, que tienes los dientes tal, o que te peinas cual”.

A mí, incluso, me dicen que me tengo que depilar mejor las cejas, lo cual agradezco, porque no me había fijado, pero sí, lo tomaré en cuenta…

Pero bueno, bromas aparte, son de un nivel, muy, muy, muy bajo. Ese nivel argumentativo que es la muestra desesperada de que no tienes argumentos de mayor peso. Cuando tú no tienes argumentos para rebatir lo que está diciendo alguien, pues acudes al descalificativo personal.

Y te decía que el hecho de ser mujer creo que les molesta bastante porque hay como un amor-odio, una fascinación y a la vez repulsión, a mí me han llegado −ahora que recibo miles y miles de mensajes públicos, pero también privados, por el Twitter, que lo tengo abierto− mensajes de gente que me dice “te odio y tal, pero me gustas mucho, ¿me puedes enviar una foto desnuda?” o sea, cosas que dices ¿perdón?, no sé… la gente está un poco enferma.

Y por otra parte, además del hecho de ser mujer está la clase social, o sea, yo soy orgullosa hija de la clase obrera, como pongo en el Twitter, y eso lo llevo a todas las consecuencias. De hecho, he escrito un libro al respecto con Nega, el cantante de “Los chikos del maíz”, sobre cómo a la clase obrera se nos ha tratado de desaparecer forzadamente a lo largo de la historia, aniquilarnos, denigrarnos, ridiculizarnos, creo que hay gente que sí se da cuenta que cuando tú hablas desde ahí, tienes una verdad, o tienes unas vivencias de una persona que no tiene una vida acomodada, entonces tratan de negar ese origen, o tratan de meterte en un saco de “ay sí, sí, muy clase obrera, muy comunista, pero bien que estás aquí robando los millones, bien que estás en un hotel de lujo”, este tipo de argumentos.

Pero lo paradójico es que esos argumentos los utilizan personas que son profundamente sifrinas y que muchos de ellos, de los que me están criticando, ni siquiera son venezolanos que están en Venezuela. Pero no diría que son venezolanos que se han ido a Ecuador o a Colombia, traspasando la frontera, pasando calamidades, sino que son precisamente esos venezolanos de la diáspora, por decirlo de alguna manera, de la clase media alta, de la burguesía, incluso de las oligarquías, que viven en Europa, mucho mejor que muchos europeos, con un nivel de vida alto, con un poder adquisitivo increíble, son los que están comprando parte de los barrios ricos de Madrid, y en Barcelona, también viven a todo tren, y ellos hablan por el pueblo venezolano pobre, pero solo para instrumentalizarlo, porque evidentemente cuando el pueblo venezolano comía perrarina, o los niños venezolanos pesaban menos y medían menos, según Unicef, los niños venezolanos pobres pesaban y medían menos que los niños ricos, eso a ellos no les preocupaba.

Entonces, yo estoy muy clara en que esto es una lucha de clases, en que esta gente no puede soportar que los pobres del mundo, la clase obrera del mundo, nos identifiquemos entre nosotros, y nos ayudemos y nos sintamos parte de una misma lucha y por eso su reacción tan rabiosa, y por eso sus ganas de aniquilarte, así sea vía redes sociales.

Si lo que estabas demostrando era algo cotidiano, ¿por qué crees que tus videos tuvieron tanto impacto?

Sí, yo también me pregunto, por qué un video de algo tan sencillo como poner la cámara en la cotidianidad venezolana, puede tener un impacto tan potente y una reacción tan furibunda, y quizás eso se entiende cuando una se da cuenta que esa realidad cotidiana está totalmente invisibilizada de puertas para afuera de Venezuela, de puertas para adentro ustedes viven ahí y saben que existe esa realidad de gente que consume, mientras muchos otros no pueden, de gente que se da una vida de lujo, mientras mucha gente pasa calamidades, de comerciantes que están especulando con los precios pero aún así la vida sigue, y hay gente que tiene acceso a divisas o a otros ingresos y pueden hacer vida normal, es decir, esa otra realidad, de lo que es Venezuela, no se vende afuera, en los medios de comunicación del Estado español, aunque suene muy exagerado, te dicen literalmente que no hay pan en Venezuela, que no hay agua en Venezuela, que no hay comida en Venezuela.

Si no hay comida en Venezuela, yo me pregunto, cómo toda esta gente que está en Twitter tuiteando desde Venezuela y que tiene fotos de perfil supersaludables, cómo hacen si no tienen comida, es un poco paradójico.

Y me parece que otro elemento que explica la reacción furibunda son los comentarios que yo hice en los videos, que son muy sarcásticos y me estoy burlando obviamente del nivel de los argumentos opositores que son ultrahiperbólicos, y de los argumentos tal cual los presentan en la prensa española, de lo que nosotros aquí recibimos, entonces ellos se han visto en un espejo, en un espejo que les ha puesto enfrente la parodia de lo que ellos son, porque son una parodia.

Si no fuera tan grave lo que está pasando, y si no estuviéramos al borde de una intervención militar de Estados Unidos, aunque sea en forma de vía humanitaria, entre comillas, pues sería para reírse mucho del ridículo que hace esta gente, además con unos argumentos totalmente fuera de la realidad. ¿En qué sentido? En que te hablan de Venezuela como si fuera el infierno en la Tierra y Venezuela es un país latinoamericano, y que ustedes me perdonen, pero en América Latina que haya gente que pase dificultades, haya pobreza, gente comiendo de la basura y tal, es algo, desgraciadamente cotidiano, y hay que entender las raíces de por qué pasa en el conjunto de los países latinoamericanos, excepto Cuba, donde la gente no come de la basura, por cierto, y hay que entender también cómo se da eso en el caso específico venezolano y cómo en este momento histórico Venezuela está pasando esas dificultades económicas que tienen que ver con una crisis económica mundial, que están padeciendo todos los países, incluso los del primer mundo, Estados Unidos, Europa, etc., y además con una guerra económica que no se puede negar por mucho que digan que eso es propaganda, es que no es propaganda, es que no es tampoco la primera vez que se ha aplicado un tipo de desestabilización similar a procesos políticos que apuestan por una soberanía, por hacerse con sus propios recursos y decidir cómo invertir el dinero y cómo redistribuirlo, etc.

Pensamos en el Chile de Allende, pensamos en tantos otros casos de la historia de América Latina, por no hablar de otros países. Entonces, creo que el humor, ese humor sarcástico que puede ser hiriente, es también lo que ha molestado y lo que se está usando para decir que yo me estoy burlando del sufrimiento del pueblo venezolano, cuando de lo que yo me estoy burlando es de la estupidez de la oposición venezolana y de la estupidez de sus palmeros internacionales, que les compran acríticamente, sea por conocimiento o sea por desconocimiento, pero es igualmente grave, porque si eres periodista tienes que contrastar la información, una información totalmente sesgada, que además nunca va a las causas de los problemas y que, por lo tanto, no informa, solo intoxica de manera deliberada.

¿De dónde te surgió la idea de hacer este tipo de videos? ¿Cómo surgió la idea? ¿Por qué hiciste este tipo de videos hoy, en las actuales circunstancias de Venezuela?

Sinceramente fue una cosa improvisada, totalmente. Conectaba con mis inquietudes, porque siempre que he ido a Venezuela, además que he vivido allí, y estoy vinculada al proceso bolivariano desde hace varios años, tenía cuando volvía aquí a España, o cuando vivía en México, tenía discusiones con gente que no me creía lo que yo le contaba, aunque yo hubiese estado ahí, y me repetía las mentiras que leía en El País, o que leía en la prensa, en la televisión, etc.

Entonces yo, el día que grabé el video del McDonald’s, que no fui con ningún guardaespaldas, salí e iba a caminar a las Librerías del Sur, que quedan en Sabana Grande, pasé por el centro comercial, y dije, esto que estoy yo viendo, creo que lo tiene que ver la gente, para que no piensen que yo miento, entonces, voy a poner aquí el móvil, y dije ahí lo que dije, y luego pensé, voy luego a ver si lo subo a redes o no, porque no me gusta a mí sinceramente, grabarme videos, exponerme, o sea no soy muy de eso.

Los subí en la tarde, cuando llegué al hotel y vi la reacción y dije, bueno, voy a seguir grabando videos, pues parece ser que sí tienen un impacto.

Esa era un poco la idea. ¿Por qué lo hice? Para mostrar la otra parte de la realidad de Venezuela. Por supuesto que he podido sacar videos de las cosas no tan bonitas, que se ven en las calles de Caracas, de la pobreza que hay, sí claro, de los chicos viviendo en la calle, aunque debo decir, yo he estado recientemente en Buenos Aires y nunca he visto en Venezuela la cantidad de gente que he visto viviendo en la calle en Buenos Aires, en Argentina, familias enteras durmiendo en la calle, durmiendo, pidiendo, esto en Venezuela no se ve, y no se ve porque en Venezuela sí hay un colchón gubernamental, por mucho que les pese existe el Clap, y existen las políticas sociales y hay un Estado que se preocupa, con dificultades, con limitaciones, etc.

Pero bueno, que no me vengan a contar o a explicar que yo vivo en una burbuja, que no veo esto o que tengo que ir a los hospitales. Que ellos vayan y lo hagan, todos los medios del mundo, los grandes conglomerados mediáticos tienen el dinero para que ellos hagan ese trabajo, por qué no lo hacen y por qué si hay tanta pobreza, tantos niños desnutridos, tantos que se mueren por faltas de medicinas, que no estoy negando que eso suceda, sé de casos, pero si todo eso está pasando, de una manera tan dramática que necesita una intervención humanitaria, me sorprende que las fotografías que ellos comparten y los videos, sean siempre los mismos, incluso, que tengan que utilizar a niños de Yemen para avalar su teoría de la crisis humanitaria, es bastante ridículo.

Yo también me puedo ir aquí a Barcelona a hacer videos de lo peor de lo peor que existe y hacer videos de gente desvalida, o puedo hacerlo en Nueva York, en muchas ciudades del mundo, pero eso no avala la necesidad de una intervención humanitaria, ni avala la existencia de una crisis humanitaria que es una cosa muy diferente y muy seria y se está jugando una intervención militar en Venezuela que puede acabar con la vida de miles de personas, por la irresponsabilidad de personas que están cegadas por su odio y que no pueden entender que hay un proceso político que, les guste o no, es legítimo y es democrático.

¿Aceptarías el reto, las invitaciones de las miles que te hicieron de ir a recorrer hospitales públicos, barrios? Si ya lo has hecho, ¿qué percepción tienes?

Bueno, primero si me garantizan mi seguridad, yo he caminado muy tranquila siempre en Caracas, pero claro, con este nivel de odio desatado en redes, no sé qué tanto en la realidad, y sabiendo los antecedentes de esta oposición golpista, que no tiene reparos en quemar a seres humanos vivos solo por parecer chavistas, pues yo, sinceramente no me fío mucho de invitaciones de gente opositora, con todos los respetos.

Ahora bien, sí, sí, evidentemente iría. Primero tendría que compatibilizarlo con mi trabajo, porque yo me gano la vida trabajando, no me gano la vida con maletines de millones de Nicolás Maduro, por más que ellos se estén intoxicando con eso, aprovecho para decir, que existimos personas en el mundo que somos militantes, que luchamos por causas que creemos justas desde el profundo desinterés económico, aunque sí tenemos interés político, obviamente.

Sobre ir a los barrios me hace mucha gracia, porque yo viví en Venezuela, he estado en el 23 de Enero, he estado en La Vega, he estado en muchos otros barrios con amigos, con compañeros, y pues ahora no se ha dado la circunstancia, no he tenido tiempo de ir a los barrios, no he tenido la mala suerte de caer en un hospital venezolano, y digo mala suerte porque no me he puesto enferma, no lo he necesitado aunque sí he visitado los CDI, en su momento, hace años, recientemente no.

Sí iría, y estoy consciente de que seguramente la situación de los hospitales de Venezuela debe ser mala, yo esto no lo niego.  Ahora bien, en mi viaje reciente a Argentina, por circunstancias que no vienen al caso, yo tuve que acabar en un hospital público argentino y, comparado con los estándares europeos, yo creo que a cualquier europeo que tú le enseñes ese hospital, y lo visite, y vea los insumos, te diría que es un desastre.

Entonces, ojo también, la gente que está diciendo en Venezuela que los hospitales son un desastre, etc., a lo mejor es gente que vive en Europa, y que está acostumbrada a unos estándares europeos y que, claro, no contextualizan con los hospitales que hay en el contexto latinoamericano, porque si nos ponemos a pensar, salvando las excepciones de Cuba, Costa Rica, que tienen sistemas sanitarios de primer nivel, cuando uno piensa por ejemplo, en el sistema sanitario público mexicano, que también conozco, donde hay indígenas que paren en el pasto y que no los atienden por ser indígenas, por no tener seguro médico; donde hay maltrato ginecoobstétrico a las mujeres, donde te puedes morir si no untas al médico para que opere antes a tu hijo, etc., pues bueno, no sé, creo que a lo mejor estos venezolanos que están clamando al cielo, porque es cierto que hay muchas dificultades y que hay problemas y que hay gente que se está muriendo por un bloqueo que impide que lleguen medicinas, un bloqueo de las farmacéuticas, una guerra económica, insisto, pero bueno, eso no lo quieren ver, pero también hay que tener un poquito de perspectiva.

Porque si el argumento para justificar una intervención humanitaria, es eso, pues yo me pregunto por qué no hacemos una intervención humanitaria en todos los países de América Latina, prácticamente, o en el mundo, o en los mismos Estados Unidos, donde ha demostrado Michael Moore, en la película Sicko, millones de estadounidenses que no tienen seguro médico, o aunque tengan un seguro médico privado no les sirve de nada, porque a la hora de la verdad no les cubre los gastos de tratamiento, o de operación, etc., y además tienes un co-pago que es carísimo, osea que da igual si tienes el seguro, porque si no puedes pagar esa otra parte no te operas, entonces, de qué estamos hablando, cuando me dicen que yo vivo en Narnia, no serán que ellos viven en su Narnia particular, y además en la Narnia de la cuarta república mitificada, como si en la cuarta república todo era maravilloso y llegó el chavismo y todo era lo contrario, cuando las cifras oficiales demuestran todo lo contrario, de la evolución de los indicadores a mejor en estos 20 años de Revolución.

En los últimos años sí ha habido un retroceso en algunos indicadores de pobreza y otros.  Pero de lo que no se habla es que gracias al chavismo mucha gente por primera vez tuvo atención médica, y se pudo arreglar la boca gratis, que en Europa es carísimo, y se pudo tratar de la vista con la Misión Milagro, y se pudo operar, bueno que vio un médico por primera vez en su vida. Entonces, ¿de qué estamos hablando?

Yo, si vuelvo a Venezuela, que voy a volver, no sé cuándo, por supuesto que iré y haré mis videos en hospitales, en barrios y en donde haga falta, porque yo no tengo miedo a la verdad, y además yo puedo explicar por qué sucede eso y bueno ya la gente sacará sus conclusiones, a ver quién le convence más, si estos argumentos opositores, o los argumentos que nosotros les demos.

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Por Maya Monasterios / Supuesto Negado