En Argentina algunos dicen que ahora Macri aplica medidas chavistas

A casi tres años y medio de comenzar su Gobierno, el presidente argentino, Mauricio Macri, lanzó un paquete de medidas que parecen las aplicadas anteriormente por el kirchnerismo, y en Venezuela por su homólogo y archienemigo, Nicolás Maduro.

¿Por qué si el Gobierno de Macri es de derecha aplicó un control de precios? ¿En qué consiste la versión sureña de los “Precios Justos”?

Algunos analistas consideran que las medidas persiguen como único objetivo generar una ilusión de estabilidad que mejore sus chances para conseguir su reelección el próximo mes de octubre.

“Apremiado por una baja de la imagen positiva, ahora el Gobierno parece dejar atrás sus más profundas convicciones, y con la finalidad de profundizar la lucha contra la inflación lanza un acuerdo de precios sobre 60 productos básicos y apura la aplicación de la Ley de Lealtad Comercial. El acuerdo de precios está más cerca del peronismo que del PRO, sin embargo, como receta transitoria el Gobierno aplica una medida que no se condice con su ADN”, explica un artículo titulado La Cristinización de Macri.

La última medida del mandamás de la Casa Rosada fue una reforma a la Ley de Lealtad Comercial (vigente desde la dictadura, 1983) que estatuye diversas sanciones entre las que destacan clausura de establecimientos y multas a los sujetos de aplicación que la infrinjan.

Algo similar a la Ley de Costos y Precios Justos promulgada en Venezuela y ejecutada por la extinta Sundecop (anteriormente Indepabis) y ahora la inoperante Sundde.

Antes, Macri pactó con los supermercados y las grandes empresas el congelamiento de precios por seis meses de 64 productos de la canasta básica y la ampliación del plan de Precios Cuidados (para alimentos y artículos esenciales). La medida es una versión argentina de los Precios Acordados o Precios Justos criollos –que nunca han sido respetados, y por el contrario han impulsado las irregularidades en el abastecimiento de dichos productos.

Allá, como aquí, los Precios Cuidados son determinados a partir del análisis de los costos de producción y respetando los márgenes razonables de ganancia a lo largo de la cadena de cada rubro.

Como era de esperarse, en Argentina el acuerdo no solo se está incumpliendo, sino además presenta fallas estructurales desde. Una tiene que ver con la imposibilidad de los frigoríficos para ofrecer la carne a precio regulado en las regiones más apartadas de las zonas productoras.

Populismo preelectoral

Hay que recordar que desde el minuto uno de su mandato, Macri dejó en claro que no creía en los acuerdos de precios y mucho menos en el control. El libre mercado fue desde el inicio el eje del Gobierno de Cambiemos. De hecho, la apertura de las importaciones se sustentaba en la estrategia de la Casa Rosada de generar una competencia con los productos importados.

Las críticas al mandatario no van solo de la acera del kirchnerismo –como era de esperarse– sino también de la propia derecha. “Lo único que puede hacer el Estado para cuidar los precios es no depreciar lo que los mide, es decir, la moneda. Aunque suene complicado de analizar a simple vista, los problemas de inflación no tienen que ver con los productos que se adquieren, sino con la unidad de medida que los compra. En el caso argentino es el peso”, escribe un portal de análisis político muy afín a la derecha.

Pero eso no es todo. Después de una política energética enmarcada en la dolarización y el aumento de las tarifas, ahora Macri anunció que los dos aumentos anunciados para el resto de 2019 serán absorbidos por el Estado nacional (un costo fiscal de 9 mil millones de pesos).

En el Gobierno se apuran a aclarar que estas medidas son “transitorias” y que nada tienen que ver con las que aplicaba el kirchnerismo, sin embargo, sus detractores aseguran que el “Plan Octubre” (de emergencia electoral de Macri y su equipo) se sustenta en los mismos principios de la llamada “economía K”.

No es un dato menor que –a diferencia de hace un año– Macri no es el favorito para las presidenciales y el factor económico va en picada: la inflación del último mes fue la más alta en décadas (54% anual) y el consumo cayó 8%.

Por Edgard Ramírez Ramírez / Supuesto Negado