ARGENTINA, BRASIL, MÉXICO Y COLOMBIA TENDRÍAN PRESIDENTES PROGRESISTAS SI LAS ELECCIONES FUERAN HOY

Los resultados de las elecciones de Costa Rica el primero de abril de 2018 adjudicaron la victoria al socialdemócrata del Partido Acción Ciudadana Carlos Alvarado, quien tuvo que establecer acuerdos para superar a su rival del partido conservador Restauración Nacional Fabricio Alvarado, quien avanzó en importantes bastiones territoriales del país.

La segunda vuelta permitió que Carlos Alvarado, lograse acuñar el 60% de los votos sobre su rival del partido conservador Restauración Nacional Fabricio Alvarado quien obtuvo un 39% de los votos. Fue la primera vez en la historia de Costa Rica que el candidato que había quedado de segundo en la primera vuelta ganara el balotaje, además de ser la primera vez que el abstencionismo se reduce con respecto a los resultados de la primera ronda.

Este primer proceso electoral en el continente permite predefinir los equilibrios inestables en el balance de poder entre fuerzas conservadoras y progresistas en América Latina, que tendrá como escenarios próximos a Paraguay (abril), Venezuela (mayo), Colombia (mayo), México (julio), Brasil (octubre) y Argentina (octubre-2019).

Para el caso de Colombia, si las elecciones fueran hoy el problema de la centro-izquierda estaría en definirse entre la candidatura de Sergio Fajardo (con 17 % en encuestas) y Gustavo Petro (con 22 % en encuestas) en una segunda vuelta, pues en un escenario polarizado con Iván Duque Marquez (con 36 % en encuestas, y representante del uribismo), el primero tendría mayores ventajas para disputarle una segunda vuelta, dados los acuerdos transversales que pudiera lograr, no así Gustavo Petro que tendría sobre sí la posibilidad de enfrentarse a un bloque de centro-derecha mucho más unificado y una coalición interna mucho más inestable, para una segunda vuelta. Por ahora, la ventaja la tiene Duque, aunque por estrecho margen.

Para el caso de México, la candidatura de Andrés López Obrador (Morena – Juntos Haremos Historia) es la que luce con mayores ventajas iniciales, si se toman en cuenta la mayor parte de las encuestas que le dan un promedio de 34-41%, seguido de Anaya del PAN – Por México al Frente (23-27%), Meaden del PRI – Todos por México (16-25%), Margarita Zavala que es independiente proveniente de las filas del PAN (7%) y Rodríguez Calderón como independiente proveniente del PRI (3%). El sistema electoral a una vuelta le daría mayor ventaja a AMLO en esta oportunidad.

Para el caso de Brasil el ex presidente Lula da Silva lideraba las encuestas con mucha ventaja, pero, tras la orden de arresto, todo indica que luego de su arresto el Tribunal Electoral lo inhabilitará. Previendo que esto podía ocurrir, las últimas encuestas medían dos escenarios: uno con Lula como candidato y otro sin él.

El ex mandatario sumaba 34% de intención de voto, según un sondeo realizado por Datafolha de enero. Con menos de la mitad de apoyo aparecía el militar retirado Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, que reunía un 16 %. En tercer lugar estaba la ex ministra de Medio Ambiente de Lula, Marina Silva, con 8 %. Luego, empatados en 6 %, están Geraldo Alckmin, Ciro Gomes y Luciano Huck.

Con el arresto de Lula, el PT tendría que pasar a barajar candidaturas de reemplazo como Plan B. Las dos opciones que barajaría el PT son Jaques Wagner, ex gobernador de Bahía y ex jefe de gabinete de Dilma Rousseff y por otra parte Fernando Haddad, ex alcalde de San Pablo y ex ministro de Educación en los gobiernos de Lula y Dilma. También se menciona como otra posibilidad que el PT apoye a una candidatura de otro partido de izuierda, como el ex gobernador del estado de Ceará, Ciro Gomes. De modo, que en el caso de Brasil, la llamada Lawfare parece bloquear por ahora la posibilidad de una candidatura progresista con opción de triunfo.

En este mismo orden de ideas, para el caso Argentino cualquier prospectiva electoral debe pasar por el análisis de dos determinantes: 1) la unidad política del justicialismo de cara a las elecciones de octubre de 2019, 2) la superación de los obstáculos del lowfare contra la candidatura de Cristina Kirchner.

La persecución judicial contra funcionarios del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha ido en escalada a partir de la llegada a la presidencia de Mauricio Macri, de Cambiemos. En los últimos meses, además de la causa contra la ex presidenta, se destaca el juicio y prisión preventiva para el ex canciller Héctor Timerman y el ex vicepresidente Armando Boudou.

La acción del lowfare viene acompañada del espectáculo mediático como una arista fundamental de esta nueva forma de guerra del softpower. Resalta el abuso del criterio de “prisiones preventivas” como herramienta para judicializar la política, ignorando los pactos internacionales a los que el país suscribe en su Carta Magna, en los cuales queda explícito que lo que debe primar es la libertad de los acusados durante el proceso.

Desde su asunción, el presidente Macri se ha encargado de posicionar su gestión en las antípodas del kirchnerismo con especial énfasis en el eje de la corrupción. Esto fue respaldado por los multimedios afines, a tal punto que los dos principales diarios (Clarín y La Nación) inauguraron un tag específico “La corrupción k”.

Por otra parte, cualquier posibilidad del retorno de Cristina Kirchner pasa por estructurar una sólida coalición de apoyo político. Cualquier posibilidad de retorno pasa por impulsar una oposición a Macri y una alternativa electoral en base al consenso y una gran unidad de todos los sectores internos del justicialismo.

La reconstrucción del campo nacional, popular y democrático es una necesidad imperiosa para el pueblo argentino frente a la reofensiva neoliberal. Las políticas de Estado llevadas adelante por Néstor Kirchner y Cristina Fernández permitieron concretar importantes transformaciones y reivindicar a sectores que estaban olvidados.

En una reciente encuesta un 51,3% votará a un opositor como presidente en 2019, lo que implica un severo desafío al Gobierno neoliberal de Macri. Y frente a la pregunta: “¿Quién le gustaría que fuera su candidato? Puntea Cristina (20,8%) y la siguen Vidal (14,2%), Macri (10,2%) y Massa (9,3%).

En otro estudio, Macri dista de ser reelecto en las próximas elecciones, para las que faltan tan solo 18 meses. Los resultados de la encuesta se mantienen altos en relación a las medidas de ajuste pues el 45,9% de los argentinos tienen consideraciones negativas sobre el mandatario. Mientras que 17,8% de los electores reconoce haber creído en sus promesas y votado por él. El 57,9% de las personas mayores de 16 años considera que la gestión del mandatario argentino está enfocada en beneficiar a los ricos y a las empresas, mientras que el 6,3% piensa que el Gobierno de Mauricio Macri beneficia a los pobres.

De este modo, la caída de Macri maximiza las oportunidades del justicialismo que debe pasar por una profunda reflexión interna sobre el imperativo de su unidad política y sus alianzas para asegurar una victoria.

En síntesis, para las alternativas progresistas hoy se tiene un panorama en el cual la política con P mayúscula está a la orden del día para impedir que en México ocurra otro fraude electoral contra AMLO, para que en Colombia pueda lograrse una coalición de centro izquierda frente al posible retorno del uribismo, para que en Brasil pueda derrotarse la aplicación a máxima intensidad del lawfare y para que en Argentina se maximicen las oportunidades del justicialismo.

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Por Gokai Moreno / Supuesto Negado