Auge y caída de Guaidó: A seis meses de la autojuramentación

Este 23 de julio se cumplen seis meses de la autoproclamación del “presidente encargado”: Conciertos multitudinarios, reuniones encubiertas, intentos de alzamientos militares, corrupción interna y hasta presuntas infidelidades amorosas, han sucedido desde entonces en los predios de la oposición.

Sin embargo, más allá del agitado acontecer mediático, la entelequia de autojuramentar al diputado opositor Juan Guaidó, al frente de un pretendido para-Gobierno en Venezuela no ha dado resultado y cada día pierde mayor contundencia y apoyo, dentro y fuera del país.

Ninguna acción armada contundente –llámese Golpe de Estado o intervención extranjera–ha sucedido hasta el momento y el Gobierno transita la crisis política a trocha y mocha, como quien dice.

Durante este primer semestre de 2019, por ejemplo, el diputado y presidente de la Asamblea Nacional se reunió con mandatarios extranjeros y solicitó en foros internacionales la agresión militar contra el país. Esto, y su participación en la fuga de Leopoldo López, es quizás lo que genera más impotencia entre la base chavista que señala al Gobierno de “blando”.

Cronológicamente, los momentos emblemáticos del proyecto Juan Guaidó permiten determinar cómo ha perdido impulso su propuesta y qué sectores nacionales e internacionales se han desmarcado, frontal o sigilosamente.

El 5 de enero de 2019, Juan Guaidó (diputado que quedó segundo en su estado natal, Vargas) asumió la presidencia de la Asamblea Nacional (AN) –de mayoría opositora– en lugar de Freddy Guevara quien huyó a refugiarse en la embajada de Chile en 2017, tras allanársele la inmunidad parlamentaria por presuntos delitos de asociación, instigación pública continuada y uso de adolescentes para delinquir.

De común acuerdo luego de ganar la AN, la oposición quedó en que la presidencia del hemiciclo sería primero para Acción Democrática, después para Primero Justicia y finalmente para Voluntad Popular. Pero como Guevara estaba fuera de juego, Guaidó tomó su lugar.

Según denunció The Wall Street Journal el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, se reunió personalmente con Guaidó solo cinco días después de su investidura en el parlamento para planear una movilización que presionara por un “Gobierno de transición” que llame a elecciones presidenciales.

El 13 de enero “empezó el show” tal y como lo denuncian los detractores de Guaidó. Cuando se dirigía a un evento fue brevemente detenido por el SEBIN. Las respuestas de ambos lados políticos sobre este hecho, parece la letra del “Alcaraván”: Que fuiste tú, que si yo, que no, que si tú…

Una vez la AN declaró al presidente Maduro como “usurpador de la presidencia”, ofreció “amnistía” a los militares que desconocieran al Gobierno.

Aunque el cálculo en la oposición y sus patrocinantes era que cientos de militares se sumaran al llamado, esto no sucedió y en la Casa Blanca empezaron a sospechar la incapacidad y falta de apoyo de sus aliados locales, según algunos críticos locales.

El 23 de enero (fecha de gran simbolismo en Venezuela) empezó la espuma del proyecto Guaidó: Se autoproclamó “presidente encargado”, sin la consulta ni aprobación del resto de partidos de la oposición.

No es un dato menor que esta triquiñuela política hizo que desde el propio origen de su “mandato” ya tuviera opositores dentro de la oposición.

Inmediatamente los Gobiernos de EE.UU., Canadá, Brasil, Colombia y otros países latinoamericanos apoyaron entusiastas al “parapresidente” y desconocieron al presidente constitucional, Nicolás Maduro.

Mientras, España, Francia, Alemania, Reino Unido y Portugal anunciaron que reconocerían a Guaidó como presidente si no se convocaba a elecciones en una semana.

A los pocos días de la autojuramentación, ya el tema Venezuela y “el nuevo liderazgo de Guaidó” estaba en el Consejo de Seguridad de la ONU, impulsado por EE.UU. que insistía en que todos los países tenían que hacer lo propio. Claro, Rusia y China bloquearon el proyecto estadounidense en apoyo al Parlamento opositor.

Mentiras y vídeos

El 25 de enero se dan a conocer unas imágenes que evidencian las reuniones de Guaidó con Diosdado Cabello. Las bases opositoras −como acto reflejo− negaron el encuentro y después minimizaron la mentira descubierta.

Se puede asegurar que dicho evento fue bien manejado por la oposición ya que el Guaidó challenge, fue un éxito viral.

Sin embargo, para los sectores más radicales esta reunión significó una “traición” que acercaba al imberbe líder con lo más “odiado” del chavismo.

La mediática mayamera venezolana, por ejemplo, fue el epicentro de las principales críticas.

El 27 de enero Guaidó convocó a dos nuevas manifestaciones (30 de enero y 2 de febrero) para exigir el apoyo de la Fuerza Armada. En ese momento, anunció que tenía ya el control de los activos de Venezuela en el exterior.

El 31 de enero el Parlamento Europeo reconoció a Guaidó y la UE creó el Grupo de Contacto sobre Venezuela. Unos días más tarde, España, Reino Unido, Francia, Alemania, Austria, Suecia, Dinamarca, Portugal y Holanda también lo reconocen “oficialmente” tras expirar el ultimátum dado a Maduro para convocar elecciones presidenciales en ocho días.

En ese momento, la popularidad de Guaidó −dentro y fuera del país− era impulsada por cientos de noticias de toda índole, repetidas una y otra vez por todos los medios y redes sociales. Las cadenas de Whatsapp eran estridentes sobre “la liberación inminente de Venezuela”.

Ayuda humanitaria, concierto y show

El 12 de febrero en un evento público, Guaidó anunció que entraría desde Colombia y Brasil un cargamento de “ayuda humanitaria”. En el marco de esa donación que hicieron algunos países a la oposición venezolana, se empezó a construir toda una épica que se afianzó en el concierto fronterizo “Venezuela Aid Live” que se realizó en Cúcuta el pasado 22 de febrero.

Ese evento fue otro claro ejemplo de cómo los planes para atacar al gobierno venezolano no daban los resultados esperados y después del boom inicial… todo volvía a “la calma”.

De hecho, después del estratégico concierto se destaparon diversos escándalos (deudas no canceladas a prestadores de servicios, corrupción con los donativos internacionales, impago a los militares traidores y etc.).

Como ya es bien sabido, el 23 de febrero ningún camión cargado con “ayuda humanitaria” ingresó y aunque uno de ellos fue prendido en fuego, el tinglado comunicacional impuso el relato de que fue incendiado por el propio Gobierno venezolano.

Allí, una vez más, el apoyo interesado de los grandes formadores de opinión pública intentó falsear la realidad para seguir construyendo artificialmente la imagen de un líder joven y carismático que se enfrenta pacíficamente contra un régimen despiadado y brutal.

La mayor evidencia es el olvido de los reportes desde Cúcuta, localidad colombiana que sufre los mayores embates de la recepción desordenada de venezolanos migrantes y políticos inescrupulosos.

A partir del concierto, comenzó el desfalco descarado que la oposición mantiene con los donativos internacionales.

La propia prensa archienemiga de Maduro denunció la situación recientemente (el 18 de junio). “Enviados de Guaidó se apropian de fondos para ayuda humanitaria en Colombia. Desvío de dineros, malversación de fondos, inflación de cifras, fraude y amenazas para que emisarios del presidente Guaidó se rodeen de lujos”, denunciaban.

40 quieren ser presidentes

Aún antes de que se destaparan los focos de corrupción, ya el respaldo internacional empezaba a eclipsarse. Analistas aseguran que existe un distanciamiento entre la “Comunidad Internacional” y los representantes de Guaidó.

Recordemos que a finales de febrero, Guaidó participó en una reunión del Grupo de Lima en donde se descartó el uso de la fuerza.

La grandilocuencia de las declaraciones de esta coalición internacional antichavista −impulsada por el secretario general de la OEA, Luis Almagro− se va extinguiendo también. Paradójicamente, muchos de los países miembros ahora imponen leyes discriminatorias contra los migrantes venezolanos y permiten mensajes de odio y manifestaciones xenofóbicas contra los recién llegados.

Además, analistas aseguran que los encuentros que han tenido Rusia y EE.UU. −a través del secretario de Estado, Mike Pompeo, y el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov− deja claro el distanciamiento que ha tenido la Casa Blanca con los representantes de Guaidó.

Pompeo se refirió al “esfuerzo diabólico” por mantener unida a la derecha venezolana y aseguró que si hay elecciones “se lanzarán más de 40 candidatos de oposición”, en un mensaje que deja claro que el gabinete de Trump no está muy conforme.

¿Una interina de la interina?

Los escándalos en torno a Guaidó no han sido solo políticos. Hace unas semanas se viralizó en las redes una fotografía del diputado con un chica en actitud, según algunos, muy cercana.

Inmeditamente, se hizo tendencia la etiqueta #GuaidoInfiel. Algunos aseguran que se trata de su prima y modelo, pero otros enfilaron sin compasión, contra él −y ella−.

Chapuzón impopular

A Guaidó sus seguidores no le perdonaron un chapuzón. Durante una sus actividades más recientes, en Margarita, los pescadores le pidieron que se lanzara al mar y él aceptó.

La acción generó decenas de reacciones en Twitter e Instagram.

La foto saltando al mar fue utilizada como meme con centenares de frases: “Así salta Guaidó al fracaso”, “El gobierno virtual de Guaidó, descripción gráfica”, expresaban los usuarios en las redes.

La mayoría calificó la acción de populista.

¿Y ahora qué hará Guaidó?

Hasta ahora, a Guidó se le condena a 15 años de inhabilitación y el levantamiento de su inmunidad parlamentaria. Además, se le prohibió la salida del país y se congelaron sus cuentas. Todo esto por usurpar las funciones del presidente Maduro.

A pesar de esto, el diputado mantiene una gira constante por las regiones del país arengando a la oposición y haciendo todo tipo de llamados a la “Comunidad Internacional”.
Es más, según Reuters, el Gobierno gringo aprobó el envío de 41.9 millones de dólares a Venezuela (que previamente estaba destinado a “ayuda humanitaria” en Guatemala y Honduras por la crisis de refugiados).

La USAID sería la institución encargada de proveer al equipo de Guaidó los millones para “salarios, viajes, equipos de comunicación, asistencia técnica y entrenamiento en la administración de presupuesto gubernamental y otras necesidades de la oposición venezolana”.

Sin embargo, y paralelo a la insurrección manifiesta, el nuevo diálogo entre el Gobierno y las oposiciones −con la observación de Noruega− crean un nuevo tablero político para buscar un entendimiento.

Esto a pesar de los extremistas que pretenden desconocer al adversario político e impulsan una especie de razia, muy peligrosa.

Por Edgard Ramírez / Supuesto Negado