LA AUTOESTIMA, EL ABANDONO Y LA MARGINALIDAD SEGÚN MANUEL BARROSO

El libro Autoestima del Venezolano, de Manuel Barroso, fue un best seller a principio de los 90. Aquí lo recordamos.


En el año 1991, el doctor en psicología, Manuel Barroso, escribió el libro “La autoestima del venezolano: democracia o marginalidad”, motivado en gran parte por lo que venía consiguiendo de manera reiterada durante 20 años en su consultorio. Pero también hubo un evento histórico que lo impulsó a hacer esta, su reflexión: el Caracazo del 27 de febrero de 1989.

“En febrero del 89 el país ardió y yo consideré que había llegado el momento de salir del consultorio. Era una blasfemia quedarse allí mientras el país ardía. Pensé que todavía no teníamos un país y que había que hacer algo para tenerlo. Escribí entonces un libro donde reflexionaba acerca de la autoestima del venezolano y los numerosos factores que la golpean diariamente y después de eso tomé la decisión de dedicarme a trabajar con el capital humano”, explica Barroso en su texto.

En su libro, el especialista explica diversas aristas que influyen sobre la desgastada autoestima del venezolano que, aunque fue escrito ya hace más de 20 años, mantiene algunos visos de vigencia sobre la situación que vivimos actualmente. Afirma, como primer elemento de aproximación, que el venezolano es una persona muy noble “como recurso humano”, pero que ha sido muy maltratado por el liderazgo del país: “la manera de ser, de pensar, de relacionarse, está muy contaminada por la cultura del abandono, la cultura del maltrato y la cultura de la ignorancia”.

Luego establece una relación entre ese estado de abandono que vive el venezolano, con los índices de marginalidad y con el origen histórico de nuestra sociedad actual. Desde “la historia de Venezuela en su primera etapa, fue toda negociación del otro como persona: el indio, el esclavo, el pobre. Sólo el mantuano era importante, el español, el extraño” hasta llegar a “80% de la población venezolana viene del abandono. Los niños de la calle, que no tienen ni madre, ni padre, ni perro que les ladre, son el extremo de esa situación. Y el Estado no sustituye la institución familiar (…)”.

Y aunque el Estado no sustituya esta institución, quizás en el 99 se empezaron a debilitar esos esquemas y a plantearse políticas que buscaban revertir el abandono, si decidiéramos tomarle el argumento a Barroso. Chávez no solo visibilizó la pobreza y a los pobres en el país, sino que rescató su identidad y su papel en la historia, y sus derechos. Desde las luchas independentistas hasta el presente, en el que debían organizarse y estar unidos para poder ser partícipes y protagonistas de esta nueva democracia. Los (nos) convenció pues, de que el poder podía y debía residir en el pueblo y ello repercutió en su autoestima.

Ciertamente, el libro fue editado antes del proceso revolucionario. Sin embargo, es rescatable la idea de que “la autoestima consiste en un diálogo que comienza dentro de cada persona, cuando toma conciencia de su origen y su destino”. Ahí es donde radica el mayor reto para nuestro pueblo: conectarse conscientemente con nuestro origen, con nuestra historia por encima de marcas y eslogans impuestos. ¿Podrá superarse este escollo o estamos, tal vez, cayendo en ese abandono de nuevo?


Por Simón Herrera/ Supuesto Negado