BENEFICIOS DEL FUNCIONARIO DE LA CUARTA A LA QUINTA

Supuesto Negado hace una comparación de las políticas de bienestar hacia los trabajadores públicos entre la Cuarta y la Quinta.


El funcionario público en Venezuela es una especie de estirpe. El mundo de la Administración Pública Nacional (APN) tiene su dinámica y sus propios códigos que son comunes indiferentemente de la institución en la que trabajes. Desde cosas tan superfluas como la vestimenta, hasta el respeto a ultranza –a conveniencia, a veces- de los procesos administrativos, que los venezolanos hemos convenido en llamar burocratismoSin embargo, con la llegada de la Revolución Bolivariana al poder en 1999, la vida del funcionario o servidor público cambió exponencialmente gracias a una cantidad de beneficios que ha materializado el Gobierno. En los pasillos y oficinas no es extraño oír a los funcionarios opositores criticando sin parar al chavismo, pero la verdad es que a la hora del beneficio nadie se lo pierde. ¿Alguno de estos ha incidido en la militancia o al menos en una intención de voto en favor del proceso? ¿Qué tantos beneficios son, que deberían incidir?

 

Misiones, leyes y trabajo

Sería complicado para este espacio enumerar la cantidad de programas sociales, decretos, leyes e iniciativas que ha puesto en práctica el Gobierno para beneficiar al pueblo venezolano, en particular a los funcionarios públicos. Pero, ¿podemos decir que su vida ha cambiado con la llegada del Gobierno bolivariano?

Este viernes 12 de agosto el presidente Maduro hizo el más reciente aumento de sueldo mínimo del 50%, con lo que llega a Bs. 22.578 y el monto de cestatickets, también aumentado, alcanza Bs. 42.480. Por supuesto, esto de entrada no puede beneficiar a un funcionario de escalafón 2 ó 3, por ejemplo. Pero también es cierto que en 17 años de revolución se han otorgado 34 aumentos salariales que, en la mayoría de los casos se aplicaron también a la APN.

Luego, a eso se le puede sumar la discusión de contratos colectivos marco como el de los docentes (de todos los niveles) y en instituciones como CANTV, VTV o en los poderes públicos.

Pero como a los opositores les gusta argumentar que todos los aumentos se los traga la inflación, entonces veamos otros beneficios que sin duda mejoran la calidad de vida:

  • Mi Casa Bien Equipada: El convenio China-Venezuela trajo los electrodomésticos Haier a precios de locura (con bonanza y sin bonanza). Debo decir como ciudadano que siempre ha sido complicado acceder a uno de estos aparatos en cualquier Abasto Bicentenario. Pero los funcionarios no, ellos reciben su operativo en la oficina y por módicos 30 mil bolívares (más o menos) compran nevera, lavadora y cocina (hay permutaciones con televisores o con los codiciados aires acondicionados). Que luego esos artefactos vayan a parar al mercado paralelo a sobreprecio es harina de otro costal. Pero conozco bastantes trabajadores con sus Haier en casita.
  • Los Chery: Ídem. Anotarse en las listas de Venezuela Productiva para comprar el carrito chino terminó siendo una lotería. Conozco gente que esperó 4 años por su carro y otros que esperaron solo 3 meses. Pero el funcionario no. Al funcionario le entregaron su planilla en la oficina para que anotara cuál carro quería y cuándo iba a pagar. Y lo digo con propiedad, solo que para ese momento ya tenía mi carrito así que pasé. Hasta hubo oficinas donde los rifaron y muchos de estos vehículos terminaron en el mercado de la reventa y también es harina de otro costal.
  • Misión Milagro: En un mercado de ópticas que te quieren sacar los ojos para luego ponerte los lentes, la Misión Milagro llegó, no solo a salvar vistas, sino a ayudarlas. La amplitud de esta misión es mucho más universal, pero a los funcionarios también les llevaron su operativo a la oficina. Diagnóstico, lentes y montura gratis. No puedo decir cuánto dinero se ahorra ahí, sería una obscenidad cuantificarlo en este momento.
  • Los alimentos en tu oficina: También en el espacio más propicio de la institución llega un operativo de MERCAL, PDVAL o, recientemente, de la bolsa CLAP. El primer opositor que sale con pitos, matracas y gorrita tricolor a marchas, ese vecino que se sienta al lado suyo, a ese uno lo ve agarrando los primeros números para comprar su bolsa. Y si el operativo termina y queda comida, vuelve a comprar.
  • Misión Vivienda: Y como si no fuera suficiente, nada mejor que tener la comida, el carro y los electrodomésticos sin un lugar donde guardarlos. Una de las últimas obras de Chávez, la Gran Misión Vivienda Venezuela ha beneficiado a Raquel y todo aquel. Más de un compatriota opositor también se anotó en su operativo en la oficina y salió adjudicado. Los resultados en las elecciones no mienten.

Ahora bien, estos cuatro puntos podrían ser más bien superficiales si vemos cómo el Gobierno ha enfocado sus políticas laborales en dignificar las condiciones de trabajo de todos. Los cambios que ha habido en materia legislativa plantean una visión novedosa del trabajo y la estabilidad para los trabajadores

La aprobación de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras (LOTTT), trajo importantes mejoras para el trabajo en Venezuela: reducción de la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas; prestaciones sociales calculadas al último sueldo de forma retroactiva; el reposo pre y post natal que aumentó a 26 semanas para la madre y 14 días para el padre; la eliminación del despido injustificado y la eliminación de la tercerización. Y quizá el más significativo: la inamovilidad laboral, que si bien no está dentro de la ley, el Gobierno la decreta y garantiza la estabilidad sobre todo en momentos tan particulares como el que vivimos actualmente.

Estos cambios no solo hablan de una mejora en las condiciones laborales, sino también en un cambio de conciencia hacia los derechos y deberes del trabajador. He visto a más de uno (opositor furibundo) defendiendo los derechos que le otorga la ley y que a tantos patronos le gusta violar.

Es llamativo ver a tantos opositores aferrándose a estos beneficios, sin que siquiera haya un gesto de agradecimiento al menos. Y desde mi perspectiva, no he visto a un solo funcionario opositor pasándose para este lado después de tantos beneficios. Más bien, como cosa extraña, sí he visto a algunos compas abandonando el barco porque les parece que se está hundiendo. Estoy seguro que la intención del Comandante Chávez al impulsar todos esos cambios no era “ganar votos” per se, pero si existe una aparente claridad sobre los derechos del trabajador –a conveniencia, tal vez- ¿por qué no ocurre lo mismo sobre gracias a quién o gracias a qué se han dado esos cambios? ¿Qué está fallando ahí? ¿Y cómo era antes?

Trabajadores de (la) Cuarta

Tampoco vamos a decir que en la Cuarta no existían beneficios laborales, tampoco seamos mezquinos. Veamos:

  • El vaso de leche escolar: Esto fue en los 70, la maestra pasaba repartiendo el “cuartico de leche” a todos los alumnos. Junto a la Beca Alimentaria y el morral escolar, fue un programa exitoso en su época. Y, aunque no era un beneficio directo para los trabajadores, le resolvió la vida a muchos padres.
  • Acude: El programa que pretendía acabar con el analfabetismo en el país. Según sus cifras, alfabetizaron a un millón de personas en 7 años. Pero, ¡disculpen! Esta iniciativa era privada. Y está de más decir cuándo fue que se acabó con el analfabetismo en Venezuela.
  • Aumentos de sueldo: En 40 años de democracia solo hubo 9 aumentos de sueldo, que generalmente se otorgaban los 1° de mayo y no pasaban el 10%.

Y no podemos hablar de ese período sin recordar un episodio nefasto en nuestra historia: Cuando el tristemente recordado Teodoro Petkoff, ministro de Planificación de Rafael Caldera en su segundo período, eliminó de tajo la retroactividad de las prestaciones para pasar a un cobro promediado de todos los salarios acumulados. Así como la eliminación de las pensiones para los adultos mayores.

Esa importante cantidad de funcionarios de la APN que siguen activos hoy en día seguro han visto los cambios, pero algo más les impide entender que si no fuera por este Gobierno no existieran esos beneficios. Peor aún ocurre con aquellos que por desencanto o decepción abandonaron el proceso, pero jamás sus beneficios. Al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta que le protejan sus derechos?


Simón Herrera / Supuesto Negado