BOLÍVAR VS PETRO: ¿DOLARIZACIÓN, DEUDA O ATAQUE A LA INFLACIÓN?

Bolivar vs petro

Si esto fuese una serie llamada “Venezuela” estaríamos cerca del final de temporada o hasta del desenlace de la historia: elecciones en puertas, inflación desatada, electricidad caída en seis estados del país, conspiraciones militares…

Usualmente en las series los personajes tienen planes conocidos y otros secretos.

Esto es cierto también para nuestra realidad en la que sabemos un poco en qué anda el gobierno, los EEUU, la oposición, Henri Falcón, pero hay mucho de sus planes y expectativas que desconocemos.

Esto es particularmente patente en el caso del gobierno que no se pronuncia mucho respecto al problema más acuciante que es la hiperinflación, solo refiriéndose a ella como “inflación inducida”.

Sin embargo, es dudoso que el gobierno realmente desestime ese problema.

Lo que parece es que está preocupado, sobre todo, por el efecto presente y futuro de las sanciones financieras y por la posibilidad de un embargo petrolero.

Independientemente de si esto puede resolver, por sí solo, el complejo problema de la hiperinflación, lo que parece (dado que no sabemos qué jugadas puede tener en reserva el gobierno) es que su apuesta es aumentar sus ingresos fiscales a través del petro y usarlo para protegerse de las sanciones.

Pero eso no cambia el hecho de que Venezuela tendría dos monedas distintas.

Y mientras los expertos discuten todavía si el petro es una criptomoneda, un bono o una divisa paralela la pregunta sigue en el aire: si el bolívar se sigue debilitando y el petro se consolida ¿Qué pasará con el bolívar, será reemplazado por el petro?

La Moneda

Lo que hemos planteado en otros artículos sobre este tema es que más allá de la discusión sobre la Guerra Económica, que en cierto nivel es mítica (las conspiraciones de panaderos y bodegueros) y en otro real (las sanciones financieras), que revela algunas cosas (el uso de las finanzas como arma) y oscurece otras (el abismal desempeño de muchas empresas y servicios públicos) hay un problema de fondo que es la fortaleza de la moneda.

La moneda tiene su modo de ser, su realidad: el valor de una moneda es la relación entre la masa monetaria de un país con la oferta de bienes y servicios.

De lo primero se ocupan las políticas fiscales y monetarias, de lo segundo las industriales y comerciales.

Cuando un país produce y exporta más aumentan sus reservas en divisas lo que fortalece a su moneda. Cuando importa más su moneda se debilita.

Y cuando hay más billetes en la calle que bienes y servicios, inevitablemente, los precios subirán.

El Yuan, la moneda más poderosa del mundo, lo es porque la respalda no solo la fantástica producción industrial de China sino las enormes reservas de dólares que ha acumulado.

En este momento el bolívar es una moneda muy débil: la producción petrolera, según la Opep, ha bajado y la industrial definitivamente ha vivido mejores momentos. Eso se expresa en las reservas internacionales.

Aunque una moneda puede ser fortalecida cuando se incrementan las exportaciones o se aplican nuevas políticas económicas (como pasó en 2006 con el boom petrolero) la historia de las hiperinflaciones nos dice que la moneda que la ha sufrido, inevitablemente, desaparece.

Para eso hay dos caminos: o el gobierno introduce una moneda nueva (peso argentino, real brasilero, etc.) o la cosa nunca se resuelve del todo y entonces, por la vía de los hechos –como en Zimbawe– empiezan a usarse otras monedas en la vida cotidiana.

Ya Francisco Rodríguez, el asesor de Henri Falcón, lanzó abiertamente la propuesta de la dolarización.

¿Es posible que se esté pensando reemplazar al bolívar con el petro o que al menos se esté estudiando la posibilidad? 

PetroLas razones del petro

Hay una discusión legítima sobre si el petro es realmente una criptomoneda o una especie de bono gestionado a través de la tecnología Blockchain.

Las criptomonedas son “dinero de confianza” que no es gestionado por un gobierno y no está respaldado por una reserva en otras divisas o en metales preciosos dicen los críticos.

Sea como sea el petro no es una moneda o un activo financiero normal pues depende de las fintech y funciona aparte del sistema financiero tradicional que se está cerrando para Venezuela.

Junto a la estrategia de abrir el Arco Minero a la inversión extranjera –y de llevar su oro a las bóvedas del Banco Central– el petro es una estrategia para obtener activos de las reservas de minerales e hidrocarburos de Venezuela.

Comprar un petro es prácticamente comprar un barril de petróleo.

Eso quiere decir que los ingresos de divisas aumentarían si la oferta de petros es bien recibida y que Venezuela podría pagar sus bienes y servicios usando el petro.

Por otro lado, el petro es un medio para evadir las sanciones de los EEUU.

Pero aunque se ha insinuado que cualquiera puede adquirir petros, y que el Estado podría pagar sus compromisos con ellos –incluido, teóricamente, prestaciones y pagos a contratistas– no parece realista que en el corto plazo la tecnología blockchain se pueda usar para pagar y hacer operaciones cotidianas en Venezuela.

Es decir, no parece práctico empezar a pagar el pan, los salarios y el mercado con petros y no hay razón para pensar que el gobierno pretenda usarlo para reemplazar al bolívar.

Como los bonos de la deuda o de PDVSA, las reservas en divisas y en oro, hasta ahora se supone que el petro sea parte de los activos que respaldan al bolívar como divisa venezolana.

bolivarLa cuestión del bolívar

Sin embargo, eso deja indemne a la cuestión del bolívar: es muy difícil que una moneda sobreviva a la hiperinflación. No hay que hacerse ilusiones a ese respecto.

Pero una moneda con el nombre del Padre de la Patria, genera muchos apegos sentimentales y patrióticos que no son lo más conveniente para la política monetaria que debe ser pragmática.

El gobierno debe tener planes para el bolívar pero tal vez no los revele hasta la campaña presidencial o incluso después de ella.

Algunos hablan de una reconversión monetaria como la de 2008 que le quite 3 o 4 ceros a la moneda (así un millón de bolívares pasarían a valer mil o cien).

Eso haría que las reservas de billetes de baja denominación sean de nuevo útiles y terminaría con la crisis del efectivo.

También podría ocurrir un cambio de moneda más o menos disimulado al introducir un signo monetario distinto (“nuevos bolívares” por ejemplo) que se pueda intercambiar por una cierta cantidad de bolívares fuertes (1x 1.000.000 digamos).

Pero como eso implica introducir todo un nuevo cono monetario es difícil que ocurra.

Además, como se ha anunciado que saldrá un billete de 100.000 bolívares no está claro qué tiene planeado el gobierno respecto a nuestro signo monetario y cómo evitar que la inflación siga haciendo inútiles los nuevos billetes.

Lo que queda claro es que el petro es un instrumento para obtener divisas y evadir las sanciones y el bolívar sigue siendo la moneda del día a día.

Lo demás lo sabremos después de mayo.

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Por Fabio Zuluaga / Supuesto Negado