Bolivia: estas son las fuerzas de choque civiles que enfrentan violentamente las protestas populares

El golpe de Estado en Bolivia ya fue consumado –por ahora, hay “nueva” presidenta– pero las manifestaciones de calle y los enfrentamientos violentos continúan en varias ciudades del país andino y ya suman siete fallecidos y 421 heridos (desde el 20 de octubre).

Recordemos que tras el anuncio del triunfo electoral del presidente indígena para un cuarto período –directamente y sin ir a segunda vuelta- la comisión observadora de la OEA en el país emitió un informe que desencadenó una ola de protestas por parte de los opositores a la reelección del candidato del MAS (Movimiento Al Socialismo).

Amparados en la narrativa de la “indignación popular” por el supuesto fraude electoral algunos grupos de choque tomaron el control en algunas zonas de las ciudades históricamente opositoras.

En su despliegue, atacaron a militantes seguidores de Morales, líderes sociales y transeúntes que intentaban levantar bloqueos en las vías públicas y restituir la paz.

Posterior al llamado de dos reconocidas figuras de la oposición boliviana Carlos Mesa y Luis Camacho –históricamente acusados de racistas y pro Washington– para desconocer los resultados y salir a protestar, tres unidades de policías se “amotinaron”.

La primera en rebelarse fue la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) de Cochabamba (centro) y poco después los comandos de la policía de Sucre (Centro Sur) y Santa Cruz (Este).

No es coincidencia que estos lugares sean los bastiones nacionales de los grupos antiindígenas y opositores al Gobierno central.

Precisamente, al plegarse estas unidades encargadas de reprimir manifestaciones violentas al llamado insurreccional, los grupos ultrosos ligados a la derecha boliviana salieron a hacer de las suyas y quemaron y vandalizaron sedes gubernamentales, casa de dirigentes del MAS y otras instalaciones relacionadas con la administración de Morales.

Después se unieron a la insurrección las policías de Oruro (sur), Tarija (sur) y Beni (noreste) quienes se retiraron a sus cuarteles en apoyo a la oposición.

Tras el motín y las primeras acciones violentas el presidente denunció el golpe de Estado y la confabulación de los militares con los opositores radicales.

¿Quiénes son los principales grupos violentos que participan como fuerzas de choque de la derecha boliviana?

Comité Cívico Pro Santa Cruz

Es la organización civil más importante de la zona rica de Bolivia y congrega a las urbanizaciones y empresas allí asentadas. Su líder es Luis Fernando Camacho, uno de los dos impulsores del golpe de Estado.

Sus miembros salieron a las calles a exigir la renuncia del presidente y bloquearon calles y avenidas en sus zonas de influencia llamando a un paro generalizado y protestas. A peatones y conductores que no acataron su llamado los agredieron. Tras las denuncias, desmintieron que usen armas de fuego aunque reconocieron que para amedrentar usan pirotecnia.

Entre sus víctimas, se encuentra la líder social boliviana Paola Aguilar, quien denunció ante el Ministerio Público a este grupo por secuestro, tortura, robo y lesiones graves.

La agresión contra Aguilar fue difundida por las redes sociales. En el vídeo se ve cómo la obligaron a arrodillarse y “pedir perdón” tras ser acusada de infiltrada del Gobierno.

A pesar de sus acciones violentas y vandálicas el Comité Cívico Pro Santa Cruz tiene una fuerte impronta católica y menciona a Dios en todos sus comunicados.

Julio Córdova, sociólogo boliviano especialista en movimientos evangélicos, sostuvo que su líder, Camacho, “legitima su postura autoritaria con el discurso religioso al estilo de Jair Bolsonaro”.

El propio ministro de Defensa, Javier Zavaleta, antes de renunciar, llamó a Camacho replegar sus grupos de choque. “Estamos a un paso de comenzar a contar los muertos por docenas (…) si no hace un llamado a la pacificación de la gente que le sigue”.

Unión Juvenil Cruceñista (UJC)

Es grupo es la rama juvenil del Comité Pro Santa Cruz. Fue acusado por la Federación Internacional de Derechos Humanos por sus acciones en apoyo al movimiento autonomista y por los continuos llamados contra el presidente Evo Morales y sus seguidores indígenas.

Desde el 2003, algunos de sus miembros han sido procesados judicialmente por violencia racista e intimidación contra adversarios políticos y líderes de pro Derechos Humanos La UJC “ha hecho cumplir” -por coacción- una serie de paros generales convocados por el Comité pro Santa Cruz.

Su discurso gira alrededor de la “causa cruceña” y la reivindicación de las autonomías departamentales.

También es liderada por Luis Fernando Camacho.
Según la prensa local, “si bien pareciera que la Unión Juvenil Cruceñista es la organización de jóvenes que más miembros aglutina, y a pesar de ser una instancia altamente influyente en el conflicto actual solo son convocados como fuerza de choque, como “soldados” de fuerzas irregulares que bajo la excusa de la seguridad infunden más bien temor y resultan amenazantes para la ciudadanía y sobre todo para los dirigentes de los movimientos que en Santa Cruz no comulgan con la posición cívico regional”.
https://twitter.com/dancohen3000/status/1194362285776670720?s=20

Resistencia Cochala

Aunque ha sido uno de los más violentos brazos armados de la oposición al masismo en Bolivia, se hizo visible internacionalmente cuando secuestró y agredió fuertemente a la alcaldesa del municipio de Vinto, Patricia Arce -perteneciente al MAS- y quemó la sede de la alcaldía.

Recordemos que la funcionaria fue arrastrada por la calle, obligada a caminar descalzo un largo trayecto y posteriormente montada sobre una tarima para cortarle el cabello y echarle pintura roja.

Los agresores -armados con palos y piedras- la insultaron y la amenazaron para que renunciara. Todo esto quedó grabado y fue ampliamente difundido en las redes sociales.

También atacaron a Félix Vegamonte, ex dirigente campesino, exviceministro y actual secretario de Coordinación con los Movimientos Sociales de la Gobernación de Cochabamba.

A pesar de que existen cientos de denuncias contra este grupo de choque, hasta el momento ninguno de sus integrantes ha pagado por sus delitos. De hecho, la recién nombrada “presidenta encargada” los felicitó públicamente a través de su Twitter.

¿A quién protegen/atacan las fuerzas de seguridad bolivianas?

Posterior al golpe de Estado, las Fuerzas Armadas de Bolivia anunciaron operaciones aéreas y terrestres para neutralizar a los grupos armados fuera de la ley y reafirmaron estar “apegados siempre a la disciplina, orden y respeto a la Constitución para la defensa, seguridad y estabilidad del Estado”.

Sin embargo, parece que sus armas solo apuntan a un bando político: Los seguidores del presidente depuesto.

Mientras, los grupos de choque de la derecha no solo son dejados por su cuenta sino que en algunas ocasiones acompañan a las propias fuerzas de seguridad.

Se pudo observar en el accionar de las Fuerzas Armadas bolivianas imágenes racistas y violentamente represoras: Policías arrancando de sus uniformes la bandera Wiphala que representa al Estado Plurinacional (por Constitución), militares atacando a civiles desarmados por protestar pacíficamente y negando la entrada al parlamento a diputados del MAS.

Por Edgard Ramírez / Supuesto Negado