Brasil contra Bolsonaro: 3 millones de personas en manifestación LGBT

Más de tres millones de personas, hetero y homosexuales que defienden el derecho a la diversidad, protagonizaron este fin de semana una impactante manifestación en contra de las políticas homofóbicas del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y su concepción de familia y sociedad.

La marcha, que tuvo lugar en las calles de la famosa ciudad de Sao Paulo, dejó claro que lejos de perder terreno la comunidad LGBT está decidida a defender todas las conquistas alcanzadas en las últimas décadas.

Bolsonaro, conocido como el Trump del trópico, se enfrenta al peor índice de violencia del mundo en contra de la comunidad LGBT: en lo que va de 2019 han sido asesinados 126 de sus miembros.

Y es que como lo afirma está misma comunidad, desde la llegada de Bolsonaro a la presidencia se han validado los ataques contra esta minoría y se ha normalizado su rechazo en sociedad.

Las declaraciones abiertamente homofóbicas del Jefe de Estado brasileño les ha dado a todos aquellos que rechazan la diversidad el consentimiento expreso para dar rienda suelta a sus prejuicios.

Una situación lamentable si se considera todo el terreno ganado por la comunidad LGBT desde el año 2002 (año de en el que dejó de clasificarse la homosexualidad como una enfermedad) hasta la fecha.

El alcalde de Sao Paulo, Bruno Covas, quien apoyó la organización de la multitudinaria marcha destacó que “el poder público tiene la obligación” no solo de “proteger” la diversidad, sino “también de celebrarla”.

Recientemente, el Tribunal Supremo Federal de Brasil determinó que las agresiones contra la comunidad LGBT —homofobia y transfobia— deben ser tratadas como una forma de racismo hasta que el Congreso Nacional apruebe una ley sobre la materia, una decisión que de inmediato fue calificada como un “error “por Bolsonaro.

En su campaña contra la comunidad LGBT, Bolsonaro ordenó hace menos de un mes el retiro de una campaña del Banco de Brasil en la que los protagonistas eran de tendencia homosexual, señalando que Brasil no puede convertirse en el país del turismo gay.

Por Andreína Ramos Ginés / Supuesto Negado