Lo bueno y lo malo de la dolarización (informal) en Venezuela

Dolarizar. ¿Qué es? De acuerdo a la Real Academia Española, es la oficialización del uso de la moneda estadounidense en un país.

¿Está Venezuela dolarizada?

Pese a que en Venezuela la moneda de curso legal es el bolívar, la presencia del dólar como marcador referencial para fijar precios y como moneda de cambio (por ejemplo, en el sector turismo y en los comercios de tecnología) es cada vez más fuerte.

Algunos han llamado al proceso “dolarización de facto”, sin embargo, el Gobierno excluyó a finales de 2018 al dólar como moneda de cambio y de reserva internacional, también lo desapareció como valor referencial de su canasta petrolera, que ahora se muestra en renminbi (yuan chino), y en el sistema de divisas que en su lugar toma al euro.

Pero la realidad es otra. El dólar sigue siendo el referente en la calle y las consecuencias de ello, positivas y negativas, las viven en carne propia los venezolanos.

Para el economista y exdiputado de la Asamblea Nacional, Adel El Zabayar, existen dos razones que hacen posible la circulación del dólar en el sistema comercial venezolano: la falta de billetes nacionales que sean realmente efectivos, cuyas bajas denominaciones ya no son suficientes para afrontar el proceso inflacionario, y la poca vigilancia de las autoridades en materia del comportamiento del mercado.

“El problema es la falta de divisa nacional, y la efectividad de ese billete, es decir hoy en día cuando tú calculas los precios de los productos en todo momento se establece en base del precio en dólar. Aparentemente, el Gobierno ha permitido la posibilidad de que la población esté utilizando, no solamente el dólar, sino todas las divisas y eso se impone precisamente por la falta de presencia de la moneda nacional”.

Esta ausencia del Estado, y la falta de toma de decisiones acertadas que faciliten el intercambio comercial con el uso del bolívar, ha llevado al pueblo a tomar alternativas que le hagan la vida más fácil, como la sustitución del bolívar por el dólar.

“La política del BCV ha sido demasiado ciega en ver la evolución del mercado y la evolución de nuestra moneda (…) el BCV tiene que manejarse con mayor profesionalismo. Creo que ahí falta mucho profesionalismo en el manejo de los temas de la circulación de nuestra moneda, hay mucho infantilismo en el manejo. La falta de iniciativa del Estado obliga a las personas, por lógica, a tomar acciones para facilitar su vida”.

En su opinión, la “dolarización” de la economía es ya una realidad, y si se sigue expandiendo, los principales afectados serán aquellos que no tengan acceso a dólares o cualquier otra divisa diferente al bolívar. La independencia nacional, también sería otra de las víctimas.

“En líneas generales, se afectan los ciudadanos que dependen de un salario, que dependen de recursos limitados, serán los primeros afectados”.

En Supuesto Negado intentaremos hacer un resumen de lo bueno y lo malo de este proceso, en el que el único perdedor es el bolívar.

Dólares

Lo malo

Poca capacidad de ahorro. El bolívar se devalúa cada día frente al dólar. Pese a que desde enero, el precio del dólar Dicom y del paralelo han permanecido casi sin variaciones, la hiperinflación continúa golpeando el bolsillo.

Y es que para el venezolano común, la capacidad de ahorro es nula. Si cada dólar cuesta en promedio 3 mil 290 bolívares y un salario mínimo son 18 mil, le dejas a los posibles ahorristas muy poca capacidad de maniobra, porque los precios están calculados en dólares.

Mano de obra barata, empleados subpagados. Indirectamente, los sueldos de los venezolanos están dolarizados, lo queramos o no. Al estar nuestro bolívar tres mil a uno frente al dólar, resulta que nuestro salario mínimo es el más bajo de América Latina y al estar todos los precios de los productos y servicios calculados en dólares, el resultado es empleados subpagados y que tienen que vivir a precio internacional.

No hay dólares a la mano. Al no ser una dolarización formal, no hay flujo de dólares para todos. Y, como ya lo mencionamos arriba, muchos comercios, incluso clínicas privadas (de humanos y de animales), vacunas, servicios turísticos, ventas de inmuebles, o cualquier bien o servicio como la compra de un celular usado, están siendo considerados en dólares (muchas veces en efectivo). Para los que no tienen cómo conseguir, la vida se pone cada vez más difícil.

Pérdida de independencia nacional. “La majestad de la independencia del país, el signo monetario, la moneda nacional, es un elemento de independencia. No puedes quedarte atrás en la toma de decisiones, tienes que estar siempre a la delantera, el Estado no puede quedarse atrás, y en esta situación el Estado siempre está en la retaguardia”, puntualizó el Zabayar.

Lo bueno

Si inviertes en dólares, tu dinero no se deprecia. Es una afirmación triste pero cierta. Mientras los bolívares se diluyen en cuestión de días o incluso horas, invertir en dólares es la única manera de que el dinero no pierda valor. Así, si inviertes 3 mil 290 bolívares en un dólar y no hay variación, dentro de un mes, si quieres, recuperas la misma cantidad en nuestra moneda, o quizás, incluso, más, de acuerdo a los caprichos del mercado.

Menos control del Estado, más flujo de dólares. Desde el 2003, el Estado venezolano tuvo un férreo control de la divisa norteamericana. Pero este nudo ha venido flexibilizándose en los últimos años, dejándole más espacio a inversionistas privados para ofrecer y comprar los dólares que necesiten.

La reciente inauguración en enero pasado de la plataforma Interbanex, de inversionistas españoles, vino a quitarle un peso de encima al Estado y sus ya escasas reservas en dólares.

A partir de allí, se creó un mercado libre y privado de divisas en Venezuela, en el que pueden participar personas naturales y jurídicas y comenzaron a fluir más dólares, sin la aparente intervención del Estado.

Si los tienes, eres grande. Si eres un extranjero en el país o tomaste la previsión desde hace muchos años de invertir en la moneda del Tío Sam, eres grande en Venezuela. Con la migración masiva, se han abierto verdaderas gangas para comprar viviendas, vehículos o aparatos tecnológicos que los viajantes ofrecen a precio de gallina flaca.

Menos variación de precios, el dólar no sufre hiperinflación. Al menos en su expresión en dólares, no sufres hiperinflación. Los precios son más o menos constantes, siempre y cuando tengas buen flujo de los billetes verdes o de los bolívares para compensarlo.

Tu bien no pierde tanto por haber sido usado. Si vendes en dólares algo usado que previamente ya habías comprado también en la misma moneda, no pierdes tanto como que lo compres y lo vendas en bolívares, sometidos a la hiperinflación.

Menos cantidad de billetes en la cartera. La hiperinflación y la falta de emisión por parte del Banco Central de Venezuela (BCV) de billetes de más alta denominación, han hecho que para adquirir cualquier bien o servicio en efectivo, los venezolanos tengan que tener mucha cantidad de billetes, lo que no sucede con la moneda norteamericana.

“Vas con un saco de billetes a comprar un kilo de cebollas. Eso qué te indica, que la falta de iniciativa por parte del Banco Central obliga a las personas, a los comercios (…) nadie va a aceptar llevarse un saco de billetes de a cinco, de billetes de a diez, cuando además de cargarlo, no tiene efectividad en el mercado. Mientras que si tú te llevas pocos billetes de divisas extranjeras, te compras mercados enteros y tienes todas las facilidades”, explicó Al Zabayar.

Por Maya Monasterios / Supuesto Negado