¿EL AULA VIRTUAL TERMINARÁ CON LAS ESCUELAS?

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Desde Open English a YouTube. Este artículo demuestra que la imaginación de Pink Floyd es realidad: ¿Finalizó la educación?


Todos conocen ese video de Pink Floyd de la canción El Muro, en que los niños son procesados por la escuela como si fueran carne. Esa idea de la escuela como una variante de la fábrica o del cuartel no es nueva, desde que nació la educación moderna con sus filas, sus pupitres y sus horarios ha habido quien quiera reemplazarla con otra cosa o haya denunciado que es más un medio para disciplinar -o simplemente para tener a los niños ocupados mientras los padres trabajan- más que un método de enseñanza.

Desde la educación en casa a los tutores privados y el método Waldorf (en que se aprende mediante ejercicios prácticos), hasta la reciente reforma en Finlandia que elimina las materias, muchos buscan una alternativa a la educación disciplinaria que todo el mundo sabe que no sirve  pero nadie tiene idea como sacarse de encima.

La cosa se complica si se toma en cuenta que la formación, o la educación, no se detiene nunca  y hay muchas habilidades que la gente, durante siglos, ha adquirido mediante el autodidactismo, la observación, la imitación o la experiencia.

En el modelo de educación tradicional, el tener al maestro o instructor con los estudiantes en el mismo espacio físico era algo fundamental, sin embargo, los avances en las comunicaciones dieron pie, hace ya más de un siglo, a la idea de la educación a distancia. Muchas empresas, unas serias y otras no tanto, han ofrecido cursos de todo tipo mediante la correspondencia: el estudiante se suscribe por correo a un curso y recibe materiales de estudio por esa misma vía y, a veces, exámenes. Las viejas revistas de cómics y variedades están llenas de todo tipo de extravagantes cursos de detectives, ciencias y hasta kárate.

¿Es posible aprender algo de esa forma? Es cierto que uno difícilmente puede hacerse bombero o soldado a distancia, pero ¿qué tiene de difícil aprender un idioma o contabilidad de esa forma? Internet, obviamente, ha replanteado del todo el problema de la educación a distancia, pues es una red de redes en que se encuentran muchas cosas que antes existían por separado: la red telefónica, el correo, las bibliotecas, la televisión y la radio. Gracias a Internet una persona no solo puede investigar sobre un tema determinado o seguir un curso a distancia sino interactuar con un profesor en tiempo real.

No extrañe que la formación, o la educación, haya sido uno de los primeros usos del internet que contiene enciclopedias, más o menos serias, bibliotecas y archivos virtuales con cursos, materias y materiales de todo tipo, además del mismo buscador de google que se ha convertido en un oráculo, como en el caso de esos ingleses a los que se les ocurrió preguntar que era la Unión Europea luego de que habían votado para salirse de ella. Si uno piensa en Internet y educación tal vez lo primero que piense es en wikipedia y en todas las enciclopedias virtuales, buenas o malas, pero no en youtube que como recurso de aprendizaje no le cede un pelo a las enciclopedias virtuales.

Youtube se ha convertido no solo en uno vehículo de expresión y comunicación muy importante para la nueva generación, sino uno educativo: cientos de millones de tutoriales sobre todos los temas se encuentran allí, ofreciendo la ventaja de que se pueden ver y oír explicaciones y  demostraciones de todo tipo. Y, aunque no se cuente con un instructor que nos corrija, las demostraciones ya son buena parte de cualquier enseñanza o formación, pues muchas cosas se aprenden -incluso las fundamentales- observando e imitando: tutoriales de maquillaje, yoga, como hacer flexiones de pecho, técnicas de artes marciales, música, idiomas, computación y pare usted de contar, se encuentran en esa plataforma que ya es  uno de los principales instrumentos educativos de la historia humana.

Es cierto que eso funciona mejor para unas cosas que para otras: en los idiomas  puede ser muy útil, pero es  difícil que alguien se pueda convertir en técnico de computación, artista marcial, cirujano o músico con solo youtube, sin embargo, la plataforma es una herramienta de gran utilidad, tanto para el autodidacta como para los que ya están recibiendo esa formación en otro lado y pueden complementarla con ella, como en el caso de los músicos, con la cantidad de versiones que pueden conocer sobre una pieza determinada que se han multiplicado exponencialmente.

La tecnología que hace posible las videollamadas y teleconferencias ha dado lugar a un recurso educativo mucho más ambicioso: el aula virtual. En América Latina el mejor ejemplo es Open English, empresa que dice ofrecer no solo materiales sino la interacción directa y en tiempo real con “profesores americanos”. Pero, incluso Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) y muchas universidades americanas están ahora ofreciendo cursos de esta manera, igual que redes universitarias latinoamericanas como el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), pues todas  las interacciones que se tiene en un aula universitaria tangible se pueden tener mediante una plataforma: escuchar, ver preguntar, conversar, etc.

El internet entonces reúne recursos y mecanismos para continuar prácticas de aprendizaje o formación que tienen siglos: los buscadores y bancos de documentos para el autodidacta, las referencias y demostraciones adicionales para el que busca complementar su formación y hasta la misma interacción del aula. Claro que todo esto está subordinado a los costos de las comunicaciones, la calidad de los documentos, archivos e instructores, etcétera, pero en realidad no son dificultades mayores que las que ya enfrentan los espacios tradicionales de formación.

Pero si hay algo en lo que internet se convierte en una alternativa a la educación tradicional, en todos sus niveles, es en que es un medio para fortalecer algo en común a todas las alternativas a la educación disciplinaria, compulsiva, a la que son todavía sometidos los niños y adolescentes: el carácter voluntario, el deseo de saber del estudiante,  y la cooperación con otros porque, al fin y al cabo, la comunicación es cooperación.

Claro que esto no significa el fin de la escuela, y no solo por razones técnicas -no todo el mundo puede conectarse-, pedagógicas -hay cosas que solo se pueden terminar de aprender de cerca y lidiando con las cosas-, políticas -hay intereses creados detrás de las grandes burocracias educativas- y sociales – sobre todo en el caso de los niños, la escuela es necesaria para que aprendan a socializar y para que los padres puedan trabajar. Pero en la medida en que la educación disciplinaria, compulsiva, sigue su declive, es obvio que no tendremos una sola respuesta, una panacea que la reemplace y entre las alternativas que emergen, los tutoriales, las enciclopedias en línea y  el aula virtual se va haciendo tan importante como las escuelas y los liceos.