Candidatas fantasmas salpican aún más la gestión de Bolsonaro en Brasil

Un nuevo escándalo de corrupción salpica a Jair Bolsonaro, quien cumple cien días al frente del poder en Brasil y cuyo mandato ha estado lleno de acusaciones por uso indebido de fondos tanto en su campaña presidencial, por esquemas ilegales de financiamiento, como durante su tiempo al frente del Poder Ejecutivo, con actos públicos que han sido objeto de sospechas e investigaciones.

El nuevo caso, recientemente develado, dice que su tolda política, el Partido Social Liberal, inscribió cinco candidaturas fantasmas de mujeres en los pasados comicios de octubre, como una pantalla para desviar fondos electorales y usarlos para financiar la campaña del hoy presidente.

Así lo denunció el New York Times en un reportaje donde cita a medios brasileños y entrevista a una de las cinco desconocidas que fueron invitadas a participar como candidatas y luego despojadas tanto del apoyo del partido como del dinero asignado para promocionar su aspiración a puestos de legisladoras.

Los recursos en cuestión provenían de un fondo pagado por los contribuyentes de Brasil que se estableció con el propósito de aumentar el número de mujeres en la política.

La entrevistada, Cleuzenir Barbosa, dijo que recibió 16 mil dólares para su campaña por parte de este programa, y que al informar sobre el desembolso a sus superiores del partido, estos le ordenaron transferir los recursos a otras cuentas, acto seguido le fue retirado todo apoyo y su candidatura quedó a la deriva. Aparentemente, lo mismo sucedió con las otras cuatro inscritas.

Barbosa ahora reside en Portugal, donde pidió asilo político en diciembre, tres días después de denunciar públicamente el desvío del dinero. Dijo que debió tomar esa decisión porque en su país “los políticos que denuncian actos de corrupción terminan muertos”.

Al conocerse el caso, Bolsonaro despidió a uno de sus principales asesores, el secretario general del partido Gustavo Bebianno, quien a su vez negó cualquier uso indebido de fondos electorales.

Bolsonaro, quien llegó a la primera magistratura del país suramericano con el compromiso de erradicar la corrupción, hoy ostenta el nivel más bajo de popularidad en la historia de Brasil desde la década de 1980, cuando se restauró la democracia.

Entre los casos que están bajo investigación está la relación de uno de sus hijos, el senador Flávio Bolsonaro, con supuestas contrataciones de empleados fantasmas que involucran grandes desembolsos de dinero a su cuenta personal, la de su asistente y la de su esposa.

¿Logros?

Tratando de desviar la atención sobre las acusaciones de corrupción, el Gobierno de extrema derecha de Bolsonaro ha tratado de dar preponderancia en el discurso de sus dirigentes a lo que considera logros de su gestión.

Eduardo Bolsonaro, otro de los hijos del presidente y legislador federal, mencionó algunas de esas metas alcanzadas.

“Citó la cercanía con Estados Unidos, las subastas de entidades propiedad del Estado y las reformas para reducir la regulación excesiva como sus primeros éxitos”, reseñó en NYT parafraseando las declaraciones del legislador.

Otros aspectos que mencionó el reportaje como logros del Gobierno de Bolsonaro son la reducción de requisitos para que los civiles puedan comprar armas y que las industrias tengan mayor acceso a zonas protegidas de la selva amazónica.

Por Rosa Raydán / Supuesto Negado