CENA NAVIDEÑA DE GUERRA (ECONÓMICA)

CENA NAVIDEÑA

La crisis económica que atraviesa Venezuela afecta transversalmente la cotidianidad, sobre todo en esta época navideña caracterizada, históricamente, por el consumismo y el derroche criollo.
El inconfundible aroma a hallacas y pan de jamón, así como el alegre campaneo de las bebidas alcohólicas, no estarán en todos los hogares. Ni hablar de los estrenos, los fuegos artificiales, ni los intercambios de regalos.

CENA NAVIDEÑACon la caída de los precios petroleros y el bloqueo económico y financiero, esta navidad y fin de año habrá que arroparse hasta donde llegue la cobija… o los realitos, mejor dicho.

Cenarán otra cosa

Los altos precios de los ingredientes para las hallacas (harina de maíz, carne, pollo, cerdo, aceitunas, pasas, pimentón, cebolla, alcaparras, hojas de plátano y pabilo) hicieron que el tradicional plato se haya convertido en un lujo.

En esta temporada una hallaca tiene un valor promedio de 45 mil bolívares.

Según la opinión de algunas vendedoras, para hacer 50 se gastan 2 millones de bolívares.

CENA NAVIDEÑAJolly Conchin, habitante de La Pedregosa, en Mérida, aseguró que este año no hará hallacas porque es difícil encontrar los ingredientes (en especial la harina de maíz precocida), las carnes están muy caras y además tiene muchos problemas para conseguir gas.

“Antes las hacíamos en casa de mi mamá, en un pueblo distante varias horas, porque en el apartamento no se pueden cocinar con leña. Pero esta vez no iremos porque hay que hacerle cambio de aceite al carro y cada litro está en 600 mil bolívares. ¡Y el carro lleva 5!”, explicó a Supuesto Negado vía Whatsapp.

Como cada año, toda la familia se reunirá en Nochebuena, pero en esta ocasión cenarán ensalada de lechuga, puré de papas y muchacho al horno.

“Nosotros, como para no perder la costumbre y tener medio el sabor de las hallacas, vamos a preparar unas tungitas”, comentó Ana Colmenares, desde Boconó, estado Trujillo.

Las tungas, plato típico de la región andina, son unos envueltos de maíz rellenos con un guiso de carne (mechada o molida) y arroz. Se parecen mucho a las hallacas, solo que no llevan cerdo, pollo, alcaparras y pasas (ni garbanzos como la “versión gocha”).

Lo mismo pero menos

Tatiana López aprovechó el Bono Navideño y los aguinaldos –de ella y su esposo- y compró ingredientes para hacer 8 hallacas y ensalada.
“En casa somos solo 3 y siempre hemos hecho hallacas y ensalada de gallina (ave esmechada, papa, zanahoria, guisantes y mayonesa). Este año, en vez de hacer 20, como siempre preparábamos, haremos menos de la mitad y solo dos raciones de ensalada (una para el 24 y otra para el 31)”, dijo.

Agradeció que en la empresa aseguradora para la que trabaja, en Caracas, siempre les regalan pan de jamón (antes eran dos, pero este año será solo uno). “Con eso me ahorro como 200 mil bolos”, aseguró.

Vaca familiar anticipada

La familia de Josefa Vargas, en San Antonio del Táchira, se organizó desde hace cuatro meses: hicieron una vaca y se reunieron como todos los años, la tercera semana de diciembre, a hacer las hallacas y la ensalada de gallina.

“De ninguna manera nosotros íbamos a dejar de hacer las hallacas. Claro que este año aprovechamos el cumpleaños de una hermana -en agosto- para recoger la plata y comprar la mayoría de ingredientes que se podían guardar. A principio de noviembre compramos los que faltaban. Por ejemplo, el cochino lo pagamos a 60 mil y ahora está en Bs. 200”, explicó.

Pícaramente confesó que ya tiene el plan para asegurar la cena del año que viene: Organizará una especie de “san” (sistema de ahorro mensual acumulativo) para que así “el golpe” no sea tan duro.
“Claro, se los voy a decir delante de mi mamá y cuando ya estén bien borrachos, je je je. Si es posible los voy a poner a hacer la primera transferencia ahí mismo. Uno no sabe hasta cuándo pueda estar junto a la familia”, reflexionó.

¿Deja vu de la Navidad 2002?

Esta Navidad recuerda un poco a aquella de hace 15 años –en 2002- cuando la Coordinadora Democrática, la CTV y la “meritocracia” de PDVSA decidieron imponer un “paro cívico” y un sabotaje a la principal industria del país en su intento por derrocar al presidente Chávez.

Pasamos la Navidad haciendo colas para la gasolina y el gas. También sin béisbol, ni programación normal en televisión.

Pero esta vez, además del sabotaje económico, los errores cometidos en el seno de la revolución y el rentismo petrolero no superado, también señalan a la dirigencia.

Mientras, tal y como ha sucedido en los últimos años, los venezolanos han tenido que “inventarse una” para hacer frente a los problemas del día a día.

_____________________________

Por Edgard Ramírez Ramírez / Supuesto Negado