Cinco partidos de la “nueva oposición” apuestan por el diálogo para destrancar el juego

El reportaje que puede leerse a continuación forma parte del seriado ¿Salida negociada a la crisis?, que Supuesto Negado publica en su página web esta semana. En la investigación, profundizamos en la trayectoria de los cinco partidos políticos que aceptaron sostener un diálogo con el Gobierno de Nicolás Maduro en la mesa de negociación instala en la Casa Amarilla. ¿Son demócratas, colaboracionistas u oportunistas? 

Luego de los intentos infructuosos de la oposición venezolana de acceder al poder por la vía violenta –recordemos que se niegan a participar en elecciones– cinco partidos políticos minoritarios instalaron junto al Gobierno del presidente Nicolás Maduro una Mesa de Diálogo para intentar destrabar el juego democrático y buscar soluciones a la crisis de gobernabilidad del país.

Desde la estridente oposición no electoral se les acusa insistentemente de “colaboracionistas” y de grupos “hechos a la medida del régimen”, menospreciando el amplio recorrido de algunos de los líderes de estos partidos en la acera del antichavismo.

Este nuevo intento de acuerdo entre Gobierno y oposición –conocido como el diálogo de la Casa Amarilla, sede de la Cancillería criolla– fue firmado por los partidos: Movimiento Al Socialismo (MAS), Soluciones para Venezuela, Cambiemos, Avanzada Progresista y Esperanza por el Cambio.

La mayoría de estas toldas tienen por lo menos tres aspectos en común: son de reciente creación, apuestan por la vía electoral y aceptan al chavismo como corriente política con derecho a participar en elecciones.

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Movimiento al Socialismo (MAS)

Este es el único partido de vieja data de los que decidieron sentarse a dialogar con el Gobierno (fue fundado en 1971). Se define como socialista pero no marxista.

Desde el año 2002 se ha enfrentado al chavismo y ha pertenecido a todas las coaliciones de oposición (aunque se retiró de la actual Mesa de Unidad Democrática, MUD, en 2015).

Actualmente está liderado por uno de sus fundadores, el abogado Felipe Mujica.

Aunque la tolda naranja aboga por el socialismo –igual que el partido de Gobierno– ha sido un detractor de esta y la anterior administración roja.

Es más, Felipe Mujica –de estilo campechano y grosero– es recordado por muchos venezolanos ¿adultos contemporáneos? como “el que le mentó la madre a Chávez”.

Resulta que en el año 2003, en una entrevista en el canal Televen –con una muy reconocida periodista de la vieja guardia, Martha Colomina– Mujica lanzó el popular improperio contra el presiente de la nación sin consecuencia alguna (ni para él, ni para el medio).

Soluciones para Venezuela

Este partido fue fundado en el año 2016 y es de corte socialdemócrata.

Su presidente, Claudio Fermín, es un avezado político que viene del partido Acción Democrática (AD), referente histórico de la democracia venezolana. Fue viceministro de la Juventud del Gobierno de Jaime Lusinchi y el último candidato propio de la tolda blanca para optar, sin éxito, a la presidencia de Venezuela en el año 1993.

“El negro Claudio” –sociólogo y profesor universitario– fue alcalde de Caracas entre 1989 y 1993.

Tras su decisión de participar en este reciente diálogo aseguró que Venezuela merece buscar coincidencias y necesita una respuesta pronta a los problemas “y no la vamos a tener por medio de la violencia”.

Su mayor crítica a la oposición que encabeza el mandamás de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, –autojuramentado presidente “encargado”– es su agenda política basada solo en la desestabilización callejera y la solicitud de intervención internacional.

Por más que una parte de la oposición abstencionista intente señalar a Fermín de colaboracionista, la verdad es que ha sido contrario al chavismo desde el primer momento.

De hecho, en las elecciones presidenciales del año 2000 se enfrentó a los dos candidatos que aunque antagónicos –en ese momento– venían de la misma insurrección militar: el 4 de febrero de 1992. “Yo me opuse a que Francisco Arias Cárdenas fuese el candidato de la oposición porque el militarismo jugó a acceder y mantener el poder de alguna manera”, recordó en una entrevista reciente.

A pesar de su color de piel, “el negro Claudio” es considerado por muchos un político elitesco no solo por sus gestos y discurso pausado, sino además porque evita la polarización y siempre se dirige con respeto a sus adversarios. En la arena política local –caribeña en extremo– eso lo hace un personaje “guabinoso” es decir, tibio y esquivo.

Cambiemos, Movimiento Ciudadano

Este partido progresista fue fundado en 2018 como respuesta a la línea abstencionista impulsada por los principales partidos de oposición para las elecciones presidenciales.

Luego, en la Asamblea Nacional (AN) consolidó una fracción parlamentaria con cinco diputados.

Su líder, Timoteo Zambrano (actualmente parlamentario a la AN y al Parlasur) viene de las filas de Acción Democrática. En 2004, se separó de la tolda blanca e inició un corto periplo por Alianza Bravo Pueblo, Un Nuevo Tiempo (ambos escisiones del propio AD) y Prociudadanos.

Ha sido miembro de varias mesas de negociación: la que se conformó a partir del sabotaje petrolero de 2002, promovida por la OEA (era uno de los delegados de la Coordinadora Democrática) y la de 2016 entre el Gobierno, la oposición y el auspicio del Vaticano.

No es un dato menor que Zambrano renunció como integrante de la delegación opositora en el último diálogo en Barbados porque algunos de sus propios compañeros “desaconsejaron” su candidatura a la presidencia de la Asamblea Nacional.

En la carta pública donde anunció su decisión expresó: “No puedo actuar de una manera ante los ciudadanos y otra entre bambalinas. Parece que otros sí. No puedo buscar acuerdos secretos y a la sazón ser un radical impoluto ante el país(…) No tengo doble moral, ni sirvo para halagar al público más sediento de mensajes duros. La política es dar soluciones a la gente y no soliviantarla hacia abismos sin destino”.

A pesar del esfuerzo de la oposición radical por acercar a Zambrano a la acera chavista, al revisar su actuación y discurso no se encuentran coqueteos, ni convalidaciones a la causa roja.

“Chávez es mesiánico en cuanto a lo ideológico y quiere ser el heredero de (Fidel) Castro. Por eso permanentemente intenta quedarse en el poder por vías ilegales, a las que les quiere dar apariencia de legalidad. Además, convirtió a las Fuerzas Armadas en su partido político y en su banda de choque”, son algunas de las declaraciones de Zambrano sobre el Comandante Chávez.

Avanzada Progresista

Este partido de centroizquierda fue fundado en el año 2012 por disidentes de Podemos, Patria Para Todos, Gente Emergente y el Partido Socialista Unido de Venezuela.

Tiene representación parlamentaria en la Asamblea Nacional y el Parlamento Latinoamericano.

En 2018 decidió postular a su líder, Henri Falcón, para las elecciones presidenciales, a contrapelo del llamado abstencionista hecho por la mayoría opositora.

De los partidos sentados en la mesa, este es el único que tiene entre sus cabecillas a un “exchavista”. Recordemos que Falcón fue miembro del partido originario del comandante Chávez –el MVR-2000– del cual fue coordinador general en el estado Lara; además, diputado constituyente.

Sin embargo, su ascenso en la política regional –como alcalde y luego gobernador– la logró ya fuera del chavismo (desde 2010). Falcón logra captar votantes de los dos bandos en pugna y esa ha sido parte de su fórmula ganadora.

Asegura que este partido “no es solamente de izquierda sino eficiente, moderno, moderado y progresista. Una izquierda como la de Lula y Bachelet”.

En reiteradas ocasiones ha denunciado el esquema hegemónico promovido por el Gobierno porque impulsa una nociva polarización “con un socialismo desfasado”.

La firma del acuerdo de casa Amarilla por parte de Avanzada Progresista, no estuvo a cargo de Falcón sino de Luis Romero, secretario general de la tolda, quien ha insistido en que el nombramiento de un nuevo CNE no es solo una cuestión de cambiar nombres sino “una modificación en la estructura, algo que genere confianza en el voto dentro de la sociedad venezolana”.

Esperanza por el Cambio

Este partido demócrata cristiano fue creado para impulsar la campaña presidencial del pastor evangélico Javier Bertucci en el año 2018 (terminó en tercer lugar con 10,82% de los votos).

Con una impronta completamente religiosa (“creemos en un profundo sentido moral y ético de la política, como expresión del servicio público) sus militantes recorrieron el país con el llamado “sopazo” y atención médica a personas en situación de calle.

El líder de este partido, Javier Bertucci, dirige la Iglesia Cristiana Maranatha Venezuela que reúne a cerca de 20 mil miembros.

En su faceta de empresario –al frente de Tecnopetrol– fue reseñado por los Panamá Papers de 2016 y antes, en 2010, estuvo en prisión por contrabando agravado y asociación para delinquir.

Aunque algunos tildan al pastor de “chavista”, aunque no conoció personalmente al comandante ni participó en alguno de sus partidos políticos o eventos.

Reconoce que “la descomposición” viene desde hace tiempo. “A Maduro le tocó el precio del barril a 35 dólares y a Chávez a más de 100. Con dinero puedes hacer cualquier gestión pero sin dinero es más difícil. Si no tienes dinero, ni el mejor equipo el desastre va a ser épico”, dijo en una entrevista durante su campaña presidencial.

Un paso a la vez

Hasta el momento, los partidos políticos de oposición que participan en la Mesa Nacional de Diálogo por la Paz han firmado seis acuerdos:

1. Incorporación a la AN del Psuv y las fracciones aliadas.

2. Conformación del CNE y garantías electorales.

3. Liberación de los llamados “presos políticos”.

4. Reafirmación y defensa de los derechos venezolanos sobre el Esequibo.

5. Rechazo de las sanciones económicas y exigencia de su levantamiento.

6. Creación de un programa de intercambio de petróleo por alimentos y medicamentos.

Por Edgard Ramírez/ Supuesto Negado

Siga leyendo los trabajos especiales que Supuesto Negado publicó en su página web a propósito del seriado ¿Salida negociada a la crisis?, en el que con entrevistas y artículos de análisis vamos tras la historia del diálogo entre el Gobierno venezolano y la oposición, versión 2019. ¿Habrá humo blanco esta vez?