Productos Clap: nueva moneda de cambio por pescado en Puerto La Cruz

CLAP

Es domingo por la mañana y para que el que no conoce las nuevas dinámicas que han impuesto las dificultades económicas, visitar el famoso mercado de Los Boqueticos para comprar pescado en Puerto La Cruz puede deparar sorpresas.

Si te acercas a la playa a donde arriban los botes luego de la faena y miras la procesión de gente que se arrima con racimos de cambur, paquetes de espagueti, de arroz o harina “mexicana”, pudieras pensar que se trata de alguna ofrenda a la virgencita del Valle. En realidad es una ofrenda a la creatividad del pueblo venezolano para eludir la crisis, es el trueque en el esplendor del sol oriental.

Si no te haces el refinado y conversas con los vendedores que, cojinúa en mano, te empiezan cantar: “vendo, cambio, vendo, cambio”, pudieras sellar un buen trato beneficioso para todos.

No busque en los puestos que colocan los pescados más famosos y caros en perfecto orden, mucho menos en el primer tarantín donde siempre hay moluscos y mariscos, porque esa gente es una especie de boutique del mar a cielo abierto. Allí no va a encontrar ofertas ni regateos.

Agarre por el camino del muellecito

El trueque lo va a encontrar por el camino del muellecito, así que puede irse preparado. Nosotros nos llevamos seis arroz y dos lentejas que reunimos entre la familia. Llegamos al primer “vendo, cambio”. Allí la cojinúa valía 1.500 en efectivo y se podía adquirir kilo a kilo por algunos productos. Nos llevamos los dos kilos de pescado a cambio de entregar dos kilos de arroz.

El muchacho nos advirtió, la lenteja vale medio. ¿Cómo medio? le preguntamos. Bueno, para un kilo de cojinúa se necesitan dos de lentejas porque se vende por mucho menos valor.

¿Bachaqueo?

Nosotros seguimos tanteando y regateando a ver cómo se movía ese mercado. Nos daba también curiosidad y hasta temor saber que al final los productos “secos” pudieran pasar a la red de bachaqueo.

Entonces nos pusimos a preguntarle a Ángel o mejor dicho “Angito”, a quien le quedaban un cachúa grande y tres pargos medianos listos para ser cambiados en las gaveras. ¿Qué haces con el seco, lo vendes o lo usas para el consumo familiar?

Angito nos dice de frente: “Mira, nosotros no hacemos como en el mercado municipal que todo es para bachaquear. Acá vendemos el seco al mismo precio que hacemos el canje, por ejemplo si yo te cambio este kilo de cachúa a 1.500 y eso te lo cambio por un arroz, yo luego vendo el arroz, por el mismo precio a otra persona que lo solicite”. Agrega que también se lo puede cambiar a pescadores por nueva mercancía.

Angito no tiene punto y obvio que no es un negocio registrado ni nada de eso. Por la vía de “formalizarse” con un punto, corre el riesgo de someterse a las altas comisiones que cobran los que alquilan puntos y con ello también encarecería el precio del pescado que ofrece, así nos lo explicó.

Siempre desconfiados, enviamos a un agente secreto para saber si Angito había sido honesto en su testimonio. Y tal cual, el agente le preguntó que a cuánto le dejaba un arroz y este le respondió que a 1.500. El mismo precio el canje. Las lentejas en 700 el kilo.

El canje insólito

En el Anzoátegui petrolero no es poco común ver por allí gente que necesita u ofrece botas de trabajo de goma. En el muellecito vimos como un par de ese tipo de botas usadas se fueron a cambio de cuatro kilos de pargo. ¿El monto de esa transacción? El equivalente a 12 millones de bolívares poniendo a tres mil el pescado.

Por allá por el muelle, Efrén nos dijo también que hasta aceite quemado recibía para el trueque. Nos contó también que se podía pagar con cajetillas de cigarrillos. ¿Y eso?, le dijimos. “Hermano querido, así con los cigarros sí le saco más porque después los puedo vender al detal”.

Bueno, llegamos y nos fuimos de Los Boqueticos con cinco kilos de pescado, cojinúa y medregal. No usamos billetes sino una bolsita de plástico, la tarjeta de débito ni salió de la cartera.

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Por Chevige González / Supuesto Negado