7 GOLPES A LA CLASE MEDIA, QUE AÚN ES CLASE MEDIA

La crisis no sólo afecta a los más vulnerables. La gente que logró ascenso, también lo resiente.

Es imposible no darse cuenta de lo que está pasando. La crisis económica se ha hecho sentir y hay muchísimas señales que así lo indican. La clase media, aunque se ha visto seriamente afectada, aún tiene algunos ases bajo la manda.

1.- Tu poder adquisitivo ha disminuido

Este ítem bien podría resumir todos los demás puntos. El Banco Central de Venezuela publicó que al cierre de 2016 la inflación alcanzó el 274%; aunque a uno le queda la sensación de que fue mucho más alta. De hecho, los medios, analistas y el sector privado indican que el indicador superó el 700%.

Aunque el Gobierno hace un esfuerzo por proteger el salario, un sueldo mínimo en 136.543,4 bolívares queda corto para todos los gastos. Incluso sumando ticket de alimentación en Bs. 189.000 se queda muy corto para hacer mercado (hasta buscando alternativas económicas). Sin ahondar mucho, un pantalón en una tienda cualquiera puede costar 500 mil bolívares. Así que ¿cuál es la mejor alternativa? Priorizar gastos y dejar por fuera lo que no es estrictamente necesario.

2.- Empezaste a vender tus pertenencias

Tal vez administrando bien tus finanzas puedes hacer que tu ingreso alcance para comer. Pero, ¿qué pasa cuando tienes algún gasto de emergencia? Una filtración en la casa, un aparato electrónico dañado, un repuesto del carro -si tienes- o medicinas para algún tratamiento. Pues mucha gente ha optado por vender sus objetos de valor para tener “un colchón” monetario o al menos para resolver esas contingencias.

Si usted está saliendo de su amada guitarra o su adorada cámara profesional, algo se ha empobrecido. Pero, incluso, en muchos oficios están quienes empiezan a vender sus herramientas de trabajo, para poder resolver hasta final de mes.

3.- Recurres al trueque

La gente redescubre el encanto del trueque para conseguir algún producto que se necesite en casa.

En las redes sociales desde hace meses proliferan los grupos de intercambio de productos. Y se hace más notorio con la comida y productos de higiene personal. Por supuesto que el bachaqueo y la estafa están a la orden del día y en estas comunidades proliferan. Haga click en estos grupos, puede encontrar cosas interesantes. Pero vaya con cuidado.

4.- Cambiaste tus hábitos alimenticios

Hay productos que son muy difíciles de conseguir o sencillamente no se consiguen en los anaqueles. Y resolver con el trueque en algún grupito de Facebook no basta.

Y si puedes resolver algo con tus ingresos, eso no significa que en la calle vas a conseguir todo. A veces no se encuentran los carbohidratos más comunes de nuestra dieta: el arroz, la pasta, los granos, el plátano. A veces no se consiguen o son muy caras las proteínas que más consumimos: carne de res, pollo o cerdo. A veces se consigue todo, pero hay que decidir: compro solo un kilo de esto o de aquello, o me llevo de ambos pero en menor cantidad.

Incluso ahora está la premura a la que nos somete la inflación. Si usted tiene el dinero hoy, lo más recomendable es que salga y compre inmediatamente. Si piensa que el kilo de algún producto tiene un precio, ese monto puede ser que aumente en cuestión de horas. No se puede dormir en los laureles.

Finalmente al llegar a la casa a distribuir las comidas la cosa se convierte en un juego de ajedrez. Entonces “como menos en el desayuno para poder almorzar algo más”. O “como menos en el almuerzo para tener para la cena y el desayuno”. O como hacen muchos, eliminan alguna comida del día. Si tienes hijos, ni hablar.

5.- Hay cambios en tu peso corporal

Los opositores han optado por llamarla “la dieta de Maduro”. Los chavistas, en respuesta al chistecito, decidieron llamarla “la dieta de Mendoza”. Lo cierto es que este cambio de hábitos alimenticios se ha reflejado en la báscula y en la talla corporal.

Ojo, el hecho de que la gente coma menos no quiere decir que esté comiendo sano. Así como el hecho de que hace unos años el venezolano estuviera comiendo 3 veces al día no implicaba que estaba bien nutrido (y un 30% en índice de sobre peso y obesidad lo confirman).

6.- Ahora ves el precio antes de comprar

La cultura rentista es una tara y nos estamos dando cuenta por esta crisis. No se trata solo de que el gobierno de turno decida despilfarrar o invertir grandes sumas en obras y proyectos; o que decida importar un producto en vez de producirlo porque sale más barato. Es que en las finanzas del ciudadano también se ve este fenómeno.

Si las cosas siempre han sido caras el venezolano paga el precio que le pongan. Pero ante la dura realidad, esto empieza a cambiar y la gente ahora ve el precio antes de comprar. Bien sea preguntando por el valor del kilo de una verdura o por algún plato de comida. Sacar cuentas es sinónimo de sobrevivencia.

7.- “Matar tigritos” siempre resuelve

No es la primera vez que Venezuela pasa por una crisis económica. Aunque algunos factores de la oposición insisten en calificarla como “la peor” en su historia.

Pero, si el poder adquisitivo ha disminuido, el dinero no alcanza y vender algunas cosas no termina de resolver, entonces la alternativa es trabajar más. Así que mucha gente sencillamente sale a la calle a buscar más trabajo. Hay quienes tienen un trabajo formal y deciden vender cosas aparte. Otros deciden tener 2 ó 3 trabajos para redondearse. De esto, lamentablemente aún no hay cifras oficiales o confiables, así que solo puedo remitirme a mi círculo de conocidos, que veo que cada vez trabajan más para tener, al menos, un poco más de holgura.

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Por Simón Herrera / Supuesto Negado