COLOMBIA DELIMITA SU FRONTERA CON CADÁVERES VENEZOLANOS

Por lo menos 16 venezolanos han sido asesinados durante el año 2018 en los pasos ilegales que usan los contrabandistas entre Colombia y Venezuela.

Esto contrasta con lo dicho por el presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien asegura que su gobierno protege a los miles de migrantes que cruzan la frontera para alejarse de la crisis económica en Venezuela.

Cuerpos baleados o mutilados señalan el rastro de la violencia en algunos senderos de las 288 trochas que la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) de Colombia ha detectado desde 2016.

Por allí transitan cargas de gasolina, droga, ganado, queso y carne de contrabando. También cruzan personas que requieren ingresar a cualquiera de los países sin pasar por los controles legales de migración.

En algunas áreas para que las fincas privadas no se vean afectadas, policías y soldados neogranadinos han utilizado retroexcavadoras para destruir los pasos vehículares.

Las constantes denuncias de las comunidades y la confesión de los propios organismos de seguridad de Colombia y Venezuela evidencian la existencia de decenas de grupos irregulares que hacen vida en los 2.200 kilómetros de frontera que comparten ambos países.

La geografía combina todo tipo de terrenos, desde potreros hasta desiertos, ríos y selvas. Los contrabandistas e indocumentados pueden abrir senderos permanentes o temporales según lo requieran.

Rastro de sangre en la trocha

A 550 mil migrantes económicos asciende el número de quienes salieron de Venezuela hacia el país vecino y podría alcanzar el millón de aquí a junio.

Los constantes enfrentamientos entre bandas criminales, paramilitares y guerrilla han convertido el acceso a estos caminos verdes en peajes híper lucrativos.

En el sector La Parada, municipio Villa del Rosario del departamento del Norte de Santander, Colombia, a solo dos minutos de San Antonio del Táchira, fueron encontrados dos cuerpos sin vida en enero. Ambos cadáveres pertenecían a jóvenes venezolanos.

Una de las hipótesis es que los homicidas cometieron los crímenes en retaliación porque las víctimas se negaron a pagarles extorsiones.

Más recientemente, la periodista de Telesur, Madelein García, denunció que todos los días son asesinados venezolanos en el Norte de Santander y sus cadáveres encontrados en las trochas. Uno de los casos fue el asesinato de tres migrantes en Tibú. “Los venezolanos vienen del interior de Venezuela y desconocen la situación de paramilitarismo y se consiguen con la muerte”, escribió en su cuenta de Twitter.

El Gobierno de Venezuela ha decretado estado de excepción en diez municipios del estado Táchira con el fin de restablecer la paz y la seguridad en la zona.

Asesinato común y fuego amigo

En febrero de 2018 hallaron tres cadáveres de venezolanos en el Barrio La Guajira, específicamente en la trocha La Mona, a orillas del río Táchira, con varios impactos de bala en el cráneo.

Esto, a pesar de que en marzo de 2017 –a propósito de la Firma del Acuerdo de Paz– se suspendió el paso de personas y mercancías por este camino irregular. Más allá del apretón de manos entre Santos y el líder del FARC-EP, Rodrigo Londoño “Timochenko”, Colombia continúa sufriendo las consecuencias de la violencia generada por grupos armados, algunos surgidos recientemente.

Supuestamente, el gobierno de la Casa de Nariño planea monitorear con drones y aviones de alta tecnología de la Fuerza Aérea ciertas zonas fronterizas, particularmente las selváticas y aquellas en las que es difícil mantener un pie de fuerza permanente.

Las zonas más afectadas son aquellos territorios en donde históricamente tenía presencia la FARC y que fueron abandonadas por el ex grupo armado a raíz de la firma de los acuerdos de paz. Los guerrilleros desmovilizados se trasladaron a espacios destinados a su reincorporación a la vida civil, lo que generó que bandas narcotraficantes y la última guerrilla existente en el país, el ELN, ocuparan sus antiguas zonas de influencia.

De acuerdo con datos de la prensa local, existen unos 325 municipios con presencia de grupos armados ilegales.

Pero las balas no son exclusivas para los venezolanos

La estela de guerra en Colombia ya arrasó con 160 líderes sociales en 2017. “Es un porcentaje muy superior al usual”, reconoció el presidente cafetalero.

La espeluznante cifra promedia un activista asesinado cada tres días según un informe de la organización Somos Defensores.

Si bien es cierto que la seguridad y el resguardo de la soberanía fronteriza es responsabilidad de cada gobierno, llama la atención que los múltiples asesinatos ocurridos a venezolanos en Colombia, no tenga el foco de los medios de comunicación y los periodistas, siempre rápidos de cascos.

A Santos, ni con el pétalo de una rosa.

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Por Edgard Ramírez Ramírez / Supuesto Negado