COLOMBIA INGRESA A LA OTAN Y LOS CAÑONES APUNTAN A VENEZUELA

OTAN, colombia

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunció en la víspera de la elección presidencial, que su país se encontraba a horas de firmar su ingreso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte como “socio global”. Esta adhesión no es un mero capricho de Santos ni tampoco es una iniciativa reciente pues quien dio los primeros pasos en esa dirección fue su antecesor, Álvaro Uribe Velez.

Tampoco es casual que el actual mandatario lo haya hecho horas antes de la jornada electoral y mucho menos que lo haga cuando quedan meses para entregar el testigo de la presidencia colombiana.

OTAN, un vecino peligroso

Santos fue galardonado con el premio Nobel de la Paz una vez que se concretó en su país el proceso de paz y la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Un año y medio después, este “premio de paz” anuncia que las puertas de su país se abren al mayor poderío militar del planeta a sus tierras.

OTAN, Colombia

Y como ya dijimos, este no es un proceso reciente. De hecho en 2009, la OTAN aceptó revisar la solicitud de adhesión de los neogranadinos y a partir de ahí, han empezado a colaborar, suministrar información de Estado así como fuerzas del ejército en diversos conflictos, sobre todo en territorio árabe.

“Colombia ha pasado de convertirse en un importador y consumidor de seguridad a consolidarse como un exportador de know-how y proveedor de cooperación en esta materia”, apuntan Sandra Borda y Mateo Morales en “Colombia: la internacionalización de la paz”, un estudio publicado por la firma de investigación europea CIDOB.

“El sector defensa colombiano asesora la reestructuración de las policías de Honduras, Guatemala, República Dominicana y Panamá”, según datos del GESI (Grupo de Estudios en Seguridad Internacional).

Así que cualquier capacitación, entrenamiento y dotación (al mejor estilo Escuela de las Américas), está siendo usado por Colombia para que la Otan pueda ampliar su zona de influencia en nuestro continente. No en vano, ese mismo 2009 Colombia autorizaba la instalación de 7 bases militares estadounidenses en su territorio. Y aunque el acuerdo fue con Estados Unidos y no con la OTAN como tal, no debemos olvidar que el 68% del presupuesto de la alianza militar lo arriman los inquilinos de esas bases.

¿A dónde apuntan las armas?

Santos de inmediato explicó que “este programa busca trabajar para la construcción de la integridad con las fuerzas militares. No es que Colombia se convierta en miembro de la OTAN. No vamos a participar en operaciones militares de la OTAN”.

Sin embargo, no podemos olvidar los artículos 4 y 5 de los estatutos de la alianza transatlántica que dictan que si un Estado invoca la ayuda militar de los demás miembros, estos deben responder. Está claro que Colombia no es un miembro activo, ¿pero qué podría hacer Estados Unidos con 7 bases en suelo colombiano si siente que “sus intereses” están amenazados en sitio?

OTAN, Colombia

El escritor e intelectual argentino Atilio Borón explica “cuando Santos declara su vocación de proyectarse sobre el “mundo entero” lo que esto significa es su voluntad para convertirse en cómplice de Washington, para movilizar sus bien pertrechadas fuerzas más allá del territorio colombiano y para intervenir en los países que el imperio procura desestabilizar. Y no es un secreto para nadie que la primera en esa lista no es otra que Venezuela”.

Otros analistas de la región afirman que la entrada real de la Otan en nuestra región es un disuasivo, ¿pero para quién? Para quienes sostienen que países como Venezuela, Nicaragua o Cuba han financiado a los grupos guerrilleros, se trata de un disuasivo para que “cesen” estas actividades.

Pero también podría ser un mensaje para el proceso de paz interno, que ya dio un primer paso con las Farc pero que aún le queda camino por recorrer con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Es posible que Santos esté buscando dejar un botón rojo para que si el próximo gobierno no logra continuar el desarme de estos grupos, sea posible invocar a los amigos del Atlántico Norte.

Y por supuesto, la teoría que reluce por ser la más preocupante: que Colombia se esté preparando para intervenir militarmente en la región, empezando por Venezuela.

Así lo advierte el gobierno nacional en su comunicado: “Venezuela denuncia una vez más ante la comunidad internacional la intención de las autoridades colombianas de prestarse para introducir en América Latina y el Caribe, una alianza militar externa con capacidad nuclear, lo que a todas luces constituye una seria amenaza para la paz y la estabilidad regional, a partir de la defensa de inconfesables intereses ajenos al bienestar de nuestros Pueblos soberanos”.

Igualmente los mandatarios Evo Morales, de Bolivia y Daniel Ortega, de Nicaragua, expresaron su rechazo a esta alianza. Incluso las Farc, de la mano de Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, insistió que era “otro paso atrás en materia de soberanía e independencia” y señaló que estaban aprovechando el fin de la guerra “para la entronización absoluta del neoliberalismo, la entrega del Estado y de nuestras riquezas naturales al gran capital financiero transnacional y nacional, incluida la mano de obra colombiana, para lo cual requerirá del empleo de un aparato militar y policial de enorme significación, el cual juzga relegitimado con los Acuerdos de La Habana”.

La mayor alianza militar del mundo

La OTAN fue fundada el 4 de abril de 1949, entre el fin de la segunda guerra mundial y el inicio de la Guerra Fría. En un principio se trató de naciones europeas colindantes con el Atlántico Norte (como su nombre lo indica), así como las naciones norteamericanas Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, luego de la caída del muro de Berlín, empezaron a sumarse también repúblicas ex-soviéticas como Polonia, Albania, República Checa, entre otras. Actualmente está integrada por 29 países. La más reciente adición fue en junio de 2017 con Montenegro.

La primera intervención de la OTAN, al menos de forma pública, fue en Yugoslavia justo después de la caída del muro de Berlín. La guerra en este país arrancó en 1991 y produjo la división de la nación en 7 pequeños países que hoy, casualmente, son integrantes y/o colaboran con el Tratado militar.

Luego, en 2001, apoyó a Estados Unidos en su invasión a Afganistán y luego a Irak. Recientemente, tiene parte activa en la guerra contra Siria donde su proceder dista de frenar el crecimiento de grupos terroristas como el Daesh, así como también es protagonista estelar en el más reciente bloqueo naval dictado contra la nación árabe.

¿Más datos? A finales de la década pasada, el presupuesto de la OTAN rondaba los 500 mil millones de dólares y actualmente supera en 76% el gasto militar del mundo entero. Ese músculo es con el que va a contar próximamente nuestro vecino, con el que compartimos 2.200 kilómetros de frontera.

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Por Simón Herrera / Supuesto Negado