Colombia polarizada entre “chavistas” y uribistas

Colombia

El uribismo es un fenómeno electoral en Colombia y es hora de empezar a entenderlo. Aunque la izquierda –venezolana y continental- insiste en satanizarlo, en nuestro vecino país el uribismo es visto por buena parte del electorado como sinónimo de progreso, calidad de vida y bienestar. Y tampoco es despreciable, en ese escenario, que por primera vez “el chavismo” en Colombia, como lo llaman allá, le pisa fuerte los talones a la derecha y suma más de 8 millones de votos.

La victoria de Iván Duque con un 54% da fe de que por más que intentamos rayar a Álvaro Uribe Vélez, su legado político es sólido en Colombia. No olvidemos que Juan Manuel Santos en un principio fue candidato de Uribe también, aunque después se haya alejado.

Mientras tanto, de este lado del puente Simón Bolívar, la población opositora celebra y alaba la victoria de Duque mientras que el chavismo se horroriza esperando las tropas de la OTAN tocándonos la puerta. En realidad pueden pasar muchas cosas: que Colombia intente una intervención militar no se puede descartar, considerando además que el discurso electoral de Duque enfiló baterías contra Venezuela.

Pero como la real politik suele ser caprichosa y al final, suelen solaparse intereses; no sabemos si Duque terminará siendo otro político pragmático, que tienda más puentes con Maduro y termine peleado también con Uribe. Lo que sí es cierto, es que el uribismo, su forma de hacer política y de ejercer el poder, llegó para quedarse y más de la mitad de ese país lo ve como su líder.