¿Cómo saber cuándo cae Carnaval y Semana Santa?

¿Te has preguntado por qué todos los años cambian las fechas de Carnaval y Semana Santa y si hay alguna lógica en esto? Supuesto Negado averiguó para ti las razones de lo que a primera vista parece una sinrazón y, después de todo, quizás lo sea.

Para ponerlo lo más claro posible: el Carnaval, que dura tres días, se celebra cuarenta días antes de Semana Santa, y esta última empieza el domingo siguiente a la primera luna llena tras la entrada de la primavera.

¿Por qué? ¿Qué tiene que ver la primavera con la Semana Santa, es decir, con el martirio crucifixión y resurrección de Cristo, y todo esto con Carnaval? ¿Cómo saber cuándo llega la primavera? ¿Qué tiene que ver la luna llena? ¿Por qué cuarenta días y no veinte o treinta o cien o ninguno? ¿Por qué tres días y no cualquier otra cifra y lo mismo puede preguntarse para la semana en cuestión? ¿Significa esto que el tiempo es relativo en la medida en que los acontecimientos celebrados en la llamada Semana Mayor ocurrieron un año en una fecha y el otro en otra?

Para aclarar todo esto, siempre en la medida de lo posible, lo primero es introducir algunos datos astronómicos, sociales e históricos.

Se llama equinoccio de primavera al momento en el que la duración del día y la noche coinciden en cualquier lugar de la Tierra. Históricamente, por convención social, se ha establecido este día como el inicio de la primavera, así en los hechos el frío invernal amaine después, o florezca el verde colorido primaveral antes.

Luego, por leyes del movimiento de los astros y, más que eso, por simple lógica, alguna luna llena tiene que coincidir o suceder al equinoccio, así que ya sabemos cuándo comienza la Semana Santa.

Pero esto no nos aclara los detalles más misteriosos del problema. ¿Por qué se decidió esto? ¿Quién y para qué determinó esto?

Aquí es donde la cosa se pone buena y es necesario recurrir a la historia político-religiosa de la especie que ha colmado todos los lugares del planeta que habita.

Situémonos en el Imperio Romano, por allá cuando el calendario era otro, las relaciones con los astros se vivían de manera diferente e imperaban otras relaciones políticas, todas ellas asentadas sobre lo religioso.

En ese tiempo la celebración que nosotros llamamos Carnaval era una fiesta pagana llamada Saturnales. Su sentido era celebrar el arribo de la primavera gastando ostensiblemente el sobrado de los ahorros invernales. Se formaba, pues, un jolgorio social análogo al que formamos ahora, pero todo en honor al dios Saturno, vinculado al Sol, y a Baco, vinculado al disfrute de la vida y al exceso.

Durante esos días se la pasaban bien los romanos, y a fin de cuentas todos los pueblos que estaban sometidos al imperio. Todo esto funcionó hasta que los oprimidos se rebelaron de una manera contra la cual los imperialistas no pudieron oponer resistencia.

Dijeron: ¡Pero si nosotros somos la gente que con su trabajo mueve este mundo! ¡Nosotros, los débiles, deberíamos gobernar!, y ese fue el mensaje que originariamente transmitió Cristo. Y su palabra fue tan poderosa, pulsaba tan bien el sentimiento de los muchos oprimidos a la par de que atemorizaba a los pocos poderosos, que terminó por imponerse su discurso al de los pudientes romanos, que solo tenía como asidero político la violencia.

Y así, ante la imposibilidad de quebrar la resistencia de los oprimidos, los emperadores romanos se hicieron cristianos y nació el catolicismo como religión oficial del imperio.

Sin embargo, seguía siendo un problema para los poderosos que se continuaran celebrando unas fiestas que reivindicaban el derecho que tiene todo el mundo a gozar de la vida. Así fue que, por una necesidad política, tres siglos después de Cristo el papa Constantino el Grande impuso la celebración de la Semana Santa y sustituyó la celebración de las Saturnales, también llamadas bacanales, por el Carnaval.

Los cuarenta días de por medio entre una celebración y otra, tienen el sentido de preparar el alma mediante el ayuno y la privación para la celebración del martirio y resurrección de Cristo. Por su parte, los días de Carnaval sirven para prepararse para la abstención venidera haciendo todo lo pecaminoso que no se podrá hacer después. De hecho, la palabra Carnaval significa dejar o abandonar la carne.

Así se aclara la arbitrariedad de las fechas y los días.

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Por Julia Cardozo / Supuesto Negado