LOS CASI BUENOS, LOS PEORES Y LOS MENOS MALOS DE LA CEV

Mira esta reseña de los principales voceros de la Iglesia quienes hacen gala de su protagonismo en la diatriba política.


Monseñor Mario Moronta

Nació el 10 de febrero de 1949 y es sacerdote desde 1975, obispo en 1990 y obispo de Los Teques en 1995, obispo de la Diócesis de San Cristóbal en 1990 y desde 2009 fue designado miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe -la inquisición-.

Lo que ha dicho sobre la situación nacional:

Moronta es una notoria figura de la jerarquía eclesiástica. Fue uno de los “notables” que se opuso a Carlos Andrés Pérez. De talante más bien progresista, ha sido opacado en los últimos años por otras figuras más conservadoras. En los últimos años sus declaraciones han sido llamados periódicos al diálogo y la más notable fue sobre la violencia en el estado Táchira durante las guarimbas, allí amonestó a los guarimberos, pero también criticó lo que veía como excesos de las fuerzas del orden público. “Ni con barricadas, ni con la quema de vehículos ni de instalaciones educativas o de otro tipo se logrará la paz y la concordia”, “pedimos a las autoridades correspondientes que limiten el uso de bombas lacrimógenas y de otros tipos que afectan a la colectividad. Se oye el clamor de muchas personas que se ven afectadas de manera directa o indirectamente, al tener que atender a familiares y vecinos que sufren a consecuencia de los efectos nocivos de dichas bombas”. Su perfil público, más bien discreto, tal vez obedece a sus diferencias con el resto de la Conferencia Episcopal y tal vez por ello fue enviado al estado Táchira, lejos de la capital.

Monseñor José Luis Azuaje

Nació en Valera, Trujillo, el 6 de diciembre de 1957, en 1999 fue nombrado obispo auxiliar de Barquisimeto, en 2006 obispo de El Vigía, y en 2013 de Barinas. Es el presidente de Cáritas América Latina y Caribe y primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Lo que ha dicho sobre la situación nacional:

Comparado con sus compañeros de la CEV, Azuaje ha sido moderado. En 2013 sugirió un diálogo entre Maduro y Capriles y, últimamente, se ha pronunciado sobre la situación de alimentos y medicinas. Se dice que es favorable a las reformas del papa Francisco. En entrevistas, ha dicho que la dirección de Cáritas “ha hecho varias solicitudes al Ministerio de Salud para que les dejen recibir grandes donaciones de medicamentos y alimentos que puedan repartir entre los venezolanos más necesitados”, pero también ha sido el único jerarca de la Iglesia que se ha pronunciado contra la especulación y el bachaqueo: “Es una inmoralidad sacar beneficios de parte de las personas que están necesitadas. Es un pecado”.

Monseñor Diego Rafael Padrón Sánchez

El  Presidente de la CEV Mons. Diego Rafael Padrón Sánchez nació el 17 de mayo de 1939 y es sacerdote desde 1963. Fue El obispo auxiliar de Caracas en 1990 y obispo de Maturín en 1994.  Presidente de la Comisión Episcopal de Laicos y Juventud de la CEV, y de la Pastoral Bíblica.

Lo que ha dicho sobre la situación nacional:

En una entrevista dijo que era “peligroso” que la gente se acostumbrara a hacer colas y aseguró que los venezolanos “pasan penurias por la escasez y el fracaso del modelo socialista marxista”. En otra entrevista, con una agencia internacional de noticias, dijo que las opciones de los venezolanos serían escoger entre “la sumisión absoluta” al poder autoritario del Gobierno y “la explosión social de la violencia”. En sus declaraciones no ha faltado la auto-victimización, afirmando que en este Gobierno los “golpistas” y “opositores” “sufrimos mucho y nos sentimos impotentes”. Afirma que la Conferencia Episcopal está en contacto con el Papa y que éste se ha tratado de acercar a la máxima jefatura nacional “pero no puede hacer nada porque el Gobierno es sordo, no escucha a nadie”. Respecto a la economía, ha atacado las nacionalizaciones: “El gobierno no puede nacionalizar las empresas porque automáticamente se paralizarían. Ya en el pasado ha habido experiencias similares. Las empresas dejan de producir y se pierde todo” urgiendo al régimen a que  “convoque a las empresas privadas para buscar una solución a los problemas del país”.

Monseñor Jorge Urosa Savino

Nació en Caracas el 28 de agosto de 1942 y es sacerdote desde 1967. En 1982 fue nombrado obispo de Vegesela di Bizacena, ejerciendo como obispo auxiliar de Caracas. En 1990 fue nombrado arzobispo de Valencia (Venezuela), en 2005 arzobispo de la Arquidiócesis de Caracas, y en 2006 arzobispo de Caracas. El 24 de marzo de ese año, en el primer Consistorio de su papado, Benedicto XVI instituyó a Urosa en la dignidad de Cardenal. Es el quinto sacerdote venezolano en haber sido proclamado con dicho título.  Participó en el Cónclave en el cual fue elegido el Papa Francisco. Es, de lejos, la figura más prominente de la iglesia venezolana, aunque su posición política ante el Vaticano parece estar muy debilitada.

Lo que ha dicho sobre la situación nacional:

Urosa Savino es, en toda regla, un representante del ala conservadora de la Iglesia, parte de la corriente conservadora que la gobernó durante los papados de Wojtila (Juan Pablo II) y  Ratzinger (Benedicto XVI). Cercano al ultraconservador arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela, su oposición al Papa Bergoglio (Francisco I) es tan abierta que es uno de los firmantes y coautores  del documento “Once cardenales hablan sobre el matrimonio y la familia” en el que se oponen abiertamente a la idea de Francisco de recibir en la Iglesia a los divorciados, posición tomada sin consultar con la Conferencia Episcopal Venezolana.  Pero, si a nivel de doctrina eclesiástica no parece haber muchos que sigan con su posición anti-reformista, en la política nacional no está tan solo en el férreo rechazo al Gobierno. Así, ha apoyado la Ley de Amnistía y ha cuestionado el juicio a Leopoldo López: “se dice que él (Leopoldo López) fue quien instigó hechos de violencia, y está demostrado que su discurso, si bien es un discurso de oposición, es un discurso no violento, pacífico, en el marco de la Constitución y las leyes. No es justo que simplemente por promover una manifestación de protesta pacífica en contra del Gobierno se le achaquen a él toda una serie de delitos e instigación a crímenes”. Ha acusado a la educación venezolana de estar  “entubada, con un pensamiento único” y al Gobierno por no declarar una crisis humanitaria: “No es posible que se niegue que exista esa crisis y no se permita que vengan alimentos y medicinas de otras partes del mundo enviadas por diferentes ONG y que no se haga, simplemente, para no poder evidenciar que en Venezuela existe un gravísimo problema en escasez de absoluta y primera necesidad”.

Monseñor Roberto Lückert León

Nació en  1939 y ordenado sacerdote en 1966. Fue nombrado obispo de Cabimas en 1985, y en 1993 obispo de Coro. En  1999 se convierte en arzobispo. Es el segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Lo que ha dicho sobre la situación nacional:

Lückert es, junto a Porras, el jerarca de la Iglesia más beligerante y el que con más frecuencia se pronuncia contra el Gobierno rompiendo con el estilo eclesiástico de aludir lo menos directamente posible a la política nacional: “El Gobierno se está retratando como una perfecta dictadura totalitaria tipo Cuba”, “El Presidente tiene que darse cuenta que como lo ha venido haciendo, no puede seguir gobernando. No puede creer que Venezuela es un sindicato como el del Metro de Caracas”, “Lo de Leopoldo no tiene nombre. Ya lo dijo Chávez que nos anclarían en el mar de la felicidad cubana, que es este en el que se inventan los cargos y meten a la gente en la cárcel”. Antes de las elecciones de diciembre pasado insinuó que el Gobierno no reconocería los resultados: “Todo es posible, incluso, una guerra civil y muchísimas víctimas. Ellos tendrán una estrategia cubana porque son cubanos los asesores que tienen aquí. Ellos se aferran a esa estrategia cubana porque allí tuvo éxito”. Prácticamente un vocero de la oposición, Lückert ha firmado por el revocatorio, se ha lamentado no haber estado más cercaNO a Capriles en su campaña y, según sus propias palabras, se ha encargado personalmente de hablar con el Papa sobre el Gobierno nacional.

Monseñor Baltazar Enrique Porras Cardozo

Nacido en 1944, ordenado en 1967 y nombrado obispo auxiliar de Mérida en 1983, así como arzobispo de Mérida en 1999. Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana de 1999 hasta 2006. Entre el 2007 y 2011 fue vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

Lo que ha dicho sobre la situación nacional:

Porras ha sido, durante casi dos décadas, uno de los principales adversarios de la revolución bolivariana con lo que, comparado con otras figuras de la Iglesia venezolana, está por completo a otro nivel. Estamos hablando de una figura cercana al golpismo de 2002, que apareció en los documentos de Wikileaks, pidiéndole a Aznar y otros líderes europeos que contuvieran los proyectos regionales de Chávez, y tuvo con él una serie de batallas verbales que se extendieron hasta la muerte del Presidente, a quien acusó de “manipular el lenguaje religioso”. En sus últimas declaraciones ha dicho que de la crisis  “se beneficia a una serie de sectores, como los colectivos que actúan como grupos de paramilitares al margen de la ley, amparados por los organismos creados para custodiar el bienestar de los venezolanos” y ha criticado a los CLAP.  Hace poco, Porras se vio involucrado en un incidente en que varios seminaristas fueron agredidos en Mérida. Al parecer, los seminaristas estaban en una movilización de Voluntad Popular. Del evento, la Gobernación del estado dijo que era un montaje en el que Porras estaría implicado, este respondió que “En Mérida (…) cuando hay cualquier acto que no sea del oficialismo, salen estos grupos de colectivos que (…) se adueñan de la ciudad y hacen a sus anchas lo que quieren”.