Confidencias de ministro: ¿Cómo se llega a ser parte del gabinete?

A propósito del anuncio del próximo cambio de gabinete del presidente Nicolás Maduro, Supuesto Negado conversó con dos ex ministros para saber los pormenores de esta propuesta que desvela a muchos, preocupa a otros y genera cientos de “quinielas” en oficinas públicas y verbenas políticas.

Al primero de nuestros entrevistados, el presidente le hizo la propuesta de asumir el cargo a través de un ministro en funciones que era su amigo desde la universidad.

“Ahí pesa mucho la confianza entre los interlocutores. No tenía la más mínima intención de asumir una vaina así, y menos en ese momento (su segunda hija estaba casi recién nacida). Pero hubiera sido realmente cobarde no acompañar a Nicolás en un momento así”, dijo el ex funcionario.

¿Cuáles son los pro y contras que usted evaluó?

Los contras: sin tiempo para estar con mi familia, ni escribir, riesgos para la salud y tener que lidiar con tantos políticos impresentables. Los pros: la oportunidad de hacer algo, de afectar positivamente la vida de la gente.

No nos llame que nosotros lo llamaremos

El nombramiento y remoción de los ministros (del latín minister que significa servidor o subordinado) le compete exclusivamente al presidente de la República, mediante decreto. Aunque también la Asamblea Nacional puede remover a los ministros mediante la aprobación de una moción de censura que requiere la mayoría calificada de las tres quintas partes de los diputados.​

De las 32 carteras ejecutivas 8 son lideradas por mujeres y 9 por militares

Constitucionalmente, según el artículo 244, para ser Ministro o Ministra se requiere poseer la nacionalidad venezolana y ser mayor de veinticinco años. Como para todos los cargos públicos, hay algunas excepciones establecidas en la Ley.

Al segundo ex ministro entrevistado, primero lo llamaron por teléfono y le pidieron una propuesta de acciones a tomar –a modo de recomendación–, cosa que ya había hecho anteriormente. Dos días antes de hacerse público el anuncio se lo propusieron formalmente pero en primera instancia se negó.

“Luego, ante la insistencia –y tras consultar con mi familia y bajo ciertas condiciones que finalmente no se cumplieron– lo acepté formalmente. La exigencia fue tener poder de decisión sobre mi área de competencia y control”, destacó.

Confesó que lo peor de la experiencia en el cargo fue no tener “poder real” pero, sin embargo, tener que dar la cara. “Básicamente porque si uno va a asumir una responsabilidad de ese tamaño debe tener margen de acción, dentro, claro está, de ciertos parámetros”, subrayó.

Se busca ministro del Poder Popular

En este momento crucial –profunda crisis económica y agresión extranjera sin precedentes– las ministras y ministros del Estado tienen una responsabilidad histórica y por eso el compromiso político no puede confundirse con amiguismos o sectarismo.

Una de las características que deben tener los nuevos ministros designados –o quienes permanezcan en el gabinete– es la capacidad y sagacidad para operar bajo las novedosas sanciones internacionales, el asedio político opositor y el ojo del huracán mediático.

Aunque la designación de jóvenes siempre ha sido plausible –porque se supone que no están contaminados de burocratismo y traerán ideas innovadoras– para analistas y opinadores de las redes sociales en este momento no podemos darnos el lujo de gente que venga a aprender qué hacer. La improvisación o el “vamos a ver cómo le va” no es buena idea actualmente.

Sin embargo, digámoslo todo. En cuanto a gestión, un cambio de rostros o de nombres no garantiza nada.

Lo único que asegura el cumplimiento del Plan de la Nación es una línea programática que incluya proyectos para su desarrollo, más allá de quienes lo dirijan o ejecuten.

¿Está usted capacitado y listo para responder la llamada? Pendiente del teléfono, entonces.

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Por Edgard Ramírez Ramírez / Supuesto Negado