Conoce otros pulmones vegetales que se están extinguiendo y nadie los menciona

Mientras feroces incendios forestales continúan devorando la selva brasileña y algunas extensiones de la Amazonía que se encuentran en territorio boliviano y paraguayo, otros pulmones vegetales del planeta, también ubicados en América Latina, amenazan con extinguirse.

Muy cerca del Caribe, una isla azotada por todos los males apenas cuenta con dos por ciento de la vegetación que tenía antes de ser colonizada. Se trata de Haití, que luego de ser explotada por Francia a través de la producción de caña de azúcar, terminó completamente deforestada y en la ruina.

Mapas satelitales muestran la grave situación del territorio que contrasta con su vecino, República Dominicana, famosa por la frondosidad de sus bosques y sus cuantiosos recursos naturales.

Más al norte, específicamente en Guatemala, se encuentran las selvas de Petén cuya biodiversidad contribuyen con el equilibrio del planeta. Sin embargo, la tala indiscriminada de las especies de árboles conocidas como hormigo, cedro y caoba para fabricar tableros de yates y automóviles lujosos, amenaza con acabar con lo poco que queda de esta reserva natural.

El drama de las selvas peteneras, que además son de gran interés para la humanidad por su historia arqueológica, lo comparte la selva Lacandona – que comparte Guatemala con México– aunque por razones distintas.

La deforestación en el lado mexicano tiene su origen en el contrabando de ganado que ingresan de forma ilegal por la frontera guatemalteca para proceder a su engorde en el país azteca, en donde lo venden a un mejor precio.

El constante crecimiento demográfico que genera esa actividad y el cambio de uso de suelo causado por las prácticas agropecuarias, son apenas dos de las causas que están acabando con la riqueza de ese territorio.

Lo más alarmante es que la ganadería de contrabando en la selva Lacandona es una actividad plenamente identificada por las autoridades mexicanas, que se han declarado en varias oportunidades incompetentes para poder controlarla.

Por Andreina Ramos Ginés / Supuesto Negado