Modus operandi de dos mafias del agua en Caracas y Maracaibo

El servicio de agua potable, que al igual que el de energía eléctrica comenzó a racionarse en todo el país por allá en el año 2010, ahora no solo tiene como factor en contra las sequías y los apagones, sino también el sabotaje que promueven los dueños de cisternas que ven en la necesidad de la población una oportunidad para lucrarse.

Así lo informó este martes el secretario de Gobierno del estado Zulia, Lisandro Cabello, quien explicó que han recibido denuncias de cientos de habitantes de urbanizaciones, a las que les cierran ilegalmente las válvulas de suministro del vital líquido.

De acuerdo con el funcionario, los cuerpos de seguridad ya se encuentran investigando estos hechos que, según indicó, son más recurrentes en la zona norte de Maracaibo. Explicó Cabello que las comunidades afectadas luego son abordadas por servicios de suministro de agua a través de cisternas, que cobran hasta 250 dólares por cada 20 mil litros servidos.

“Ya se han dado las instrucciones a los cuerpos de seguridad y de inteligencia porque se tienen denuncias. En Lagunillas se registró el caso del cierre de una válvula principal a la que se le tuvo que construir una especie de jaula para evitar que se repitiera esta situación”, destacó Cabello.

No solo las mafias de las cisternas afectan el suministro

A unos 696 kilómetros del estado Zulia, específicamente en Caracas, otro tipo de mafias afectan el suministro del servicio de agua potable a los habitantes de El Calvario, un barrio caraqueño ubicado entre la urbanización 23 de Enero y El Guarataro.

Allí una banda delictiva impide, bajo amenaza de muerte, que se abra la válvula que envía el vital líquido a esta zona, porque disminuye la presión en el barrio El Atlántico, lugar donde los miembros de esta mafia hacen vida.

De acuerdo con habitantes de El Calvario, quienes solicitaron permanecer en el anonimato, solo reciben agua de la calle dos días a la semana y en horas de la madrugada, una situación que aseguran es insostenible para la comunidad.

A diferencia de otros sectores, los habitantes de El Calvario no disponen de los medios económicos para contratar una cisterna, por lo que deben movilizarse hacia barriadas cercanas o hasta un hidrante ubicado en el corazón de la avenida San Martín para cargar al menos 20 litros de agua diarios que les permitan subsistir.

Por Andreína Ramos / Supuesto Negado