Borrachera mundial: consumo de alcohol aumenta durante justa mundialista

Si un caricaturista quiere mostrar cómo se ve el planeta en estos días, es obvio que tiene que dibujarlo como un balón de fútbol, pues la fiebre del Campeonato Mundial de este deporte contagia prácticamente a la humanidad entera. Pero, para ser más preciso en su representación, el ilustrador debería también mostrar al globo terráqueo bajo los efectos de una pertinaz borrachera.

Y es que el Mundial es una temporada ideal para la industria y el comercio de licores en todo el orbe, con la excepción (si acaso) de aquellos países en los que el consumo de alcohol está prohibido.

El “Efecto Mundial”

En muchos países se habla del “Efecto Mundial” que no solo toca al consumo de bebidas alcohólicas, sino de muchas otras mercancías. En los meses previos suelen aumentar, a escala global, las ventas de televisores, especialmente cuando la tecnología ha dado un salto significativo, como ocurrió en Alemania 2006 con los aparatos de pantalla plana. En las siguientes ediciones (Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y la actual de Rusia) se han ofrecido avances en el área de la alta definición, pero sin el impacto global que hubo en aquella ocasión.

También son excelentes días para las empresas de bebidas gaseosas y energéticas y para las que producen snacks o chucherías.

Se podría adaptar la frase de moda: “es viernes y el cuerpo lo sabe” y decir una nueva: “Comenzó el Mundial y el cuerpo lo sabe”. El tiempo que dura el torneo se convierte así en una especie de largo fin de semana, en una prolongada parranda.

Condiciones difíciles

Por supuesto que algunas condiciones no son las ideales. En el continente americano en general, es obvio que el principal obstáculo será la hora en que se verán los partidos debido a la ubicación astronómica de Rusia.

En la vecina Colombia, cuya selección nacional llega a la contienda con altas aspiraciones, los gremios de bares y licorerías se han dejado de remilgos y han pedido a las autoridades municipales que se les permita atender al público a partir de las 7 de la mañana, mientras dure el Mundial.

Camilo Ospina, dirigente de la asociación de empresarios del ramo en Bogotá, dijo al diario El Espectador que “en días pasados enviamos una carta a la Secretaría Distrital de Gobierno (de Bogotá) solicitándole una ampliación del horario para la venta de licor, que hoy está desde las 10 de la mañana, pudiendo ampliarlo para que desde las 7 de la mañana se pueda vender licor, dado que a esa hora va a haber muchos de los partidos del mundial, por la diferencia horaria”. Las autoridades estaban considerando aprobar la solicitud.

En Venezuela, aparte de ese inconveniente con el horario, los aficionados se enfrentan a una situación crítica por los altos precios de los licores, y ni hablar de los costos de los restaurantes y tascas. Sin embargo, la gente siempre se las arregla, sobre todo cuando varias de las selecciones favoritas de los venezolanos (aparte de la ausente Vinotinto, claro), como Brasil, Argentina y España, tienen buenas perspectivas de figuración.

El gran negocio

El licor es uno de los grandes negocios asociados al fútbol porque ya sea en los estadios, en los bares y restaurantes, en una parrillada en familia o en el sofá de su casa, la mayoría de las personas son simultáneamente espectadores y consumidores de bebidas alcohólicas. No se dispone de cifras concretas, pero se sabe que todo el sector licorero, desde las grandes cerveceras del mundo y de cada país hasta los expendios al detal se preparan en días como estos para una subida significativa de la demanda.

No es casual que varios de los principales anunciantes vinculados a la todopoderosa Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) sean colosos del licor.

De hecho, algunos de esos poderosos patrocinantes han obligado a gobiernos a modificar normativas internas sobre el consumo dentro de los estadios. Tal fue el caso de la Budweiser en Brasil 2014. En el país vecino estaba proscrita la venta de cerveza en los estadios desde 2003, por razones de seguridad, dados los incidentes violentos que se habían producido entre fanáticos ebrios. Pero la presión del gigante cervecero estadounidense terminó por doblegar a los brasileños. Irónicamente, el entonces directivo de la FIFA, Jérôme Valcke, ofreció luego unas declaraciones en las que dijo estar sorprendido por la cantidad de gente borracha que había visto en los alrededores de los estadios brasileños. Valcke, dicho sea de paso, cesó en sus funciones al verse envuelto en el escándalo de corrupción que sacudió a la FIFA ese año.

En Rusia, Budweiser es nuevamente uno de los principales beneficiarios del negocio del campeonato, tanto por las ventas en los estadios como en el resto de los lugares donde esa marca tiene presencia. Su mercado es casi todo el planeta por lo que ha desarrollado una impresionante campaña publicitaria a escala global.

Estas arremetidas publicitarias, a través de los predominantes sistemas de televisión satelital y por cable de la actualidad, así como por la vía de las redes sociales, tienen un alcance universal, dejando sin efecto las prohibiciones o restricciones existentes en muchos países (Venezuela, entre ellos) para la publicidad de bebidas alcohólicas en los medios audiovisuales.

Una vez que se cierre el gigantesco negocio de Rusia, comenzará la batalla de la FIFA y sus grandes aliados empresariales del campo del alcohol con miras al Mundial Qatar 2022, pues en este país está muy restringido el consumo de licores, no solo en los escenarios deportivos sino en prácticamente cualquier lugar. En los hoteles, los turistas extranjeros pueden solicitar un permiso especial, siempre y cuando no salgan a las calles bajo los efectos de la bebida.

Al parecer, las presiones de la FIFA y de sus socios cerveceros ya han logrado algunos “avances” para que se permita el consumo en ciertas zonas de los estadios. A los cabilderos les quedan cuatro años enteros para conseguir sus propósitos.

Polar va por lo suyo

En Venezuela, Empresas Polar tiene todo montado para sacar el máximo provecho económico al Mundial, obteniendo además retribuciones en el campo de la imagen corporativa.

Hace algunas semanas, el conglomerado hizo una gran alharaca al informar que había pagado los derechos para que todos los venezolanos puedan disfrutar del Mundial por televisoras de señal abierta. El asunto fue presentado como si fuese un gesto altruista del magnate Lorenzo Mendoza, pero en realidad, Polar sabe que el “Efecto Mundial”, pese a todas las dificultades que atraviesa el pueblo y a los escandalosos precios de sus productos, inflará sus ventas de cerveza, vino, refrescos, malta, té, yogur, jugos, chucherías, helados y agua mineral.

Tal como lo hace con el béisbol, las diferentes selecciones nacionales de fútbol y otros deportes, Polar aprovechará la audiencia cautiva del Mundial Rusia 2018 para sus intensivas campañas publicitarias que, fingiendo promover su marca de malta (una bebida no alcohólica considerada saludable) proyecta la imagen de los diversos tipos de cerveza que han liderado en el mercado nacional por décadas.

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Por Clodovaldo Hernández / Supuesto Negado