Crisis de PDVSA impulsa “proyectos privatizadores” advierte Mendoza Pottellá

Supuesto Negado conversó con Carlos Mendoza Pottellá, economista, profesor y experto en economía petrolera, sobre el alcance de la crisis de combustible, la situación de las refinerías (entre ellas Citgo), la corrupción en la industria y las posibilidades de privatización “como salida”.

Desde hace años se conoce la crisis en la industria petrolera, sin embargo, es recientemente cuando su impacto afecta a los usuarios directos en las estaciones de servicio. ¿Qué está pasando?

Están sucediendo varias cosas. La primera, las circunstancias caóticas en que está la refinación hoy día. Ha habido incendios que no han sido reparados, reparaciones que no han sido terminadas y paradas obligatorias de plantas que no se han cumplido. Nuestra capacidad de refinación ya tiene tiempo trabajando a 40, 30 y hasta 20% de su capacidad, según algunos, y esto disminuye la capacidad de producir gasolina.

Sin embargo, la crisis de suministro interno se agudiza con la imposibilidad de importar aditivos y elementos que producen el octanaje (antidetonantes que sustituyen el plomo, por ejemplo). Ninguno de ellos se produce en el país y son importados mayoritariamente de Estados Unidos.

Tenemos entonces una combinación de factores: El desastre administrativo, gerencial y financiero, ahora está agudizado hasta un extremo mortal con las sanciones.

¿Y cómo se puede reactivar, por lo menos, la producción de gasolina?

No tengo la información precisa de cuál es la circunstancia actual de las refinerías, ni están bajo mi control. Es una evaluación técnica y seria que hay que hacer en el campo, no desde un escritorio. También hay circunstancias políticas que evaluar… como por ejemplo, qué otros países pueden colaborar.

 

¿Y Citgo?

Citgo, es el resultado pírrico de uno de los peores negocios que ha hecho Venezuela en su historia (comprar 19 refinerías chatarra que jamás han producido nada al país, sino costos).

Desde mediados de los años ochenta, un rubro fundamental de los costos consolidados de Pdvsa es, y sigue siendo hoy, la compra de crudos en el extranjero para alimentar esas refinerías y ahora, además, para mezclar con los crudos extrapesados de la producción no mejorada de la Faja.

Estas refinerías hubo que modernizarlas y mientras tanto no daban ninguna ganancia, sin embargo, para que pudieran declarar el costo de las ventas norteamericanas se les suministraba petróleo a descuento. Un megaplan meritocrático para eludir lo que el Gobierno se coge, “the government take” en el lenguaje corporativo internacional. Es decir, para minimizar la participación fiscal.

Lo que pasa con Citgo es que tiene un valor como activo, pero no le producirá nada al país. Es un patrimonio tasado en varios miles de millones de dólares (quince mil millones fue una estimación comentada recientemente), pero que es el menguado resultado de desangrar al país en múltiplos de esa cantidad para beneficio privado de empresas extranjeras, de sus pícaros promotores criollos que hoy disfrutan del resultado de sus andanzas… y del fisco norteamericano.

¿Qué tanto pesa la corrupción en esta debacle del sector petrolero criollo?

Sin duda, es uno de los elementos fundamentales de la crisis actual. Hay gente que pasó por allí y ahora tiene decenas y centenas de millones de dólares en el exterior. Además, de la corrupción, la falta de seguridad y autoridad −que se traduce en la incapacidad de controlar la industria− impide que las cuadrillas salgan a trabajar en los campos porque los asaltan.

Por ejemplo, en un informe reciente se asegura que entre el 15 de enero y el 15 de febrero [de 2019] hubo 43 robos en instalaciones de Oriente y Occidente: transformadores, toneladas de cables, placas y etc. No son robos menores, no son unos alicates. Son delitos que afectan la operatividad.

Eso y la sangrienta comparación entre la realidad y las metas planteadas para PDVSA constituye una auténtica tragedia nacional, irrecuperable en un plazo previsible, porque los daños permanentes a nuestra nación y a su futuro son incuantificables.

Algunos consideran que ante el panorama actual se podría privatizar algún sector de la industria…

La oportunidad la pintan calva y aquí siempre ha habido gente interesada en meterle la mano a la industria petrolera. Y ahorita, precisamente, piensan que llegó la hora.

Venezuela está debilitada y va a tener que negociar con capitales extranjeros para buscar ayuda. Por eso, se buscan algunos proyectos de ley privatizadores que anulen el papel de Pdvsa como empresa del Estado.

Hay uno, por ejemplo, que busca crear un fondo para repartir el ingreso petrolero directamente a la población. Es decir, un fondo de privatización hecho del ingreso petrolero. Entre, más o menos, veinte millones de mayores de edad serían como 700 dólares al año.

¿Qué haría la población con esta suma? Con el tiempo, la participación recibida directamente por la mayoría de esos veinte millones de “privilegiados” se irá concentrando en las manos de los emprendedores de siempre y otra gran parte de ellos se agregará a los más de diez millones de los “menores” que serán automáticamente desheredadas de su patrimonio. Dadas las actuales tasas de crecimiento poblacional, para el año 2050 habrán nacido en este país otros ocho o nueve millones de nuevos desheredados.

Es necesario hacer hincapié en que la nación no somos solo quienes estamos vivos ahora, sino también los que están por nacer y por eso pensar en privatizar nuestra principal industria es una locura tremenda.

Por Edgard Ramírez / Supuesto Negado

(Publicado en supuestonegado.com el 18 de julio de 2019)