Agua potable al detal: otro negocio que fluye con la crisis

Agua

Es fácil: los componentes de la planta constan de un filtro multicapas para entrada al sistema, filtro desolorizador, filtro ablandador, resina industrial resintech, filtro remineralizador, filtro pulidor, lámpara UVC, línea de abrillantado y pulido final, bombas de medio HP para la alimentación de la planta, bombas para el módulo de llenado y lavado, una de medio HP sanitaria en acero inoxidable y una de medio HP normal para el lavado con un calentador de agua para la desinfección de los botellones. Tablero de control para el encendido y apagado electrónico de la planta y el módulo de llenado.

Listo. Es una de las versiones estándares de una planta potabilizadora de agua de uso doméstico, que se ofertan en el portal Mercado Libre e incluye diseño, fabricación e instalación de los componentes en acero inoxidable o aluminio, lista en quince días.

Su costo de instalación: en verdes (uno de los eufemismos que se usan en los portales de compra y venta por internet para denominar el dólar) va desde los 850 en adelante, dependiendo de la complejidad del sistema, que sirve para cargar desde cuatrocientos cincuenta bidones de entre dieciocho y veinte litros por día en adelante.

El kit del asunto es el siguiente: cualquier servicio de agua potable convencional, por ejemplo, el de los camiones que te llevan el botellón a tu casa, cobra 300 Bs. S. por unidad. En tu centro de recarga de confianza, apenas 40 Bs. S., subiendo también, como todo.

Baja inversión y rápido retorno

“Inicia tu propio negocio, con baja inversión y rápido retorno. El agua es un recurso no renovable sin el que no podemos vivir y que apunta a ser la inversión más rentable próximamente por encima de la industria petrolera. En 2016 el negocio del agua embotellada superó el de bebidas azucaradas en EU y la tendencia se marca en alza. En Venezuela, con los problemas en el suministro y calidad del agua urbana, el mercado luce aún más prometedor. En Laniakea Group te ofrecemos sistemas de purificación y envasado de la más alta calidad, a los mejores precios del mercado. Promoción: por la compra de un sistema de purificación de agua te regalamos el sistema de llenado, instalación y despacho. Escríbenos para mayor información”.  Así se promociona en línea.

Chequee cerca de casa o lugar de trabajo: en la esquina, en el local donde antes hubo un ciber, luego una panadería comunal, una licorería y una frutería que quebraron, acaban de levantar un extraño centro de operaciones con tres depósitos cilíndricos y un montón de tubos de aspecto cibernético, en medio de un engranaje atómico y un muchachito mirándose en un espejo mientras se saca el pus de un acné. Usted solo sabrá de qué se trata esa parafernalia cuando observe sobre una hoja de papel bond blanca, escrito a mano: “recargue aquí su agua potable”.

Se trata de uno de los novísimos negocios pret a porter surgidos de la crisis, que se complementa con el cobro que ahora hacen los particulares por permitirle recargar agua de manantial a orillas de la carretera (en la Cota Mil los colectores se han vuelto una peste) y la ayudita pal fresco (o el trueque) de la vecina para filtrarle un pelo de agua de la calle, cuando llegue, si es que llega.

Si nos vamos a uno de los conceptos básicos de la sequía, un servicio particular de camión cisterna que recarga entre diez mil y veinte mil litros de agua en cualquier estación de manantial o pozo profundo (reglamentada o no), establece precios desde los cincuenta mil soberanos en adelante, dependiendo de la distancia en que se encuentre el punto de descarga. En el este de Caracas el camión puede llegar a costar cien mil, y, en muchos casos, la transacción es a través del dólar también.

Nunca antes el servicio público de agua potable había presentado el actual nivel de irregularidad, llegando a promediar tres y cuatro días de ausencia absoluta, en algunos casos semanas enteras, en otros un esquema rotativo de horarios de suministro durante pocas horas del día en toda la ciudad capital.

Lo que hasta hace poco era un mal asociado a la pobreza, a la ciudad informal instalada en los cerros y barrios depauperados, hoy atenaza a las urbanizaciones de clase media y alta, el centro, este y oeste, y dramáticamente a la periferia de la capital, es decir, el conurbado que integran ciudades satélite como Guarenas, Guatire, La Guaira y Los Teques, donde el “vital líquido” parece un concepto asociado con un pasado vintage.

Los argumentos oficiales, los de siempre: saboteo terrorista (sin mayores datos, sin que se conozcan detenidos y sentenciados ni los orígenes de esas células violentas), avería eléctrica en subestación de bombeo, fractura de tubo matriz, reparaciones programadas, fallas aquí y allá.

La voz gubernamental no habla de la desinversión, sino del saboteo económico y la imposibilidad de importar el equipamiento necesario para tan monstruosa operación de ingeniería hidráulica.

La oposición política y las voces agoreras advierten todo lo contrario.

Cierto sector crítico dentro del mismo chavismo conjetura con inquietud el avance acelerado hacia el desmantelamiento del servicio como responsabilidad pública del Estado a través de las empresas hidrológicas, para desembocar en una eventual privatización.

Cifras que empapan

Se calcula que doscientos cincuenta litros de agua por segundo es suficiente para el consumo de una persona. Sin embargo, en Venezuela se consumen 500 l/s, es decir el doble. Esa estadística fue utilizada hasta el año 2013 por la empresa estatal Hidrológica de la Región Capital C.A. (Hidrocapital), para justificar algunas de sus campañas mediáticas con el propósito de generar conciencia y evitar su uso irracional y despilfarro. Realmente no fue mucho lo que impactó, porque algunas de las causas principales de la pérdida de caudal de servicio en Caracas siguieron vinculadas con las fugas por tuberías averiadas, tomas ilegales, la costumbre de lavar aceras y vehículos con el célebre “chorro” de manguera, las cisternas de pocetas deterioradas, etc.

El agua potable llega a través de una enrevesada red de sistemas (Tuy I, Tuy II y Tuy III) que hacen un esfuerzo titánico por impulsar el líquido, subvirtiendo la ley de la gravedad, desde las fuentes de agua en zonas bajas hasta las alturas de la capital.

Es una tarea descomunal y muy costosa que se supone recibiría un gran espaldarazo del sistema Tuy IV, trasladando desde el río Cuira (municipio Acevedo del estado Miranda) más de veinte mil litros por segundo adicionales de agua para beneficiar a cinco millones de personas de la región capital, y que pese al anuncio de que comenzaría a bombear en 2013, a estas alturas no solo no ha arrancado sino que se desconoce su destino.

Los principales embalses que abastecen Caracas, hasta ahora, son los de Camatagua (estado Aragua), Taguaza (en el parque nacional Guatopo) y Lagartijo (Valles del Tuy), que en su conjunto aportan (teóricamente) seiscientos ochenta y tres millones de metros cúbicos de agua hacia la región.

Aunque la abstracción de los números impide establecer si eso es mucho, poco o suficiente para que cuando usted abra el grifo se haga el prodigio del agua brotando, la pregunta objetiva es ¿qué se esconde detrás de la grave crisis del agua potable en la ciudad: desinversión, fallas generalizadas relacionadas con los continuos apagones eléctricos (responsable directo de toda la red y los sistemas y subestaciones de bombeo), la guerra económica o el exceso de uso?

Mientras tanto vaya y recargue, que es más seguro y barato. Al menos por ahora.

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Por Marlon Zambrano / Supuesto Negado