CONSEJOS PARA LLEGAR A FIN DE MES

Hay cuentas que es mejor no sacar. Unos amigos tenían una costumbre que hasta donde yo sé es poca, mínima, inexistente o muy rara en Venezuela: tenían los gastos mensuales meticulosamente calculados en una tabla Excel, contra los ingresos en ese mismo período. Así, lo que ha venido llegando mes a mes a cada casa y cada estómago en forma de menos comidas al día (y que en esta mitad de año parece que toca un pico escalofriante), ellos lo vieron hace meses como números rojos, con toda la llanura y rigidez de las cifras cerradas. La conclusión fue un reset violento: vendieron todo y se fueron para Barcelona de España, desde cero, a probar suerte.

¿Algún hogar que no sea de especuladores, dolarizados, enchufados aislados de la realidad, o todas las anteriores, aguanta una cuenta así, sin quererse ir corriendo en el acto? Esa respuesta se la tendría que dar cada uno por su experiencia propia, y por la del círculo de gente que conoce. Es lo único más o menos cierto que va a encontrar: las cifras oficiales sobre consumo de alimentos del Instituto Nacional de Estadísticas no se publican desde 2014 [LINK], cuando ya iban en curva descendiente abajo. De ahí para adelante lo que hay es la infofrenia especulativa de unos, y las teorías exóticas para la negación de otros.

Poco le puedo creer a un tipo del gremio ganadero diciéndome que la carne Venezolana es la más barata de América Latina, y que aún así están vendiendo 140 mil toneladas de carne menos que en 2012 [LINK]. Tampoco le puedo creer a una académica que, sin citar la fuente, asegura que en Venezuela se consumió en 2015 determinada cantidad de kilocalorías, cuando sé que no hay cifras oficiales desde 2014 [LINK].

Pero si le creyera, ¿qué significa estar trescientas setetenta kilocalorías por debajo del mínimo de seguridad alimentaria según la FAO, para alguien que se desayunó un mango, almorzó un perro caliente y no sabe si va a cenar? Encima esa es una cuenta de 2015, cuando a esta altura del año, yo comía el triple de lo que como hoy.

Esto tampco quiere decir que tenga muchas ganas de saber cuántas calorías estamos consumiendo hoy. Para llegar a fin de mes, yo prefiero seguir en la ignorancia, porque no tengo ganas de irme, y porque para eso en todo caso tendría muy poco qué vender. Suficiente saber en cuántos “panes campesinos” (las canillas que ahora venden con ese nombre) se puede contar el ingreso mensual, ahora que andan por los 480 bolívares.

Con el hambre en el buche es suficiente, para estimularse también el hambre de certidumbres. Prefiero el descontrol del tipo del Cumanazo, que se encapilló cuatro tellas y siguió sin ver para adelante, que la obsesión del que se lanzó a pedir cifras en el BCV con una pistola en la mano.