Gasolina robada: Diferencias entre el huachicoleo mexicano y el pimpineo venezolano

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Andrés Manuel López Obrador (AMLO) asumió la presidencia de México y enseguida tomó medidas radicales para sanear la economía del país, las cuales llegan a cuestionar el statu quo.

​Dentro de estas medidas, una que ha resonado en el ámbito nacional e internacional es la lucha para combatir las mafias de robo de combustible creadas en las últimas décadas.

​¿Cuáles son las diferencias entre el robo de combustible en México y el contrabando de combustible en Venezuela? ¿En qué se diferencian las medidas tomadas por el Gobierno de Nicolás Maduro y el de AMLO?

​La diferencia básica radica en que en México el robo de combustible tiene lugar dentro del país, mientras que en Venezuela se trata más bien de contrabando hacia afuera de la frontera.

​En el mismo sentido, el origen económico de una y otra práctica delictiva está, para el caso mexicano, en el elevado costo que tiene el combustible, mientras que en el caso Venezolano está en el bajo precio que tiene la gasolina en relación al mercado internacional.

​Diversas fuentes aseguran que en México el “huachicol”, tal como se le conoce popularmente a la práctica de robar combustible de ductos o depósitos de gasolina, tuvo su ya lejano origen en la necesidad del narcotráfico de abastecer sus flotillas de vehículos de carga terrestre, acuática y área.

Gasolina​Luego, cuando se dio la persecución contra algunos carteles de la droga, como el de Sinaloa y el de los Zetas, estos grupos delictivos comenzaron a revender gasolina robada como una forma rentable de obtener ingresos adicionales.

​Pero fue con la privatización de Pemex, empresa mexicana análoga a Pdvsa, y el alza sostenida de los costos de la gasolina, que la práctica se hizo popular en las comunidades empobrecidas, y pequeños grupos delictivos que vieron allí un negocio rentable.

Si antes carteles organizados monopolizaban el negocio ilegal, con el tiempo se hizo una práctica fundada en la penuria económica de las mayorías populares, dado que, con la implementación de un neoliberalismo cada vez más salvaje, no solo se encareció el precio de los combustibles sino el costo de la vida en general.

​Si decíamos arriba que la medida cuestiona el statu quo es porque, tal como ha aclarado AMLO, el robo de combustible sería imposible sin la colaboración de funcionarios de Pemex, las fuerzas de seguridad pública y empresarios que son al final quienes se hacen con el grueso de las ganancias.

​Además, según el presidente y otras autoridades, parte de la clase política se encargaba de proteger a los grupos que conforman las redes delictivas. Declaró: “Se permitió a través de los años un sistema de robo de combustible con distribución, venta a particulares”.

​Sin embargo, es importante decir que expertos señalan que en la práctica participan comunidades (barrios) enteras. Tal es la popularidad de la práctica, que se rumora existe incluso un santo que protege a los ladrones: “El Niño Huachicolero”.

Gasolina​Según datos oficiales, el huachicoleo provoca pérdidas al fisco de 60 mil millones de pesos al año, aproximadamente 3 mil millones de dólares.

​La medida tomada por López Obrador se basa en cerrar algunos de los ductos que abastecen al interior del país y sustituir esta forma de abastecimiento por una gigantesca flota de transportes terrestres (más de 15 mil unidades) que son vigilados y fiscalizados por el ejército y la policía.

​No obstante, la medida ha traído un desabastecimiento relativo en algunas ciudades. El presidente es consciente de esto y ha declarado: “A ver quién se cansa primero, los que se roban el combustible o nosotros”.

​Además aclaró: “Antes de implementar el plan el promedio de robo de pipas era de 787 al día, ahora la cifra se redujo a 177”.

​Si bien la diferencia con el caso venezolano está en que el contrabando tiene una finalidad extractiva, igualmente implica el surgimiento de mafias formadas por gente del pueblo, políticos, funcionarios y empresarios inescrupulosos, solo que aquí transcienden la frontera hacia Brasil y Colombia.

​Especialistas opinan que en el caso venezolano el contrabando tiene un componente geopolítico en particular en el caso colombiano, es decir, más allá de la ganancia económica opera la voluntad de producir un cambio de Gobierno en el país petrolero.

​Por otra parte, en Venezuela las medidas anunciadas por el presidente Nicolás Maduro no llegaron a aplicarse, mientras que en México el éxito o fracaso de la medida está por verse.

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Por Julia Cardozo / Supuesto Negado