Exembajador Franklin González: “Venezuela es asunto de la geopolítica, las decisiones nacionales quedan paradas”

Venezuela se ha convertido en una ficha del ajedrez mundial que se disputan EE.UU., China y Rusia, y su destino está atado a ello, así opina el internacionalista y exembajador venezolano Frankiln González, en entrevista para Supuesto Negado.

González, quien representó a Venezuela en las embajadas de Uruguay, Polonia y Grecia, asegura que ninguna decisión trascendental para el futuro del país está en manos de ningún actor político criollo.

“Venezuela ha pasado a ser un asunto de geopolítica mundial, ya las decisiones nacionales quedan paradas”, sostuvo el también doctor de Ciencias Sociales, quien asegura que el reciente acuerdo entre el Gobierno y la oposición, no tendrá relevancia a nivel macro, pero sí es el inicio del camino hacia el entendimiento entre los venezolanos.

“Son pasos importantes, en la vía de que entre los venezolanos podamos nosotros dirimir nuestras diferencias, que no sea el odio el que medie, sino que sea precisamente, el entendimiento, y sobre todo la reciprocidad entre concepciones políticas-ideológicas distintas”.

También desestimó que Estados Unidos ataque Venezuela directamente, “este escenario solo sería posible a través de lo que ellos llaman fuerzas multinacionales, es decir, una alianza, donde evidentemente entraría Colombia, entraría Brasil y eventualmente Panamá como un centro de apoyo logístico.”

¿Qué es el TIAR y para qué fue creado?

El TIAR es el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, se constituyó después de los resultados de la Segunda Guerra Mundial, que implicó unos ganadores y unos perdedores, pongo los ganadores entre comillas porque nadie puede sentirse ganador después de los sucesos de la Segunda Guerra Mundial que implicó la muerte de alrededor de 50 millones de personas.

Entre esos ganadores estuvo Estados Unidos. El mundo a partir de ese momento se constituyó en dos polos, fue una repartición del mundo, entre dos potencias que formaron parte de los ganadores. Por un lado la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y del otro lado, Estados Unidos. Uno enarbolando la bandera del socialismo, y el otro, defendiendo la bandera del capitalismo.

Como hubo una repartición del mundo, en eso que llaman “áreas de influencia”, el continente americano quedó en las áreas de influencia de Estados Unidos.

Bueno, Estados Unidos entonces, para garantizar su hegemonía en este continente comenzó a constituir, a crear, una serie de instituciones, una de esas instituciones fue precisamente el TIAR, en septiembre de 1947, y después, en 1948, se constituyó la Organización de Estados Americanos (OEA).

El TIAR viene a ser el instrumento que le viene a garantizar a EE.UU., su dominio militar, y en el caso de la OEA, su dominio político.

El TIAR no viene a ser otra cosa que este pacto que firma EE.UU. con los países del continente, bajo este esquema bipolar, de dos polos dominando el mundo con sus áreas de influencia.

¿Puede ser invocado el TIAR contra Venezuela?

EE.UU. cuando va a accionar contra países latinoamericanos, que lo ha hecho infinidades de veces, recientemente con Guatemala, después con Santo Domingo, luego con Granada, y uno de los últimos fue con Panamá, lo ha hecho de manera unilateral, es decir, una decisión de ese Gobierno contra países, naciones y presidentes, que no son afectos a sus ideales, a su política, y lo ha hecho de manera unilateral.

El único momento en el cual se podía invocar el TIAR, fue en 1982, cuando vinieron los británicos a desalojar a los argentinos que se habían atrevido, osado, a tomar lo que por historia les pertenece, que son las Islas Malvinas.

Ahí vino un país extracontinental a arremeter contra un país continental y EE.UU. no invocó el TIAR, sino más bien se puso al lado de un aliado que ha tenido, incondicional en Europa, como lo es el Reino Unido.

Hay que recordar que el TIAR es la expresión militar de la Doctrina Monroe. La Doctrina Monroe, muchos la sintetizan con la frase: “América para los americanos”, en otras palabras que, dentro del continente americano todo, pero nada fuera de él, si había algún país extracontinental que quisiera tocar suelo americano, se invocaba entonces la Doctrina Monroe.

Entonces el TIAR viene a ser en el campo militar esa concepción de la Doctrina Monroe de “América para los americanos”.

Puede ser invocado, sí, pero fundamentalmente contra fuerzas extracontinentales. Ahora, en el caso venezolano es inédito, porque se está invocando contra un país del continente de parte de países que son del continente.

¿Es probable una agresión armada contra el país?

En las relaciones internacionales existen lo que se llaman las sorpresas y el ataque. Eso que algunos llamarían la presencia de los cisnes negros, o sea una rareza, que aparezca un cisne negro, es raro.

Bueno, existen las sorpresas y existe el ataque, que son elementos que están asociados a las ideologías, a las concepciones, incluso a los sentimientos, pero está muy aislado de lo racional.

Sin embargo, opera en el campo de las relaciones internacionales. Entonces cuando tú me haces esa pregunta, yo te respondo que cualquier cosa puede ocurrir porque ya EE.UU. lo ha evidenciado en numerosas oportunidades.

Si ellos llegaron a invadir la pequeña isla de 100 mil kilómetros cuadrados, como lo es Granada, en 1986, cuando Ronald Regan, por cierto, un republicano como el que está en este momento en la Casa Blanca.

Así que, que si puede o debe, EE.UU. esas palabras no las utiliza.

No es si debe o si puede. EE.UU. cuando acciona militarmente contra otro país, lo hace con lo que ellos llaman el interés nacional. Es decir, cuando se trata de su interés nacional, y así convence a muchos gobernantes de países del mundo, como en este caso, han convencido a países y Gobiernos del continente para que se constituyan en el Grupo de Lima y sean el caballo de batalla inicial que ellos tengan contra la Revolución Bolivariana, bueno, en este caso EE.UU. en su discurso ha dicho que Venezuela es una amenaza inusual contra su seguridad y su política exterior, nada más y nada menos, y si ellos eso lo establecen a través de una Orden Ejecutiva, lo difunden a través de un discurso, con el que van convenciendo a algunos, sobre todo a quienes son aliados internacionales de ese país.

Si el interés nacional de EE.UU. está en juego, ellos pueden accionar el TIAR o hacerlo unilateralmente.

A Estados Unidos le conviene accionar militarmente contra Venezuela, considerando todo el panorama bélico que tienen al otro lado del mundo? Irán, los talibanes de Afganistán, etc…

A eso habría que agregarle que estamos en un ambiente de precampaña electoral en EE.UU., no hay nada que vaya a hacer el señor Donald Trump que no esté atravesado por los cálculos electorales.

Cualquier decisión que vaya a tomar tiene que ver cuánto le pueda sumar o restar esa decisión. En este caso es cuánto le pueda restar.

En el siglo XXI, todas las decisiones militares que ha tomado EE.UU. han significado una derrota en el campo estrictamente militar y mucho más en el campo político.

Afganistán, bajo una filosofía que han venido aplicando históricamente los talibanes, de que sus enemigos jueguen con el reloj y ellos con el tiempo, derrotaron al imperio británico, derrotaron a la URSS y ahora derrotaron a la OTAN completa (…), y lo que queda allí son solo tropas estadounidenses, porque los demás fueron derrotados, acompañados por algunas tropas quizás polacas, de esos aliados internacionales incondicionales, pero lo que quedan son tropas estadounidenses, que son tropas, además, que forman parte de eso que EE.UU. ha constituido en los últimos años y que ha sido el instrumento para invadir países que son fuerzas mercenarias privadas, incluso constituidas por nacionales de otros países para hacerlo en nombre de EE.UU., no con tropas de guerra gringas, de su Ejército, de las Fuerzas Armadas gringas, sino estas empresas privadas que han constituido para eso.

En Afganistán fueron derrotados, lo que está en discusión allí es cómo van a salir de eso. Por cierto, que este punto de la discusión con los talibanes por parte del Gobierno de Donald Trump, fue una de las causas por las cuales salió el señor (John) Bolton.

Si nosotros revisamos el caso de Libia, es un país que estaba unificado por (Muammar Al) Gadhafi, y hoy es una diáspora de tribus, donde no hay Gobierno central, cada tribu tiene su Gobierno, entonces es incontrolable, es decir, invadieron ese país, mataron a Muammar Al Gadhafi, y sin embargo no ha podido controlar el terreno.

En Irak existen tres Irak. El Irak de Bagdad, el Irak del sur, y el Irak del norte, es decir, el Irak de los chiítas, el Irak de los sunitas y el Irak de los kurdos.

Por cierto que el Irak de los chiítas no es precisamente el Irak que EE.UU. quiere, que los poderes fácticos de EE.UU. quieren, porque son los chiítas los que están en Bagdad, que son aliados de Irán, ellos desplazaron a los sunitas que estaban dirigiendo a ese país con Sadam Hussein y ahora se entramparon en una situación que es incontrolable para ellos.

De allí, por cierto, salió el Estado Islámico, que es el Frankenstein que ellos crearon y que ahora no hallan qué hacer con él.

El señor (Barak) Obama, en 2014, ya había dado la orden de invasión aérea contra Siria, para sacar al señor Bashar Al Assad (presidente de Siria) y salió (Vladimir) Putin a salvar de una derrota política al señor Obama, porque Obama tenía dos integrantes de los poderes fácticos que son fundamentales a la hora de cualquier decisión a lo interno de EE.UU: uno es el Congreso de ese país, que estaba en contra de ese ataque, y otro es la opinión pública.

Obama salió y Bashar Al Assad sigue allí, y eso evidencia también el fracaso.

Su política con Irán ha llevado, eso también es otro elemento de la renuncia de John Bolton, porque John Bolton era de la idea de que había que accionar militarmente contra Irán, mientras otros asesores de Trump, entre ellos gente del Pentágono, le insistieron más de una vez que eso no era recomendable, sobre todo en este momento de precampaña.

Y Corea del Norte, que hace dos años, Trump en las Naciones Unidas, dirigiéndose a Kim Jong-un, le dijo: “Voy por ti cometa, y por Corea del Norte”.

Bueno, ha tenido que sentarse tres veces con ese país, con ese presidente, porque ese país, siendo un país débil, tiene nada más y nada menos que el poder de las armas nucleares.

Así que el panorama no es muy alentador para una decisión de atacar militarmente a Venezuela, por eso es que quiero decir con toda certeza que difícilmente EE.UU. lance un ataque directo, militarmente, contra Venezuela.

En todo caso, este escenario solo sería posible a través de lo que ellos llaman fuerzas multinacionales, es decir, una alianza, donde evidentemente entraría Colombia, entraría Brasil y eventualmente Panamá como un centro de apoyo logístico.

Porque Guyana también podría entrar, pero la fortaleza de Guyana no es la militar. Pero incluso en ese escenario, que sería catastrófico, que sería el escenario apocalíptico, que generaría consecuencias incalculables, inconmensurables para Venezuela, para nosotros los venezolanos, para el pueblo, sin embargo no es tampoco muy conveniente sobre todo para Colombia, porque Colombia es un país fronterizo con Venezuela, y en una situación de enfrentamiento militar, esa tranquilidad que viven los colombianos, que no es tal, pero bueno es lo que vende para el mundo, estaría en franco cuestionamiento.

Sabiendo que no hay consenso en la OEA sobre la aplicación del TIAR o el uso de la fuerza contra Venezuela, ¿cree que habría una condena regional si esto pasa?

Venezuela ha pasado a ser un asunto de geopolítica mundial, ya las decisiones nacionales quedan paradas, esas decisiones que anunciaban el Gobierno y la oposición. Pero las decisiones gruesas, las que tienen que ver con el destino de este país, transcienden nuestras fronteras.

Venezuela, desde que EE.UU. decidió sacar el caso venezolano de la OEA, por sus fracasos reiterados de aplicarle la Carta Interamericana en el seno de la OEA, que es un elemento que indica que aquí en América Latina todavía hay países dignos, que resisten ponerse de perrito faldero ante el norte; como ese espacio en la OEA no le sirvió para sus propósitos, decidió llevar el caso venezolano al Consejo de Seguridad (de la ONU), y ya ese caso ha sido tratado varias veces, y por cierto, no con mucho éxito para EE.UU.

Entonces, ya el asunto venezolano se convierte en un asunto que no es del continente americano, que hegemoniza EE.UU., sino que ahora participan China y Rusia, en particular estos dos países, que además han establecido una relación muy estrecha con Venezuela, uno en el campo económico como China, y en el campo militar como Rusia.

Ya es una ficha del ajedrez internacional. En Siria, Bashar Al Assad sigue allí porque Rusia decidió participar de ese conflicto. Eso no se hizo en el caso de Libia, y no se hizo en el caso de Irak. Y allí sigue Bashar Al Assad. Por supuesto, este no es el caso de Venezuela, Siria es un país destruido.

Venezuela es parte de ese ajedrez internacional y cualquier decisión que suponga buscar la solución por la vía de la fuerza, y particularmente por la vía de la fuerza militar va a tener la condena de la comunidad internacional, realmente de la comunidad internacional, no de la comunidad internacional que se asume que tiene (la oposición).

En las Naciones Unidas hay 193 países, 50 lo apoyan, pero el resto apoyan al Gobierno venezolano, pero los 50 conforman la comunidad internacional, los demás no lo son, eso es una matemática que Pitágoras no entendería.

Habría una condena internacional, y creo que en América Latina, que incluso la decisión ya de convocar el TIAR, no es acompañada por la inmensa mayoría, estamos hablando de 35 países, y además no todos (los 19 miembros del TIAR) estuvieron de acuerdo en invocar eso, incluso un Gobierno como el panameño tuvo alguna reserva sobre ese tema.

La condena está asegurada de antemano, pero a EE.UU. le encanta que crezca el odio hacia sus gobernantes en el mundo, hay un dicho que dice: “¿qué es una raya más para el tigre?”, sería condenado nuevamente.

EE.UU. no ha ganado ni una votación en las Naciones Unidas respecto al bloqueo de Cuba, y sin embargo el bloqueo continúa.

¿Entonces esta mesa de diálogo, este acuerdo, no va a tener mayor relevancia en el destino del país?

En términos de política no. En términos internos, digamos, son pasos importantes en la vía de que entre los venezolanos podamos nosotros dirimir nuestras diferencias, que no sea el odio el que medie, sino que sea, precisamente, el entendimiento, y sobre todo la reciprocidad entre concepciones políticas-ideológicas distintas.

La tolerancia como un elemento fundamental de cualquier proceso democrático. La tolerancia es que mis oídos se acostumbren a escuchar lo que no me gusta oír. Entonces, todos esos acuerdos son positivos, en el sentido de que pueden bajar la tensión del enfrentamiento, que ciertamente han bajado porque hoy, en términos políticos, en término de diferencias políticas entre Gobierno y oposición, es absolutamente distinta al momento de las guarimbas, al momento en que se quemaba a seres humanos.

El discurso de la paz que ha venido asumiendo el Gobierno Bolivariano ha tenido algunos resultados positivos, no son los resultados esperados porque falta mucho por andar, que esa es una parte de la oposición venezolana, ellos dicen que es la minoría de la oposición venezolana que firmó ese acuerdo con el Gobierno, pero en todo caso son detalles, son elementos, factores que ayudan a cumplir un camino menos conflictivo entre los venezolanos.

Pero en términos de decisiones geopolíticas, incluso yo puedo asegurar, que los diálogos de Oslo tuvieron que ver precisamente con estas conversaciones con China y Rusia.

Si tú ves los discursos de los representantes de China y de Rusia, insisten en el tema del diálogo.

¿Cómo entender a una mesa de diálogo, un proceso de acercamiento, sin la presencia de partidos como Voluntad Popular y Primero Justicia?

Hay que seguir insistiendo en el camino de la paz, del diálogo, de los acuerdos. Habría que acompañar eso con algunos elementos que escapan a la subjetividad, pero que podrían llevar a estos elementos de la oposición extremista a entender que no puede ser el camino de una invasión, porque nadie saldría ganando con eso.

Además, esto va acompañado por el hecho objetivo de que cada vez esos factores radicales de la oposición tienen menos apoyo popular.

Eso no mueve gente, ahora hay una apatía total, un desencanto, una desesperanza. Esos son elementos que pueden contribuir, son elementos objetivos para que la gente entienda que ellos (los extremistas) ya no representan una alternativa para ese sector de la población venezolana. Hay que seguir insistiendo en esto, esto es un camino largo.

Por eso hay que aplicar la fórmula de los afganos, “dejemos que EE.UU. juegue con el reloj, y nosotros con el tiempo”.

Por Maya Monasterios Vitols / Supuesto Negado