Documentalistas estadounidenses en Caracas: Venezuela la tiene mucho más fácil que Siria

“Venezuela no es la distopía que nos han vendido en EE.UU.”

Buscando la verdad sobre lo que pasa en Venezuela viajaron a Caracas los periodistas estadounidenses Anya Parampil y Max Blumenthal, quienes se dedicaron por dos semanas a recorrer la capital venezolana.

Parampil, conocida por haber sido durante cinco años moderadora en el canal RT América, y Blumenthal, autor de varios libros y director del documental Killing Gaza, han mostrado ampliamente sus hallazgos a través de sus redes sociales y en The Grayzone, una página web dedicada al periodismo de investigación.

Estos estadounidenses dicen que lo que han visto en Venezuela es “una guerra mediática más que otra cosa”. Ambos reporteros conversaron con Supuesto Negado y contaron que su mayor interés es mostrar en su país que Venezuela es una “sociedad funcional” y no “la distopía que nos han vendido”.

¿Por qué vinieron a Venezuela? Como periodistas, ¿qué vinieron a buscar?

AP: He estudiado por mucho tiempo lo que pasa en Venezuela desde que Chávez asumió el poder. Siempre me llamó la atención que los medios solo nos decían que había un dictador y que el comunismo estaba destruyendo al país. Debido a otros periodistas como John Pilger y Oliver Stone, que contaron el otro lado de la historia, quise venir a verlo con mis propios ojos. Lo que hemos presenciado es básicamente que EE.UU. está desarrollando su plan definitivo para remover al Gobierno. La administración Trump ha impulsado ese absurdo de declarar al presidente de la Asamblea Nacional como presidente del país, y estamos viendo una guerra mediática más que otra cosa. Como americana siento la responsabilidad de aportar contexto y contar la verdad, y que pueda usarse en contra de lo que el Gobierno de mi país trata de hacer con el pueblo de Venezuela.

MB: He trabajado como periodista por veinte años y he visto que desde el 11-S los medios llevan al público norteamericano una narrativa que busca prevenirlos de buscar una mirada crítica. Los medios se han vuelto cada vez más militaristas, apoyan cada vez más el intervencionismo. Creo que es mi trabajo ir a los lugares que están bajo ese ataque y mostrar los hechos en el terreno, porque estamos en una guerra mediática, y el otro lado no pelea con hechos, y esa es la fuerza que nosotros tenemos. Ellos tienen el dinero, las grandes audiencias, pero nosotros tenemos los hechos. Solo tenemos que contarlos.

¿Cómo contrastan lo que habían escuchado sobre Venezuela con lo que han visto?

MB: No hay duda de que hay una crisis económica. Los medios y los políticos en nuestro país tienen problemas para explicar por qué con detalles específicos, así que venía curioso por saber un poco más de eso. Y me sorprendí, creo que cualquiera que venga se sorprendería, con que esta es una sociedad funcional, la gente vive vidas normales, de hecho hay mucha riqueza. Y es la gente más rica la que está a favor de la intervención, lo cual es irónico. Creo que lo más importante para ver es que esto no es la distopía que nos han vendido. Es decir, la gente en EE.UU. en verdad cree que todo el mundo en Venezuela vive en un basurero.

AP: En EE.UU. se nos ha dicho que Venezuela está en una crisis humanitaria causada por el socialismo. Todos con los que he hablado, que no son miembros de la clase alta, entienden que la raíz de la crisis no es la revolución, sino el resultado de una larga guerra que EE.UU. emprendió contra la economía venezolana y entienden cómo las sanciones de EE.UU. han restringido al Gobierno de repartir la riqueza del país de la forma en que quisiera. Comprenden que el problema no es el socialismo, porque incluso no ha habido suficiente socialismo. El Gobierno no ha sido capaz de desarrollar completamente el programa que la gente apoya desde el comienzo de la revolución. El problema es la dolarización y la habilidad que ha tenido EE.UU. para herir el poder adquisitivo de la gente común. Así que en vez de ver el socialismo como algo destructivo, he visto cómo ha sido el sistema socialista el que ha sido capaz de mantener a la gente a flote.

¿Qué piensan de la narrativa de la crisis humanitaria?

MB: Es un show mediático diseñado para desacreditar a Maduro en lo internacional y provocar desestabilización dentro de Venezuela. Mientras tanto, nosotros vivimos en Washington DC, allá hay una gran necesidad de ayuda humanitaria, hay muchas familias con inseguridad alimentaria, en nuestro propio vecindario hay muchos tiroteos, cuando nos vinimos hubo dos personas asesinadas en nuestra calle y esto por la pobreza.

AP: La narrativa de la crisis humanitaria fue creada por EE.UU., no solo para tener un pretexto para la intervención y controlar los recursos naturales del país, sino también para ir contra la idea de que un socialismo democrático puede existir aquí. Las élites de EE.UU. no quieren esos cambios en Venezuela y mucho menos que los estadounidenses piensen que ese sistema pueda funcionar para ellos y empiecen a reclamarlo.

Como ciudadanos estadounidenses, ¿podrían contarles a los venezolanos quién es Marco Rubio?

MB: Es alguien que, antes que nada, ha sido muy deshonesto sobre cómo se presenta a sí mismo ante los americanos. Dice que su familia huyó de Cuba por Fidel Castro y por la persecución política. En realidad se fue por los problemas económicos causados por Fulgencio Batista. En la universidad era un party boy, conocido por emborracharse e ir a esas fiestas de crema para afeitar donde nadie puede ver debajo de la cintura. Es un perdedor de la clase alta. Uno de sus principales financistas es Paul Singer, un capitalista que compró la deuda argentina y quebró la economía de ese país. Alguien que apoya decididamente al lobby israelí. Así que es el lobby israelí en Washington y los cubanos mayameros quienes mantienen a Rubio. Es una persona mediocre controlada por estos poderosos intereses, los cuales tienen un gran interés en tomar el control de Venezuela.

¿Qué pueden decir sobre la forma en que Venezuela batalla dentro de esa guerra mediática internacional?

AP: Creo que es importante construir relaciones entre periodistas de EE.UU. que quieren contar la verdad. También hay muchos que no son periodistas, pero que son ciudadanos políticamente activos que buscan construir relaciones. Creo que los otros tienen el dinero y los medios, pero nosotros podemos contraatacar desde lo pequeño. Probablemente estamos peleando en una guerra mediática, pero en la realidad, y me refiero a la realidad aquí en Caracas y en el resto del mundo, la gente ya no se está tragando lo que EE.UU. le está vendiendo. Lo que EE.UU. prometió que pasaría aquí el 23 de febrero, que era básicamente una invasión, no sucedió. Eso pasó por una razón, creo que es porque estamos ganando, quizá no la guerra mediática, pero estamos ganando la guerra en la realidad real.

MB: La muerte de Hugo Chávez causó una pérdida de relaciones públicas para Venezuela. Desde que eso pasó, y esto no es una crítica contra Maduro, el aparato de propaganda norteamericano se enfocó en Maduro como si él fuera todo el país, en demonizarlo y caracterizarlo como un dictador. Es importante mostrar a otras personas que están involucradas en el liderazgo, por ejemplo el liderazgo de las mujeres, enviar delegaciones a EE.UU., y viceversa, enfocarse en mostrar lo diverso y plural que es el país. Lo segundo es que contar la historia en inglés es muy importante, y no solamente en los grandes medios, sino en Twitter, en Facebook. Yo realmente no estoy tan preocupado por lo que Venezuela está haciendo en los medios, creo que Venezuela la tiene mucho más fácil que Siria, por ejemplo, en este tipo de guerra.

Anya, tuiteaste hace poco que estás segura de que el pueblo y el Gobierno de Venezuela sobrevivirán a las amenazas del Gobierno de EE.UU. ¿Por qué crees eso?

AP: Lo que Chávez hizo en términos de conectar con las bases, con la gente real, y educarla sobre el imperialismo, esa formación política no puede ser derrotada. Y más allá de eso, la estructura que permite cosas como el CLAP, que no solo sucede porque hay un aparato burocrático detrás, sino porque hay un sistema democrático en cada comunidad que forma redes, estas estructuras no pueden ser destruidas de la noche a la mañana. Lo han tratado, EE.UU. proclamó a Guaidó como presidente, pero estoy sentada aquí en Venezuela e incluso la oposición no duda por un momento que el Gobierno de Maduro controla el país. Eso me dice que EE.UU. será derrotado. Lo otro es la comunidad internacional. La administración de Trump ha cometido esta flagrante violación al derecho internacional y a la soberanía de una forma en que nunca habíamos visto. La ONU ha rechazado esto. Creo que es muy interesante lo que el canciller Jorge Arreaza ha tratado de hacer, crear grupos de países en la ONU para plantarse por los principios de soberanía y autodeterminación.

Max, te llevas mucho material informativo de la realidad venezolana. ¿Tienes planes de trabajar en un libro o película?

MB: Estoy trabajando en un documental sobre Nicaragua, para entender la idea del golpe suave. Incluirá algo sobre Venezuela y la guerra económica. Pienso quizá a largo plazo escribir un libro sobre qué pasa aquí. Por ahora estamos concentrados en sacar a la luz nuestro material sobre Venezuela con el equipo de The Greyzone.

Cuéntame un poco sobre el proyecto de Greyzone

MB: Fue fundado en 2015 para contar una historia distinta sobre el rol de EE.UU. en el mundo y cómo en casa está creando una crisis económica y social. Tenemos muchos colaboradores y estamos comprometidos con presentar los hechos. Con una muy pequeña operación hemos hecho mucho daño a la narrativa de la guerra permanente. Yo estoy muy sorprendido por la respuesta al trabajo que hacemos y por eso hay un esfuerzo por demonizarnos y decir falsamente que Rusia nos controla. Estamos muy emocionados por expandirnos en los próximos años y lanzar algunos programas en línea. Así que esperamos volver pronto a Venezuela.

Por Rosa Raydán / Supuesto Negado