EDITORIAL: ¿PARA DÓNDE VA LA DISIDENCIA?

La pregunta es la siguiente: ¿pasará la llamada “disidencia chavista” a ser aliada de la oposición? Es una pregunta sencilla, pero la respuesta no lo es tanto. No sabemos, por ejemplo, si las figuras del chavismo que han salido a tomar distancia del gobierno pertenecen a un mismo grupo o a una misma tendencia. ¿Estarán todos con la fiscal general, por ejemplo? En todo caso, Luisa Ortega no se la pone fácil, sus apetitos políticos son inocultables y el sesgo acríticamente opositor de sus actuaciones ha desacreditado sus supuestas motivaciones.

La oposición, por su parte, ha declarado estar en conversaciones con elementos del “chavismo crítico”, incluso anunció la presencia de algunas de estas personalidades en el acto de presentación de un nuevo “Acuerdo para la Transición”. El evento se dio el lunes pasado, pero sólo se vieron las mismas caras de siempre.

Hasta el día de hoy, la pregunta con la que iniciamos el editorial no parece que le haya quitado el sueño al gobierno. Pero ya inició un nuevo ciclo electoral y todo indica que este transcurrirá en una atmósfera de confrontación parecida a la que vivimos en el 2002. El gobierno necesita a todo el chavismo unido y movilizado, y quizá valga la pena que comience a pensar seriamente en esa relación con el chavismo descontento.

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