EARLE HERRERA: SI NO HAY CRÍTICA LA REVOLUCIÓN SE BUROCRATIZA

Earle Herrera

Earle Herrera, periodista y constituyente, relata que no empezó a hacer señalamientos críticos en sus últimos artículos, solo que en tiempos de bonanza petrolera esas críticas no tenían la repercusión que tienen ahora. Sin embargo, también deja claro que las críticas nunca son “ni fuera de la revolución ni contra la revolución”, ni tampoco se acerca a la de esa izquierda que alguna vez tuvo algún cargo y son corresponsables de la situación que vivimos.

Herrera considera que el chavismo está “en un momento de ebullición” en el que se está dando un muy interesante y positivo debate político en todos los niveles. Esto fue lo que conversó con Supuesto Negado.

¿Podríamos decir que está naciendo una nueva oposición dentro del chavismo o se trata solo de voces críticas dentro del proceso?

Creo que se acerca más a la segunda interpretación. Son críticas, señalamientos, dentro de la revolución. Ni fuera de la revolución ni contra la revolución. Muchas de esas críticas las hice y las escribí hace cinco años. Uno de mis últimos artículos, que se llama “Impotencia Constituyente”, y quizá el título es escandaloso, lo escribí hace cinco años y tal vez no tuvo la repercusión que tuvo ahora porque el precio del petróleo estaba en 130 dólares y los que son sensibles a esas críticas pensarían que “ese es un hablador de paja”.

Julio Escalona desde los tiempos de Chávez viene haciendo señalamientos críticos. Ahora, frente a una situación de crisis económica, de guerra económica, de bloqueo financiero, cualquiera de esas críticas suena más duro. Obviamente en un país como el nuestro, bloqueado, con una campaña mediática porque piensan que está en sus últimos días, cualquier crítica que surja desde adentro, incluso por suave que sea, suena durísimo. Hace 5 años no le sonaba duro ni a la oposición y mucho menos a los compañeros que llevan las riendas del gobierno y del Estado.

Entonces a uno le dicen “cómo vas a hacer esas críticas en este momento”, pero es que en los momentos de bonanza tampoco podías hacerlas. O por lo menos, no resonaban. Es importante que se distinga lo que son las críticas que se hacen desde la revolución y aquellas que se hacen contra la revolución y que lo hacen sectores que estuvieron dentro en algún momento, corresponsables de la situación actual, aunque se hayan lavado las manos como Pilatos; otros que se pasaron abiertamente a la oposición; algunos que se convirtieron en testigos protegidos en los Estados Unidos por hechos de corrupción y ahí hay que deslindar los campos frente a quienes en forma sincera hacemos crítica constructiva para que el proceso siga el curso que se trazó desde los tiempos del comandante Chávez.

También es necesario porque si no se burocratiza, si no los revolucionarios se vuelven burócratas, empiezan a repetir fórmulas, a actuar casi automáticamente y se van divorciando de su pueblo. Ese proceso permanente de vigilia, de alerta, de llamado de atención es lo que hemos venido haciendo. Nosotros no somos críticos profesionales ni de oficio, que vivimos en eso. No pertenecemos a esa izquierda disidente que ha hecho de su ombligo un parador turístico.

Nosotros no estamos viendo la oportunidad de que venga aquí un retroceso hacia la Cuarta República, hacia el neoliberalismo, porque hemos luchado toda la vida contra eso, lo que queremos es que este proceso atienda realmente las necesidades más perentorias del pueblo en este momento. Puedes teorizar, puedes discutir, pero debemos estar pegados, casados con ese pueblo y con sus necesidades urgentes.

¿Es posible que el proceso revolucionario haya entrado en una zona de confort porque no tiene oposición?

El proceso revolucionario sí tiene oposición y se ha expresado violentamente desde que el mismo Chávez llegó al poder. Lo que pasa es que ahora esa oposición está fuera del país. Es decir, tenemos una oposición venezolana que obedece a las directrices de Washington y eso es una tragedia para esa oposición y a nosotros nos coloca frente a un enemigo desproporcionado. No es un adversario político, es un enemigo de estos países que quieren que Venezuela y América Latina vuelvan a ser su patio trasero.

Esa es la oposición que tenemos afuera. Y dentro, una oposición títere que hace los mandados. Existe la oposición a este país y tiene que ver con esta situación que estamos viviendo, que es de una guerra económica que se expresa de distintas formas. No es un invento, no es una teoría, quizá nosotros mismos no hemos sabido comunicarlo. Eso no se le ha explicado bien a la gente y dicho así es una abstracción.

¿Y qué se puede esperar entonces del IV Congreso del Psuv? Pareciera que solo el chavismo está haciendo política en el país.

Pienso que este Congreso es el más importante. Los otros se dedicaron a las estructuras del partido, a la relación partido-pueblo, pero aquí estamos en un escenario de crisis que obliga a ir más allá de las teorías y donde el tema de las  necesidades del pueblo marca la agenda. Creo que del Congreso deben salir propuestas muy concretas, viables y funcionales que se le entreguen al Presidente y que se apliquen porque no esperan. Es para ya.

Eso es lo que signa a este Congreso. Aparte de otras cuestiones que seguro se discutirán como la estructura del partido mismo, la elección de los delegados, de las directivas desde las UBCH hasta la dirección nacional, en fin. Pero la agenda debe estar marcada por la situación social y económica del pueblo venezolano en este momento. Yo tengo grandes expectativas en el sentido de que se dan en este escenario y que tú no puedes sacar ese tema de la agenda, porque cada delegado que va allí lo lleva consigo porque lo vive, lo padece, porque viene del pueblo. Esa agenda entró con ellos al Congreso y no queda otra vía que debatirla.

El chavismo ante la economía

Aunque muchos analistas (opositores, sobre todo) pronostican el fin del gobierno de Maduro a raíz del ciclo hiperinflacionario que estamos viviendo, Herrera asegura que en procesos revolucionarios esto suele forzar “saltos hacia adelante”. “Si el gobierno toma las riendas de la situación y hace los cambios revolucionarios audaces que debe tomar, entonces no perderá el control de la situación”, agrega el también profesor universitario.

Luego de las medidas económicas anunciadas por Maduro, ¿cómo ve la situación del país de seis meses a un año? Muchos analistas indican que los ciclos hiperinflacionarios suelen llevar a cambios de gobierno.

Creo que entre esas medidas, la revisión de la Ley de Ilícitos Cambiarios que el Presidente va a enviar a la ANC es una de las más importantes. Hay tantas cosas que han sido clamor de la dirigencia desde hace muchos años, y que son cosas que no se pueden seguir teorizando sino llevar a la práctica.

Ahora, los ciclos inflacionarios no siempre terminan así, aunque ocurre. Si nosotros vamos a una de las leyes del marxismo que dice que el ser social determina la conciencia social, y el ser social tiene que ver con la producción, con la economía, si eso es así, pues obviamente dentro de un sistema tradicional de democracia representativa hay esos cambios. Ahora, en un proceso revolucionario puede haber transformaciones, saltos adelante. Lenin, por ejemplo, tomó medidas en Rusia que se conocieron como la “Nueva Política Económica”. Si Lenin rectificó, pues todos debemos tomar esa enseñanza como lo hizo Cuba durante el Periodo Especial que fue durísimo allá. Nosotros no estamos en esa situación, en ninguno de los dos casos.

Manuel Pernaut, un reconocido profesor universitario de economía, cuando le hablaban de “ruidos de sables”, decía: “El único general que tumba gobiernos es el general inflación”. Si lo vemos hoy en día, este es más bien un mayor general, cuando hablas de hiperinflación. El tema es que si tú dejas que las fuerzas de la inercia se lleven un proceso hasta que se haga insostenible, en lo económico y social, entonces se lo llevará todo y desatará situaciones generalizadas de caos. Si el gobierno toma las riendas de la situación y hace los cambios revolucionarios audaces que debe tomar, entonces no perderá el control de la situación. En este momento, desde el punto de vista político, el gobierno tiene todos los elementos objetivos para controlar y conducir esta situación y superarla. Se necesita audacia y correr riesgos.

¿Cómo ve Earle Herrera al chavismo?

Lo veo en un momento de ebullición. No para uno regodearse de la crisis, como aquella frase de Trotsky que “a veces a la revolución le hacía falta el látigo de la contra revolución”, sino que más allá de la situación material y económica se están dando debates políticos bien importantes en las bases, en la calle, en las redes, a través de los medios a los que tiene acceso el pueblo chavista y eso es bien importante.

Esa discusión va desde esas bases hasta la Dirección Nacional del Psuv que se reúne ahora en el IV Congreso. Desde ese punto de vista, el chavismo pasa por un momento político muy interesante y positivo.

La ANC, un año después

Desde la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, la oposición se ha venido diluyendo en el escenario político nacional. Herrera destaca que aunque irónicamente escribió sobre la conveniencia de esa oposición, en realidad hace falta una verdadera oposición en el país.

¿Qué balance se puede hacer a un año de la instalación de la ANC?

Desde el mismo principio en que es elegida la Asamblea Constituyente, lo ha dicho el presidente Maduro y los dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela, que tuvo un logro de inmediato que no es fácil de dimensionar, que fue la consecución de la paz. Venezuela venía siendo blanco de una violencia exacerbada de parte de los sectores de la oposición con un apoyo mediático descarado, nacional e internacional, financiado desde el exterior y donde hubo expresiones de violencia que los venezolanos no conocíamos.

Incluso los mismos chavistas fuimos sorprendidos que a partir de esa elección, al día siguiente, aquello se apagó como si hubiera caído un bálsamo, como por arte de magia. Y la derecha se retiró, yo no sé si a sus cuarteles de invierno o a sus dormitorios, porque está adormecida. Eso ha permitido un año de paz en el país.

Ha sido una experiencia inédita, uso la palabra “inédita” en la connotación general que le da la gente, en el sentido de que todos los sectores están representados en ese foro político. Pero además, se ha dado algo insólito en la historia del país y aquí la ANC ha jugado un papel muy importante: dirigentes de la Asamblea Nacional en desacato, elegidos en 2015, se han ido por el mundo para pedir la intervención de potencias extranjeras en Venezuela. Eso nunca lo habíamos visto.

Una vez electa la ANC, no solo vimos que se pacificó el país sino que de ese tiempo para acá hemos visto cómo la derecha desapareció del país. ¿Dónde está esa oposición política?, ¿por qué se diluyeron así?

La oposición en Venezuela primero, durante el tiempo de Chávez, se soportó en los medios. Incluso los medios montaban golpes de Estado cuando uno de los cabecillas del 2002 dijo: “Nuestro poder de fuego fueron los medios de comunicación social”. Pero de mediática, esa oposición se convirtió, a raíz de la elección de la Constituyente, en una oposición lobista. No pudo hacerse del poder utilizando la palanca y el poder de fuego de los medios, entonces recurrió al lobby internacional. Y creo que allí ha habido algo que ya los politólogos y los sicólogos tendrán que estudiar en algún momento, que es la solicitud para intervenir tu propio país.

Pero además de eso, el lobby te reporta unos beneficios económicos en dólares. Empezaron a ser financiados desde afuera y esto fue algo que pervirtió cuadros de esa oposición, jóvenes y viejos que se pelean por una especie de botija providencial que se les apareció. Ahora que están en Washington, Miami, Madrid, desde allá, quienes dirigen a esa oposición se han divorciado, se han separado de sus propias bases que andan dispersas. Y por el otro lado, los ambiciosos que andan repartiéndose ese botín que no estaban esperando, y que parece que prefieren quedarse haciendo lobby porque por lo menos para el grupo que dirige le es bastante lucrativo.

¿Hace falta una oposición aquí en el país?

Yo escribí irónicamente que estaba conforme con la que había, con esa, porque nunca va a llegar al poder. Pero si enseriamos la cosa, claro que hace falta. En los regímenes democráticos, el contrapeso que pueda hacer una oposición seria, nacionalista, que permanezca dentro de su país, que no obedezca a intereses extranjeros, obviamente ejerce un control importante, hace ver los errores, es una amenaza de que pueden removerte del poder. Si no existe, no hay quien le señale al gobierno los errores, las fallas, las críticas, que son necesarias en todo proceso de transformación y en todo proceso de gobierno.

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Por Simón Herrera / Supuesto Negado