En Ecuador también saben que el machismo no tiene nacionalidad

Ecuador

El asesinato, a manos de su pareja, de una joven embarazada, ante el morbo de los transeúntes que grabaron el evento con sus celulares y la inacción policial, desataron los demonios en Ecuador. Un desatinado comunicado de su presidente, Lenin Moreno, en el que escurre el bulto y achaca este femicidio a la “venezolanidad” del asesino, desencadenó una ola de persecución a los venezolanos residentes en la ciudad de Ibarra, lugar en el que ocurrió el lamentable suceso.

Las reacciones no se hicieron esperar. Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y “Human Right Watch”, esta última descaradamente hostil a los Gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, coincidieron con Caracas al criticar los anuncios de Quito.

EcuadorNo obstante, las manifestaciones más contundentes en contra de la xenofobia promovida por Lenin Moreno y la violencia machista partieron del mismo pueblo ecuatoriano. La periodista Roxana Toral publicó un contundente editorial en el Diario Perfil en el que señala: “En lugar de golpear gente inocente e iniciar una cacería sin sentido, deberíamos replantearnos nuestra postura como sociedad frente a los femicidios y violaciones. Deberíamos alzar nuestra voz, salir a las calles y exigir protección. Para hombres y mujeres. El Estado debería garantizar que la muerte no nos va alcanzar en una calle por la inseguridad, por la delincuencia, por el odio. Porque a Diana Carolina sí la mató un país… un país llamado Ecuador”.

De esta manera, el pasado 21 de enero miles de ecuatorianos marcharon en contra de la violencia machista y la xenofobia de forma simultánea en once ciudades: Quito, Guayaquil, Cuenca, Machala, Manta, Chone, Ambato, Ibarra, Esmeraldas, Quinindé y Loja. La actividad fue convocada por Vivas nos Queremos, organización que engloba a varios colectivos de lucha por los derechos humanos y los derechos de las mujeres. En Quito, entregaron a la Fiscalía un documento para pedir reformas legales, procesos judiciales ágiles y justos y actuación policial en los casos de violencia de género para que no queden en la impunidad.

En Guayaquil, agrupaciones feministas, de derechos humanos, líderes comunitarios, políticos y ciudadanos alzaron sus voces: “Nos matan delante de la gente”, era el grito de repudio ante “una sociedad que no actúa y no detiene los ataques”, lamentó Glenda, una líderesa comunitaria del suburbio de esa ciudad. Por su parte, Armada Arboleda, vocera del colectivo Jornadas de la Paz, indicó que no se trata de nacionalidades, se trata de machismo y violencia como los detonantes de las agresiones.

En la ciudad de Machala tenían claro el pote de humo que quiso lanzar el presidente Lenin Moreno: “Todas estamos de pie para salir a las calles para gritar por la violencia, hace años no se hablaba de nuestros derechos, pero esta vez tenemos fuerte nuestra voz”, dijo Karina Bravo, representante del Movimiento de Mujeres de El Oro. Mientras que en Cuenca los carteles plasmaban indignación. En uno se leía “No es la nacionalidad la que mata, es el machismo”.

En Ambato, vestidos con franelas negras en señal de luto mostraron carteles que decían: “La xenofobia es otra ola de violencia”. En la localidad de Loja, la concejala Mercy Jaramillo aseguró estar en contra de la xenofobia, pero pide justicia por la muerte de Diana Carolina en Ibarra. Por su parte, el colectivo Mujeres por el Cambio emitió un comunicado en el que condena la violencia machista y la xenofobia que se ha evidenciado, señala que hay ineficiencia del actual Gobierno porque hasta el momento no se han generado políticas y acciones eficaces que garanticen los derechos humanos de las mujeres y de todas las personas que viven en Ecuador.

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Por Enza García Margarit / Supuesto Negado