[Editorial] Boltonistas sin Bolton

    Como un peñón en la cabeza le cae a la oposición radical el abrupto

    despido de Bolton

    por parte de Trump, quien ha dicho que está “en profundo desacuerdo con muchas de sus sugerencias”.

    Bolton ha estado en el primer plano del debate nacional en dos episodios recientes. Primero, con aquella evidente acción de propaganda de guerra en la que dejó ver deliberadamente una anotación en su cuaderno que decía “5 mil tropas a Colombia”. Luego volvió a tomar relevancia convertido en categoría política, cuando Capriles, con tono despectivo, calificó de “boltonistas” a ese sector de la oposición obsesionado con la invasión norteamericana y renuente a la salida electoral.

    Se trata del tercer asesor de seguridad que es despedido por Trump. Con su salida, pareciera que el tema Venezuela se queda sin una estrategia claramente definida, y que la administración Trump seguirá de bandazo en bandazo, según los estados de ánimo del presidente norteamericano.

    No sabemos qué peso tuvo en su despido el fracaso en Venezuela. En todo caso, no tuvo la oportunidad de enviar las tropas con las que tanto amenazó, y salió antes que Maduro, algo que nadie habría imaginado en enero, cuando desafiante hablaba el inminente final del Gobierno chavista.

    Hoy los boltonistas venezolanos no comentan el despido, para no admitir que es muy probable que el asesor que venga se concentre en los grandes flancos que tiene abiertos Estados Unidos ahora (China, Rusia e Irán) y desplace a Venezuela de sus prioridades inmediatas. Más de uno, creyendo en los pajaritos preñados de Bolton, atacó con saña desproporcionada e irresponsable al Gobierno, llamando narcos a funcionarios y pidiendo invasión y bombas. Hoy, muchos de estos ya no pueden venir a Venezuela, y es probable que no puedan hacerlo durante mucho tiempo. Bolton dejó su impronta en la oposición venezolana más subordinada a Trump, esa que hoy luce impotente para hacer política y “sacar” a Maduro de Miraflores.