[Editorial] Caso Acosta Arévalo: Una pregunta que tenemos

    ¿Qué ocurrió? La pregunta es sencilla. ¿Cómo es posible que nuevamente un detenido por delitos políticos, bajo custodia del Estado, muera repentinamente antes de llegar a juicio, aparentemente por daños infligidos durante su detención?

    Los detalles que van surgiendo no nos dicen mucho. Se dictó auto de detención contra dos guardias nacionales adscritos al DGCIM, un teniente y un sargento. ¿Quiénes eran?, ¿sus custodios?, ¿los que lo trasladaban?, ¿qué función cumplían?, ¿por qué lo agredirían tan salvajemente como para provocarle la muerte?

    La viuda denuncia que Acosta Arévalo llegó en silla de ruedas a los tribunales. Si esto fuera cierto, ¿a nadie le extrañó?, ¿o todo el mundo sabía lo que había pasado y justamente por eso nadie preguntó?

    ¿Qué está ocurriendo a lo interno de los cuerpos de seguridad del Estado que parece estar más allá de todo control desde hace mucho tiempo? Porque abundan también las denuncias de abusos perpetradas por agentes de seguridad en nuestros barrios. Pero entendemos que haya quien asuma que ese es otro asunto.

    En todo caso, una cosa sí tenemos clara: el momento para recalcar la participación del capitán Acosta Arévalo en la conspiración para asesinar al presidente ya pasó… Sí, ya pasó, y seguir insistiendo en ello deja muy mal al Gobierno, porque independientemente de lo que haya hecho, no hay manera de que esto justifique lo que le ocurrió.

    El Gobierno debe dejar nítidamente establecidos los hechos y las responsabilidades. Sería un valiente y necesario aporte a la agenda de negociaciones que se impulsa en estos momentos para intentar ganar algo de la normalidad política, social y económica perdida.