[Editorial] De los comedores escolares a los bodegones

    Los comedores escolares son de lo más preciado que queda de cuando Chávez. Sin embargo, están en riesgo de perderse. Y esto ocurre a la par de que la economía venezolana reproduce por todos lados bodegones con una comida importada y carísima. ¿Quién puede entender esto?

    Los últimos meses del año escolar anterior, muchos comedores cerraban, y los que se mantenían abiertos solo servían caraotas con arepa o arroz. Todos los días lo mismo para los niños de la patria. Al menos comían, dirían algunos, pero de la leche del Pami no queda rastro, y de las ensaladas, jugos, carnes y meriendas de cuando Chávez, ya parece no quedar absolutamente nada. Los maestros cobran dos dólares, con eso no pueden comprar nada en esos bodegones que, aunque surtidos, les demuestran que la nueva economía venezolana ya no es para ellos.

    La fantasía de la presidencia de Guaidó es la ilusión febril del antichavismo radical y la coartada para la agresión imperialista, sin duda. Pero el pueblo llano sabe muy bien quién representa aquí el Gobierno. Para lo bueno, pero también para lo malo. Así que de quien espera respuestas no es de Guaidó y su séquito. Y la respuesta no puede estar en esas deplorables imágenes de maestros reprimidos que vimos el lunes.

    Neoliberalizar la economía con bodegones y precios libres ya es un castigo a nuestra gente. Ante esta circunstancia estamos obligados a defender y preservar los programas de protección social, con prioridad en la infancia. Neoliberalizar la política con la negación de la conflictividad social, eso sí lo tenemos prohibido los chavistas.