[Editorial] Guaidó en campaña y sin marines

    Después del “vayan con Dios” de Pence en Colombia, Guaidó vuelve al territorio venezolano con el fin de levantarlo. No pudo hacerlo durante el apagón, sus bases no quisieron movilizarse. Y hay que entenderlas: la rebelión de Guaidó se inició bajo la promesa de una invasión norteamericana. Sería una “operación quirúrgica” o una “renuncia colectiva del chavismo” por el miedo a los portaviones que se verían desde la Guaira. No lo que ahora propone: una lucha prolongada más parecida a una nueva campaña electoral sin comicios a la vista.

    Guaidó comienza su sexta semana de “Gobierno” agitando masas como un candidato, y eso también es lógico: si Guaidó es algo ahorita es un precandidato. Y hay que decirlo, un buen precandidato que puede ganar unas internas a Capriles, Machado o Allup.

    Lo malo es que después de la cómica de Tienditas y el “Sí o Sí” de la ayuda humanitaria, las elecciones han salido del debate y para terminar el primer trimestre del año, el resbalón de los halcones con Venezuela parece que atornilló a Maduro en Miraflores.

    Sin los marines Guaidó está desnudo.