[Editorial] ¿Por qué Guaidó guarda silencio cuando le hablan de elecciones?

    Nicolás Maduro desafió este martes a Guaidó a convocar elecciones, ya que se asume presidente interino. Lo hizo en el marco de suposiciones, ciertamente, pero lo dijo fuerte y claro, y lo reseñaron muchísimos medios internacionales.

    Por su parte, Guaidó ni se dio por enterado, se hizo el loco, y, fíjense bien, los periodistas, que no lo abandonan bajo ninguna circunstancia, no lo interpelan al respecto, no le preguntan nada.

    ¿Quiere o no quiere elecciones Guaidó? ¿Quiere o no quiere elecciones la oposición? Es evidente que el plan de tomar el Gobierno por asalto no tiene marcha atrás. Cada vez está más claro que un pequeño grupo de derecha, encarnado en el partido Voluntad Popular, radicalizado y envalentonado por el apoyo del perro rabioso Trump, quiere el poder solo por las malas. Y no piensa arriesgarse a ir a una elección sin acabar primero con todo vestigio de chavismo activo, e incluso de antichavismo no alineado con la nueva minoría dirigente.

    Y es bueno hacer énfasis en esto último. Esa minoría extremista de derecha está poniendo primero de rodillas a la oposición mientras se encarga de cuadrar todo para poner de rodillas al chavismo. No parece un trabajo fácil con el chavismo, pero con la oposición no hay duda, aunque algunos lo hacen a regañadientes, la mayor parte del bloque está acudiendo arrastrada a donde sea que haya que humillarse, con tal de poder comer de las migajas que Leopoldo López y su pandilla prometen dejar en el piso para ellos.

    Ahora bien ¿por qué es un riesgo para esta minoría radical ir a unas hipotéticas elecciones, aun con un escenario electoral favorable para ellos? Muy fácil, porque aún si ganaran tendrían que dejar al chavismo políticamente vivo, tendrían que reconocerlo como actor político, no podrían barrer con toda la institucionalidad, con sus diputados, con sus alcaldes y gobernadores, con las leyes ni con la Constitución.

    El chavismo derrotado en una elección no es un chavismo aniquilado, seguiría siendo resistencia y una alternativa de poder real. Por eso la camarilla fascista se hace de oídos sordos a esa palabra maldita con que los asusta Nicolás Maduro: elecciones.