[Editorial] La marcha de este sábado se pone más peligrosa

    El último pronunciamiento de la Unión Europea es un golpe demoledor para aquellos que alimentaban esperanzas de que Nicolás Maduro fuera derrocado en un operativo relámpago. Ni la fuerza armada ha mostrado fisuras, ni se ha consolidado el consenso internacional en apoyo a un Gobierno inconstitucional, ni ha habido amplias manifestaciones en el país que pudieran brindar alguna justificación a una “intervención humanitaria”.

    Por los momentos, el plan A no está resultando, razón por la cual las fuerzas políticas e institucionales leales a la Constitución deben estar aun más alertas que antes, revestir cada movimiento de todas las precauciones posibles, pues todo plan tiene varias fases e incluso planes de contingencia.

    La agenda golpista no será la excepción, y no podemos dudar de la firme determinación de la administración Trump de no dejar pasar esta oportunidad para derrocar a Nicolás Maduro y concretar la anhelada caída y mesa limpia.

    En este contexto, la marcha de mañana se hace aún más peligrosa, pues si antes era necesario provocar escenarios de violencia y caos social para camuflar la agenda intervencionista con retórica humanitaria, ahora se hace imprescindible generar un acontecimiento dramático que le dé un vuelco a la situación que poco a poco deja de favorecer al golpismo internacional y sus estrategias cortoplacistas.

    En otra palabras, mosca con los provocadores, mosca con los mercenarios, mosca con nuestros cuerpos de seguridad, sobre todo con el FAES, que ha sido señalado por organizaciones de base y gente de nuestros barrios por abusos, incluso crímenes, que no pueden ser tolerados por un Gobierno chavista, en ninguna circunstancia, menos en estas tan delicadas.