[Editorial] La noticia más política de la semana: ¿por quién lloran nuestras artistas?

    política en venezuela

    ¿Qué lleva a una conocida actriz como Sheryl Rubio a grabarse en su cuarto, llorando desconsolada, porque su ex la bloqueo de sus redes?

    ¿Qué lleva a Corina Smith a vengarse de su ex, saliendo abrazada con un malandro del Guarataro?

    Famosas desde niñas, entraron en el imaginario juvenil venezolano enseñando el arte del “mandibuleo sifrino” a cerrúos y fresas.

    ¿Es que acaso no llevan una nueva vida en los países donde viven y se la pasan de lo mejor? ¿Siendo tan guapas no pueden levantarse un magnate mexicano?, ¿Qué hacen llorando por un catiense como Gustavo Elis?

    ¿No podría Sheryl matarse el despecho en las playas de Cancún y hacer una storie desde el castillo de Chapultepec?

    ¿Qué hace Corina volviendo al país, contraviniendo las enseñanzas de su padre, líder opositor, quien denuncia como entreguistas y traidores a los que nos quedamos?

    Ellas lloran por Venezuela porque ni en México ni en las Vegas ni en Boston tienen fama alguna. Caminan por la calle como si nada, nadie les pide una selfie. Allá no entran en el mainstream.

    El sifrino Aran One terminó malandro-de-mayami con malas canciones que nadie en el mundo escuchó.

    Sin Venezuela y los venezolanos no son nada. Toda su estrategia publicitaria y sus ganancias se concentran en este país.

    Para tener un novio famoso en los países donde viven –o se la pasan– tendrán que hacer una vida artística que deberán empezar de cero. Para pegar una canción tendrán que hacer buena música (o buenas relaciones).

    Nadie quiere poner en discusión su talento ni mucho menos el impacto que sus personajes tuvieron en Venezuela, pero ellos saben bien que necesitan del país para sobrevivir como artistas. Al no estar aquí, solo les queda postear desde un cuartico de migrante.

    Por esto, el embrollo de la semana con el video de Sheryl es un rollo más entre venezolanos, con final de telenovela venezolana. No se sacan el “cerro venezolano” de la cabeza, lo necesitan.

    En todo caso ¿de qué nos valen nuestra estrellas migrantes si no mandan remesas ni participan en la industria, sino que pretenden seguir viviendo de lo que ganan aquí, de sus seguidores de aquí, sin hacer nada ni aquí ni allá?

    No es farándula, es política. Estos artistas seguirán con el venezolaneo, viven del venezolaneo, igual que lo hacen nuestros políticos migrantes. Así que cojamos palco y pañuelo, porque vendrán nuevos videos.

    Y si aun te preguntas por quién lloran nuestras artistas, están llorando por ti, y todos los que desde aquí puedan dejar de seguirlas.