[Editorial] ¿Realmente fracasó el golpe de Guaidó?

    ¿Estaba la fulana fase final de la “Operación Libertad” pautada para ayer? Algunos indicios nos hacen creer que no. Lester Toledo, dirigente de Voluntad Popular, convocaba ayer a través de las redes sociales a todos los que pudieran apoyar la insurrección, en Venezuela y fuera de nuestro país, afirmando que se había “adelantado” la Operación Libertad. Lo dijo así, literalmente.

    Y si se detienen a ver, ¿no hubiese sido mucho más espectacular y potencialmente explosivo que Leopoldo López apareciera por sorpresa entre la multitud que debía concentrarse hoy para marchar quién sabe a dónde? Ni López ni Guaidó ni, siquiera, Edgar Zambrano (que, por cierto, sorprendió con este viraje a una posición abiertamente golpista, cuando antes, aun apoyando al autodesignado presidente, posaba de defensor de la salida constitucional) se veían cómodos y confiados. Por el contrario, algunos de los videos nos mostraron a unos dirigentes determinados pero expectantes y nerviosos, como quien desea que pase algo pero no está muy convencido de que vaya a ocurrir. El escenario era improvisado, absurdo, incomprensible. ¿Atrincherados en la parte alta del distribuidor Altamira esperando que llegara la gente?… No, ese no era el plan.

    Y luego la periodista Erika Ortega Sanoja nos revela, a través de twitter, que este lunes se había tomado la decisión de sustituir al Director del SEBIN, general Manuel Cristopher Figueroa –como sabemos implicado en la componenda– por el general Néstor González López, y que este martes saldría en gaceta. Es decir, hasta ayer les llegó el hombre que tenían adentro, había que actuar cuanto antes.

    Esto explicaría lo atropellado que resultó todo. Eso de decir que están en La Carlota, dando entender que están en control de la base militar… Disculpen, pero hasta divertido es. Nos recuerda esas mentiras que se le meten a las mamás usando medias verdades: “Ya va, tú me preguntaste si fui al liceo hoy, no si había entrado al liceo”.

    El asunto, amigos y amigas, es que, si esto es así, si nuestra hipótesis de trabajo es cierta, el día D no era ayer. El día era hoy, y si bien es cierto algunos de los implicados están identificados y detenidos (por una jugada apresurada, desconcertante incluso para los que estaban comprometidos en la acción), es razonable pensar en los que se quedaron engatillados al no ver al gentío que se suponía marcharía a Miraflores.

    Así que permítannos dudar de que el golpe militar está conjurado. Mañana, y a partir de mañana, cualquier día, la opción militar sigue siendo la amenaza más presente.