CONFESIONES DE UN SICARIO PRODUCTIVO

Un ejecutivo de Polar dicta la conferencia La rentabilidad empresarial en el socialismo del siglo XXI en un foro de inversionistas en Cuba, celebrado en Miami en 2017

Nuestra empresa entendió desde muy temprano que hacer negocios en un país con renta petrominera implica tener flexibilidad en el modelo de negocios. El nuestro, hasta 1998 implicó tener relaciones carnales con el Estado [LINK], y ser ensambladores, distribuidores y cara visible de un combinado de materias primas. La mayoría adquiridas, como las máquinas, en el mercado internacional, con petrodivisas subsidiadas [LINK]. Otra parte, comprada a precio de arrime a pequeños y medianos productores, y una pequeña porción, de producción propia.

Ese era un modelo con un riesgo económico mínimo pero un riesgo político altísimo, y cuando cambió el escenario en 1998, hubo una incertidumbre muy fuerte. Sin embargo, ahí nosotros siempre hemos tenido un gran margen de maniobra. ¿Cómo? A partir de un gasto enorme en auto-promoción, que nos ha permitido un modelo con mínima inversión productiva. Con patrocinio deportivo, publicidad y filantropía llegamos, como nuestra cadena de distribución, a todos los rincones del país. Entonces viniera el gobierno que viniera, no podía alterar demasiado nuestro modelo de negocios, porque Polar es parte de la identidad nacional. El Estado nos necesitaba tanto o más que nosotros al Estado, y eso no cambió en 17 años de socialismo.

Para lograr eso, usamos todo nuestro margen de maniobra. Nos sumamos a todas las iniciativas conspirativas para un cambio de régimen, pero también usamos todas las oportunidades que el régimen nos dio . Para ellos era tan sencillo como que ellos nos daban dólares controlados y nosotros vendíamos controlado, sin aumentar el margen de ganancia. Nadie entendió mejor que nosotros la verdadera rentabilidad potencial de este modelo, si uno sabe jugar con los números, y en los años de socialismo del siglo XXI, nuestra marca pudo crecer hasta lo que es hoy. Hasta cuando parecía que más empeoraba nuestra relación con el gobierno, mejor nos iba.

Lo que nunca puede permitir esa flexibilidad es que se reduzca el gran margen de ganancia y rentabilidad que nos han permitido trasnacionalizarnos y expandirnos. Por eso al romperse el modelo de negocios, sin haber logrado el cambio de régimen, estamos llevando a una nueva dimensión un movimiento que ya habíamos probado: declararnos en quiebra. Estamos seguros que con más del 70 por ciento del mercado en todos los rubros que ocupamos (incluidos varios de la canasta básica), esta vez nos va a ir mucho mejor.

Eduardo Febres/Supuesto Negado