EEUU otra vez acusa a China de espionaje, esta vez en Venezuela

La narrativa estadounidense del espionaje chino a través de sus sistemas de telecomunicaciones llegó a Venezuela luego del reciente anuncio del presidente Nicolás Maduro de invertir en Huawei para el fortalecimiento de la red 4G en el país.

Este lunes la Subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de EEUU, Kimberly Breier, dijo que la asociación de Venezuela con la empresa asiática para este propósito no es para ayudar al pueblo venezolano, sino para facilitar el “control y represión” de los ciudadanos venezolanos por parte del gobierno.

La funcionaria compartió a través de su cuenta en la red Twitter un artículo publicado en la página de noticias del Departamento de Estado titulado “China exporta al mundo equipos para la represión”, en el que se explaya sobre cómo la sociedad entre empresas chinas como Huawei y ZTE con ciertos gobiernos del mundo, entre ellos el de Venezuela, tiene como fin espiar a los ciudadanos, tal y como, según los norteamericanos, hacen los chinos con su pueblo a través de estos mismos mecanismos.

“Entre los regímenes que compran a China sus sistemas de vigilancia figura Venezuela que también contrató a la empresa china de telecomunicaciones ZTE para crear una tarjeta nacional de identidad que se conecta a una base de datos que el gobierno usa para controlar y reprimir a los venezolanos”, apunta el artículo, parafraseando una afirmación de la vocera.

La paranoia como política de Estado

El país acusador, que hasta ahora no ha mostrado ni una prueba de sus alegatos, es el mismo que persigue a Edward Snowden, Julian Assange y Chelsea Manning, tres personajes que se atrevieron a mostrar al mundo cómo Estados Unidos espía masiva y libremente a ciudadanos y a gobiernos a través de internet. En los tres casos, las revelaciones –que estaban acompañadas de pruebas contundentes- podrían valerles incluso la pena capital.

Sin reparar en esos y otros antecedentes, Washington ha apostado por la paranoia como parte central de su discurso contra China. Decir que el gigante asiático espía a su pueblo y a países de todo el mundo es uno de los argumentos fundamentales que EEUU ha esgrimido ante la opinión pública para enlodar la imagen de China como potencia emergente.

Lo hizo con Huawei, empresa líder en innovación y comercialización de equipos inteligentes y número uno en los avances con la red 5G; lo hace con WeChat, aplicación de mensajería y red social que amenaza con destronar a Facebook y a WhatsApp; lo hace con el gobierno chino, al que acusa de espionaje, censura y control social en todas las formas inimaginables, y ahora lo hace queriendo enrarecer con el mismo rumor las inversiones extranjeras que otros gobiernos realizan con el país.

Hablar de protección contra el espionaje chino es una de las formas con las que el gobierno de Trump pretende justificar su ensañamiento contra la nación oriental, a la que busca ahogar con su bloqueo comercial y frenar en sus adelantos tecnológicos, especialmente lo que respecta a la implementación de la red 5G.

¿Quién ayuda a quién?

Las acusaciones de Breier contra Venezuela y contra China unen en un solo enunciado la guerra del gobierno de Trump contra ambos países, que además son aliados entre sí.

De hecho, el tuit de la vocera de la diplomacia norteamericana sobre el tema tecnológico fue acompañado un día después de otro en la misma tónica y con el mismo encabezado: “China no ayuda al pueblo venezolano; sólo a sí misma”.

En este nuevo mensaje, arremetió contra las inversiones industriales de China en Venezuela, que según Breier, solo han traido “hambre, trabajo sin terminar y apoyo a Maduro”. Esta vez acompañó el tuit de un enlace a la página de la agencia Reuters con una nota sobre una planta de arroz en Tucupita.

Con esta campaña quizá el gobierno de Trump pretende enarbolar aquel viejo adagio de “divide y vencerás”, queriendo que Venezuela dude sobre las intenciones de China en su alianza. Lo cierto es que el país asiático ha sido uno de los más firmes aliados de Venezuela frente a las amenazas de EEUU, al mismo tiempo que libra sus propias batallas con el adversario común.

Por Rosa Raydán / Supuesto Negado